de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 9 de agosto de 2016

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA
WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) MEXA (Vitacura 2653, Vitacura): “Se trata de comida para llevar o para autoservirse, en un sitio con mesitas en la vereda y un amplio segundo piso. La oferta es acotada y, en general, los sabores son fieles, en particular el tema de las tortillas. Cuentan con algunas cervezas mexicanas, michelada, chelada y margaritas (nada muy recomendable para el almuerzo, pero cierran a las 22 horas por si se arriesga a que se le prenda el piloto). Y en materia de mastique, la oferta es bien franca y sencilla. Por ejemplo, unos chilaquiles ($4.900), trozos de tortilla de maíz (totopos), bañados de salsa verde (les faltó generosidad, cabros), cebolla picada y queso gratinado, en esta versión. Es más rico cuando el queso viene rallado y no derretido, y cuando le suman un porongo de crema, pero el sabor original estaba allí. Lo mismo en la proteína que se le sumó, unas tiritas de carne (barbacoa), full recuerdo, lo mismo que con las carnitas de chancho y la carne asada de algunos de los tacos. Bien con los gustos cárneos.” “Hay tacos texanos, con la tortilla crujiente, y también unos gigantescos burritos, que también se pueden pedir al plato (se llaman "encuerados"). Hay nachos y quesadillas. Hay para probar y repetirse, porque igual se siente el sabor original en sus preparaciones.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) WENGER HAUS (Tomás Moro 1749 / 22813 0796): “Si Ud. quiere comer el kuchen en la plenitud de su gloria, ha de venir al Wenger Haus que, aparte de otras bondades, tiene la de compadecerse de los diabéticos: prácticamente todos sus productos están duplicados para ellos, sin azúcar. La variedad de kuchen es grande, y el tamaño de cada uno es relativamente importante. Por eso, han ideado ahí la posibilidad de que Ud. compre o dos mitades o cuatro cuartos, para formar un kuchen que vale, entero, $14.500. Nosotros probamos un kuchen de pera con una masa de almendra (típico, según nos dijeron, del sur de Francia...) y muy fino. Otro, que reúne todas las características que un chileno espera de un kuchen, de frambuesas; otro de duraznos, y uno, también muy bueno, de nueces.” “Un capítulo aparte merece el strudel que se hace en este lugar. El tema da para mucho, pero no se preocupe, no latearemos: el de aquí, se vende en un envase de aluminio que conserva todos los jugos producidos por el relleno de manzanas y frutos secos. Es un strudel excelente, cuya masa es fina (no es de masa filo, como es el uso en otros lugares), y un sustancioso relleno. Es único en Santiago.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) MATSURI (Hotel Grand Hyatt Santiago, Av. Kennedy 4601, Las Condes / 22950 1234): “El restaurante Matsuri, con la gastronomía del País del Sol Naciente, siempre ha sido el orgullo del Hotel Gran Hyatt Santiago. Y comienza agosto con nueva carta a cargo de Roberto Yagui, hijo de japoneses que llegaron a Perú en 1925. La prolijidad de ingredientes -como si fuera capaz de separar en traslúcidas láminas de sus cortes los sutiles sabores de la cocina nipona-, se complementa con algún gesto de cocina fusión. “Mi madre cocinaba productos peruanos, pero con técnicas y fórmulas de Japón”, precisa el chef. Combinación que se nota desde el appetizer, un tataki de atún crudo sellado en sus bordes, en salsa ponzu, donde el ají amarillo americaniza el bocado.” “Toda una atmósfera de detalles delicados, en una atmósfera de cortesía y dedicación. Partiendo de las coloridas figuritas de ranas, mariposas y aves de papel doblado (origami) que adornan cada puesto. Pasando por el oshibori, o toalla húmeda que se entrega a cada comensal para limpiarse las manos. Y comenzando con los hashi, los familiares palitos del arroz para comenzar el refinado festín.”

MUJER
PILAR HURTADO
(AGOSTO) DIÓGENES (Andrés de Fuenzalida 48, Providencia / 22224 2290): “Al almuerzo solo tienen el menú de la pizarra y una carta de sándwiches que parecen ricos. De noche se supone que es bar, aunque de día no nos ofrecieron alcohol. Solo jugos naturales, limonada y agua de la casa en botellitas mononas, con rodajas de fruta. Nosotras pedimos una limonada y un jugo natural de naranja y piña. El menú ese día era sopa de arvejas con tocino o pebre con mote y tiritas de lechuga como entrada, de los que pedimos uno y uno. La sopa venía tibiona, estaba rica pero en invierno se agradece que humee. El mote, delicioso. Como fondo había tres opciones: plateada con puré picante, gran plato que pidieron las chiquillas de la mesa vecina; mejillas de congrio con arroz salteado con verduras y el guiso para vegetarianos. Pedimos estos dos últimos, donde venían cinco mejillas de pescado ricas y el arroz estaba bien entretenido, tenía hasta repollo morado y harta soya (un chaufa peruano revisitado). El guiso vegetariano eran verduras picaditas con kale sobre cuscús, con queso gratinado encima. Servido en una ollita con tapa, también le faltó temperatura, si bien era sabroso. El servicio fue muy amable y conocedor de lo que ofrecen, cercano pero atinado. De postre había crumble de manzanas servido en pequeños frascos, rico y bien logrado. Aunque las porciones eran pequeñas, con el menú quedamos perfecto. En suma, buena relación precio calidad y algunas cosillas que ajustar para mejorar una experiencia que va bien encaminada.”