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Fachada exterior

martes, 30 de mayo de 2017

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


COSAS QUE HEMOS DEJADO DE USAR AL VIAJAR

El mundo camina a una velocidad tan asombrosa, que lo asombroso es que podamos seguirle el ritmo. Y los ítems que antes echábamos en la maleta o usábamos durante un viaje no son ajenos a esta locura ¿Se acuerdan de los cheques viajero?, ¿y de los walkman? Aquí va una relación de objetos sin los que antes no podíamos viajar y que ya son piezas de museo.

 

LOS CHEQUES VIAJEROS
Eran (o son, porque siguen existiendo) una especie de cheques nominativos canjeables por moneda local en el país de destino. Se suponían más seguros que el dinero en efectivo porque llevaban un número y tu firma y nadie más excepto tú podía canjearlos. ¡El problema era, si estabas en un lugar remoto, encontrar una oficina bancaria donde te los cambiaran! Cada vez los aceptan en menos sitios y hace mucho tiempo que no veo a nadie viajar con traveller's check. Las tarjetas de crédito y débito y la proliferación de cajeros automáticos han arrasado con ellos.

 

PASAJE  DE AVIÓN
A quien inventó el billete electrónico habría que darle un Nobel. El de la Paz... interior (la que te provoca saber que ya no puedes perderlos). ¿Recuerdan el estrés que generaba conservar durante todo el viaje aquel maldito talonario de hojas separables (una por cada vuelo) con papel con calco rojo que había que proteger de robo, arrugamientos, roturas, pérdidas y salpicaduras con más ahínco que habrías puesto en defender tu virginidad?

 

WALKMAN
Otro aparato que muchos creerán contemporáneo al Tiranosaurus Rex. Pero no. Desde que Sony los inventara en 1979 hasta que en 2003 empezaron a aparecer los primeros reproductores digitales, la gente se entretenía en los autobuses o en los ratos muertos de aeropuerto con estos artefactos en los que introducías tu casete favorito. En 1984 apareció el Discman, y el casete de cinta se sustituyó por un CD. ¡Pedazo de revolución!

 

ROLLOS FOTOGRÁFICOS
Cuando los teléfonos solo servían para hablar por teléfono y además estaban atornillados a la pared, hacíamos fotos con cuentagotas porque en un carrete entraban 35 fotos y se gastaba bastante dinero en comprarlo y luego revelarlo. Creo que entonces se hacían mejores fotografías. O por lo menos... más meditadas.

 

BOEING 747
Sí, ya lo sé. Siguen volando. Pero cada vez se ven menos por los aeropuertos. Su mítica silueta, con aquel abombamiento en la parte delantera, fue durante décadas el icono de los viajes en avión. Hubo un tiempo en el que volar en un 747 era lo más... y si lo hacías en la joroba, que era donde iba la clase business, podías considerarte el rey del mundo.

 

POSTALES
Encantadoras y trasnochadas cartulinas que se mandaban por correo para ser la envidia de los amigos y vacilarles de dónde estabas (fueron las precursoras de Instragram). Solían llegar a su destino dos semanas después de que tú ya hubieras vuelto de viaje. Tenían una foto del lugar por una cara y, por la otra, un espacio para escribir tan reducido que si tu novia vivía en una localidad de más de cuatro sílabas, no podías enviársela.