lunes, 3 de septiembre de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX, 6 al 12 de septiembre, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: La guía 100. Los 10 mejores restaurantes de Chile
MIS APUNTES: Las mejores empanadas del 2018
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Castillo Forestal
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
 
 
LA GUÍA 100
LOS 10 MEJORES RESTAURANTES DE CHILE

Todos los años, y con el encomiable trabajo de los cronistas gastronómicos Carlos Reyes y Rodrigo Martínez, la revista La Cav lanza la Guía 100, un compendio de los mejores restaurantes y bares del país. Para ello, estos cronistas recorren Chile durante el año, buscan novedades y aplican sus propios criterios para elaborar diferentes listados, de los cuales en esta edición publicamos el principal de ellos, que fue escoger los 10 mejores restaurantes del país este 2018.

Indudablemente el ejercicio es agotador y podría parecer injusto. No están todos los que merecen estar y el concepto “restaurante” se aplica sólo a la calidad de la comida, algo que va más allá del ejercicio de comer. Aun así, las opiniones son tremendamente válidas en un universo de miles de restaurantes que tiene el país. Más adelante iremos entregando mayores datos ya que la Guía está en proceso de distribución entre los suscriptores de La Cav y aun no se pone a la venta. Bien editada, cada restaurante escogido es analizado por sus autores, creando así una Guía donde con el aval de sus firmas, posicionan este producto en un lugar de privilegio dentro de la crítica gastronómica nacional.

Para sus autores, estos son los mejores restaurantes del país (y sus chefs):

 
1.     99 Restaurante / Kurt Schmidt
2.     Boragó / Rodolfo Guzmán
3.     Europeo /Francisco Mandiola
4.     Naoki / Marcos Baeza
5.     Osaka / Ciro Watanabe
6.     Espíritu Santo (Valparaíso) /Manuel Subercaseaux
7.     040 Restaurante / Sergio Barroso
8.     The Singular Santiago / Hernán Basso
9.     Ambrosía Bistró / Carolina Bazán
10.  Bristol / Axel Manríquez

¿Le gustó?

Lo desafiamos a comprar la Guía 100 cuando salga a la venta, para comprender las razones que dan los críticos para consagrar a cada uno de los aquí presentes, donde el amor por el sabor es uno de sus principales intereses. (JAE)

 

MIS APUNTES


 
LAS MEJORES EMPANADAS DEL 2018

“Caballo bueno repite” es uno de los dichos más frecuentes que define que una buena calidad siempre permite conseguir otro triunfo. Pasó este año con la Amasandería Rosalía, un pequeño lugar de Lo Barnechea que el año recién pasado resultó ser la ganadora del Concurso de Empanadas y este 2018, reconfirmó su calidad con otro primer lugar, algo que nunca se había visto en los 15 años de concursos de esta cata a ciegas.

A ciegas ya que ningún jurado (que ocupan un comedor del Centro de Creación de Guillermo Rodríguez, en la comuna de Renca) sabe el origen de cada una de las muestras que llega a sus mesas para catar. Luego, cada uno de los jurados -que este año estuvo compuesto por los cronistas Patricio Rojas, Pilar Larraín, Darío Córdova, Macarena Achurra, Consuelo Goeppinger, Luis Campos y los cocineros Ana María Zúñiga (Ana María), Miguel Araya (Espacio Gastronómico) y Claudio Úbeda (The Glass)- emiten sus opiniones y notas, dando como resultado inicial las 10 mejores muestras, las que son nuevamente catadas y escogiendo las 5 finalistas de la ocasión.

El ejercicio es largo y demoledor. En la cocina se fragua toda la operación logística ya que en bandejas separadas esperan las cerca de 250 muestras, identificadas sólo con un número, que luego se recalientan a una misma temperatura /vapor, para que el jurado pueda catar con más fidelidad cada una de las empanadas, que en esta ocasión eran despachadas cada siete minutos vía montacargas al comedor, y entregadas a los jueces.

A la hora del ocaso llegan los resultados, también las sorpresas y la ubicación final de este ranking. Por primera vez se refleja una preocupación en las comunas que rodean la capital por entregar un producto de buena calidad, aunque varias de las muestras fueron catalogadas como deficientes. ¿Quiénes fueron los ganadores?

 
 
1.      ROSALÍA. Pastor Fernández 15521, Lo Barnechea / 22321 5933 ($ 2.000)
2.      LOS GANSOS. Av. Ecuador 4660, Estación Central / 22776 0094 ($1.300)
3.      DA DINO. Av. Apoquindo 4228, Las Condes / 22208 1344 ($ 1.650)
4.      LAS ROSAS CHICAS. Av. Brasil 726, Santiago Centro/ 22698 5690 ($ 1.750)
5.      ROYSAR. Antonio Varas 2487, Ñuñoa / 22204 7776 ($1.600)

Brut Nature de Valdivieso, chicha La Consentida y carménère Single Selection de Valdivieso, hicieron posible la realización de este esperado Concurso anual. (JAE)

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
CASTILLO FORESTAL
Como en Francia

Ubicado frente al Museo de Bellas Artes, el conocido “Castillito” es un edificio de carácter patrimonial que fue construido a comienzos del siglo XX e inspirado en los Castillos de Loira. Específicamente, fue inaugurado en 1910, bajo el diseño del arquitecto Álvaro Casanova. La construcción -que recuerda a la Francia medieval- entró en un ciclo de decadencia que la llevó a tiempos de inactividad, hogar de vagabundos y usos dispares hasta el año 2011, donde empresarios privados transformaron el lugar en un café-restaurante, donde la gastronomía francesa luce en todo su esplendor.

El francés Nicolás Samson, aparte de ser uno de los socios, es el que lleva las riendas del lugar. Joven, amistoso y conocedor de ambas gastronomías (la chilena y francesa), cuenta que casi el 100% de las recetas son de origen europeo, pero para ello ocupan casi el 100% de productos nacionales. “Se salvan los quesos y chocolates, que son los únicos productos que importamos”, nos cuenta mientras nos presenta a su chef ejecutivo Sebastián Bergongnon y a Carolina Godoy, su pastelera, que sorprende por su versatilidad en la elaboración de postres y pastelería francesa.

Lindo lugar. Con grandes y pequeños comedores y una terraza de lujo con vista al más francés de los paisajes capitalinos. De entradas, desde ostras de Chiloé (9.200 la docena) hasta Choritos (moules) con papas fritas (8.900), acompañados de espumante francés (3.500) o vino de la casa en copa (3.200). Para los amantes del queso, el Camembert horneado con tostadas y miel (6.900), es un imperdible, tanto como el Paté de hígado al cognac, con cebolla caramelizada (3.900).

Sabroso Tártaro de res (5.900) cortado a cuchillo y aderezado en la cocina, es también una tremenda sugerencia, y su Sopa de cebolla (5.500), icono de la gastronomía francesa, se transforma en uno de los imperdibles de este comedor.  

Las ensaladas, quiches y sándwiches también provocan, aunque el Boeuf Bourgignon (10.900) y el Confit de pato (-de Casablanca-13.500) se llevan los aplausos de los comensales, aunque bien es cierto que el pato criado en Chile no supera la calidad del que llega enlatado desde Francia. Pero como acá todos los productos son nacionales, bien vale degustarlo. Si a todo esto se le suma un buen servicio y una impresionante vista, visitar el Castillo Forestal es y será un éxito.

Mención aparte para la repostería. Tanto es así que debieron ponerla a la venta para llevarla a casa. Desde la célebre Tarte Tatin (4.900) a los profiteroles (5.500), o el postre del día (3.900) son delicias que hay que degustar si o si, ya que realmente Carolina, la pastelera, es superlativa.

¿Puras flores?

No. Detalles que hay que tener en cuenta cuando se tengan intenciones de visitar el Castillo, es que la terraza (el must del lugar) se arrienda para eventos varios y no siempre está a disposición del público. Cuando hay atardeceres mágicos, la vista supera incluso la mejor de las comidas. Pero la vida está llena de detalles y es mejor reservar antes de ir a almorzar o cenar. Eso de las reservas es nuevo y lógico. Nada cuesta hacer una llamada y asegurar un lugar adecuado. Y acá, en el Castillo Forestal, si bien las reservas no son lo más requerido, son necesarias, ya que las recomendaciones boca a boca y su estratégica ubicación, lo está convirtiendo en uno de los sitios más apetecidos de la capital. (Juantonio Eymin)

 Castillo Forestal: Av. Cardenal José María Caro 390 / 22664 1544

BUENOS PALADARES


BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) LA SALVACIÓN (Av. Andrés Bello 2233 / 22840 9983): “… abierto hace unas pocas semanas. Instalado en el maravilloso foco de cocinas que es el Patio del Sol, detrás del Dos Caracoles de Providencia, insiste en sus certezas con un mínimo reajuste en sus precios. Se mantienen los manteles de hule, quienes atienden siguen recomendando platos que han comido y, esta sí es una gran diferencia, ahora suman una carta de vinos tan inquieta como su paleta de sabores.” “Para partir, la tabla del Quinto cuarto ($16.500), el concepto bajo el cual ofrecen su apuesta por los mal llamados "despojos". A saber: jamón de cabeza de chancho, cortado en finas láminas, con su borde de grasita fácilmente comestible. Unos trozos de lengua de vaca suave y jugosa al ajillo. Orejas de chancho en tiritas y ahumadas, con su textura propia, pero aun así blandas. Cierra la selección un curry amarillo de guatitas, una invención de esas que parecen nacidas en otro mundo. Acompañado todo esto de pan rústico, mostaza y unos encurtidos que hacen rememorar tanto pickle a la chilena, pasado a mal vinagre, con que se ha sufrido en la vida. Y pensar que era evitable.” “En resumen: una cocina en la que primero viene el sabor y después el concepto, en la que el cliente y su satisfacción están antes que el cocinero. Así sí.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) LA PANADERA (Condell 1097, Providencia): “Por lo general, uno va directo a lo que sabe que es la "prueba de amor": el pan de masa madre y, cuando las hay, las baguettes. En el caso del primero, nos encontramos con uno que es perfecto en aspecto, textura y sabor, con ese exterior durito y crujiente, y el sabor con ese muy discreto ácido que tiene este pan cuando está bien trabajado y cocido. Las baguettes, en cambio, aun siendo un buen pan (lo compramos en el momento en que salía del horno), carece de esa cascarita o costrita quebradiza típica de este pan francés, que es lo que lo hace único.” “Es curioso que en estas nuevas panaderías artesanales se prefieran panes extranjeros. Pero, en este caso, debemos decir que la italiana chabata, aunque en formato enorme y no de "pantufla", como es lo tradicional en Italia, estaba buenísima, con cubierta crujidorcita y poca sal, que es lo que se pide.” “El rasgo de la finura apareció de nuevo en los croissants y en las tartas y otras masas dulces. El croissant, perfecto, y el relleno con cremita de almendras, una delicia. El hojaldre en forma triangular con relleno de chocolate, admirable, mucho mejor que los pains au chocolat que suele uno encontrar por ahí.

 

 

 

martes, 28 de agosto de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX, 30 de agosto al 5 septiembre, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: ¿Qué hay de nuevo, viejo?
MIS APUNTES: Lo Pirque: terapia campestre
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Meze: la verdadera cocina turca
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?
Si dejamos de lado los convencionalismos que forman parte de nuestro ADN gastronómico, los animales de caza - ya sea mayor o menor-, pocas veces nos llevan a pensar que son realmente un banquete gastronómico. Los productos provenientes de la caza no son parte importante de nuestras tradiciones culinarias y las famosas “temporada de caza” que tratan de vendernos nuestros restaurantes, no lo son propiamente tal.

Sucede con el ciervo (caza mayor) que hoy es un producto de granja, al igual que las perdices o el conejo (caza menor), objeto del tema de este comentario.

Claramente nuestro país no ha tenido hambrunas ni guerras tremendas como las sufridas en Europa. Allá y en su momento, todo lo que sirviera para alimentarse era un manjar de dioses. De allí viene la tradición del conejo como alimento, siendo uno de sus máximos representantes la paella de conejo, proveniente de la localidad de Sollana, en Valencia, receta inspiradora de las múltiples preparaciones que siguieron a continuación.

Hace un tiempo conseguí que Cristóbal Morales, murciano y propietario de La Bodeguilla de Cristóbal, me preparara su versión, y tras una larga conversación acerca de las tradiciones españolas y acompañados de jamón ibérico con un buen tinto, se produjo el milagro de convertir los granos de arroz bomba (para las paellas y los arroces en cazuela hay que comprar el arroz de grano redondo y pequeño ya que absorben maravillosamente cualquier aroma o sabor), pimentones, azafrán y presas de conejo en una paella digna de un banquete de lujo. Sabor, sazón y texturas únicas. Humedad y colores perfectos que me llevaron a pensar del por qué al rechazo de este sabroso animal en nuestras latitudes.

Recomendado por los expertos en nutrición ya que es un alimento magro, es decir, con bajo contenido en grasa, su carne contiene muy poco colesterol, posee importantes minerales como hierro, zinc y magnesio, y sus proteínas, de alto valor biológico, son necesarias en todos los periodos de la vida. Con bajo contenido de sodio y de fácil digestibilidad, la carne de conejo debería ser protagonista de cientos de recetas tan sabrosas como la paella y servir para darle un vuelco a nuestra gastronomía, bastante poco innovadora a la hora de probar nuevos productos.

En casi toda Europa el conejo es parte importante de la alimentación de sus pueblos, además de ocuparse en grandes recetas de los mejores restaurantes. Acá hay que encontrarlos con lupa. ¿Tendremos que pasar por una hambruna para saber lo rico que es guisar un conejo? (JAE)

MIS APUNTES


 
LO PIRQUE
Terapia campestre

La pasión por el caballo chileno hizo que el matrimonio compuesto por Felipe Izquierdo (solo alcance de nombre) y Alejandra Picasso, construyeran en Pirque un Centro Ecuestre dedicado a esta raza equina. Para ello compraron un inmenso galpón industrial que estaba abandonado y lo instalaron en sus tierras, creando así un lugar bajo techo, el cual permite su uso durante todo el año.

Tan grande el galpón que el arquitecto José Luis Undurraga tuvo que intervenirlo y destinar parte de él a un restaurante y luego una terraza con vista a la pista ecuestre. Por una parte, se preparó una estructura moderna capaz de soportar las inclemencias de la naturaleza, y para levantar sus paredes se utilizó la técnica del adobe, tradicionalmente usada en los campos chilenos desde la época de la colonia. Las piedras fueron traídas de los cerros que bordean Pirque para ser usadas en las nuevas construcciones y también en la reconstrucción de pircas, cierres y cercos. La madera se recuperó mayoritariamente desde demoliciones de edificaciones antiguas, restaurándose puertas, ventanas y tablas. La paja y el barro del adobe provienen del lugar.

Y quedó lindo. El diseño interior del restaurante es de todo gusto y del gusto de todos. Allí se celebran reuniones, seminarios, almuerzos e incluso matrimonios, ya que sus 1.200 m2 bajo techo pueden albergar a grupos de todo tamaño. Sin embargo, su actividad principal se realiza todos los días con un programa que comienza a las 13 horas, con un aperitivo que incluye sours, borgoña, vinos, cervezas y bebidas, más sopaipilllas, empanaditas, frutos secos y un destacado paté de la casa. Servido en la terraza del lugar, cómodamente sentados y atendidos, a las 14 horas comienza un espectáculo de riendas que sorprende a los visitantes, mientras en el comedor de afanan en tener todo listo el almuerzo buffet del día. Una chimenea gigante domina el comedor y largas mesas de madera para diez personas dan la bienvenida a un almuerzo a la chilena sin límite, donde brillan la plateada, el costillar de chancho, el salmón, los porotos granados, sopas, papas y ensaladas en todas sus formas. El vino –de la casa- es producido por la viña Lafken y es de libre consumo, al igual que todos los bebestibles.

Los postres, chilenos por supuesto. Una deliciosa Torta de milhojas, leche asada y el crumble de manzanas entre los favoritos. El café, preparado para sentarse en los sillones que rodean las mesas o bien salir al exterior, donde una pequeña laguna con patos y gansos, más un área de juegos infantiles son ideales para sentarse sobre una manta –que le facilitan en el lugar- y finalizar el día cuando el silencio de las aves recuerdan que llegó el atardecer.

Los que conocen Pirque pueden llegar con los ojos cerrados. Para los más citadinos les incluimos un plano de ubicación con su respectivo “Wase /Maps” con la finalidad de no pasar malos ratos en el camino. Durante septiembre le aconsejamos reservar con anticipación ya que la idea es pasar el día tranquilo y no en un espacio repleto de gente festejando. Acá se privilegian los espacios y la tranquilidad de los visitantes.

¿Cuánto?

Adultos -de 15 años en adelante-, $ 32.000 todo incluido. Hasta los 5 años no pagan y entre los 6 y 14 pagan de acuerdo a la edad. No es barato para ir con el familión, pero es exclusivo. Y eso se paga aquí y en la quebrada del ají.

Un tremendo panorama para estas largas fiestas patrias.

Lo Pirque
Casas de San Vicente, lote 4 / Pirque
Celular: 98769 4344
Reservas: http://www.lopirque.cl/reservas/
Wase Maps: Lo Pirque Centro Ecuestre

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
MEZE
La verdadera cocina turca
En Turquía, país que alberga a 80 millones de habitantes, llaman meze al aperitivo, que suele ser suculento, atractivo y sano. Ahí, y en pequeños platillos, grupos de turcos se reúnen y degustan köfte, falafel, mücver, champiñones rellenos, hojitas de parra, queso blanco, melón y un largo etcétera que generalmente lo acompañan con Raki, su licor nacional, una bebida aromatizada con anís y producida a través de la doble destilación de la uva, que se bebe mezclada con agua.

Pero no todo es aperitivo en este gran país.

Hace cinco años, Onur Erdemir, un turco con estudios de gastronomía en Francia y que llegó a Chile a turistear pero se encontró una chilena que le abrió el corazón, decidió instalar un restaurante con la cocina que le apasionaba. Encontró un local en Manuel Montt y comenzó a preparar su restaurante con ayuda de sus amigos turcos (una colonia bastante pequeña) y el beneplácito de la embajada de ese país en Chile. A poco abrir, el boca a boca fue su campaña publicitaria y hoy se alza como único que presenta la verdadera comida turca - otomana en Chile. Claro, todo el mundo conoce los Döner kebab, esa carne en láminas con mucho de fast food, pero eso no es turco, es alemán (aunque fue inventado por un emigrante turco). La real cocina turca es diferente y  tiene influencias de todos los países que estaban en el imperio otomano: Grecia, Bulgaria, Líbano, Armenia, etc., pero también del Asia central.

Ubicado entre Europa y Asia Central, en Turquía se ha creado con los siglos una gastronomía que es abrumadora por su variedad, alegre a la vista y muy sabrosa al paladar. Turquía huele a cilantro picado, a verduras frescas, a damascos orientales, a carne a las brasas y pescado recién salido del mar. Huele a canela y a pan crujiente recién horneado, a dulces de miel, almendras y pistachos y a aromáticas especias. La verdad es que Turquía huele bien y sabe mejor.

La carta del Meze ha ido creciendo con los años. Su carta es muy representativa de la cultura gastronómica actual de los turcos. No hay picores. Obvio que los sabores varían por el uso de especias que poco utilizamos, aun así, se dice que la cocina turca es sencilla y honesta, sin falsos artificios ni promesas a medio cumplir. La variedad de sus platos y la calidad de su materia prima la convierten en un placer asequible y saludable. A pesar de lo que se pueda uno imaginar en un principio, la comida turca no enmascara los sabores de sus ingredientes principales y, por ello, aunque el país sea famoso por sus especias, éstas sólo realzan su sabor, jamás los ocultan.

Bonito lugar con una terraza interior muy acogedora. Limpio, ordenado y con un servicio acogedor, la fachada poco dice de su amplio interior. Acá hay que venir con ganas de probar platos nuevos y combinaciones de sabores atrevidos, pero muy agradables.  A los mezes iniciales (una tabla de diferentes platillos por $ 15.900), hay que probar la típica ensalada del pueblo turco, la Peynirli çoban salatasi (5.850) con tomate, pepino, cebolla morada y sumac (especia con sabor a limón), hojas de menta fresca, limón y queso de cabra, servido con aceite de oliva y salsa de granada, que lo transportará inmediatamente a este lejano país.

Para los fondos, dos buenos ejemplos son el Centik Kebap (tiras de filete de vacuno salteado, acompañado de papas fritas hilo, y salsas de yogurt y tomates, $8.950), y el Begendili tavuk şiş (8.750), que son brochetas de pechuga de pollo marinado, puré rustico de berenjenas y queso acompañado con arroz. Sin embargo, no hay que perderse uno de los platos más típicos de la cocina turca, el Testi kebabi, que será una de las grandes atracciones del lugar. Se trata de una vasija de cerámica sellada completamente y que en el interior se cocinan lentamente al fuego directo y arena, trozos de cordero, tomates, ajo, pimiento, papas, cebollas enanas y comino. Tras horas en el fuego, el cocinero llega con la vasija a la mesa y procede a romperla y repartir entre los comensales uno de los estofados -o guisos- más maravillosos que se pueden probar alrededor del mundo. Con una suavidad y sabor que sorprende, para ello llegó a Santiago el chef turco Alí Bisyukafit, quien comandará la nueva carta que se estrena uno de estos días.

A la hora del postre, lo mejor y más representativo es su degustación de postres (5.250), con Baklava, irmik helva, sekerpare y helados.

Agende una visita. ¡No se arrepentirá ¡

Meze / Av. Manuel Montt 270 / 22378 3646

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) CHILI’S (Parque Arauco, Kennedy 5423 / 22307 6660): “La carta del local se decanta -sin ser riguroso tampoco- por lo tex mex, un amplio y fronterizo concepto, tan amplio que cuando se preguntó por tortillas de maíz, las que finalmente llegaron como tales tenían un porcentaje imperceptible de este grano. Aparte que estaban tibias tirando a frías.” “El otro entrante fueron unas quesadillas ($7.990), que fueron lo más logrado en sabor, rellenas de pollo, queso y tocino. Lo singular es que venían crujientes, como hechas en horno y no en la plancha. Y si se quiere ser más específico, cuando se trata de un "sandwich" de tortillas y no de una que viene doblada sobre su contenido -como no era este el caso- se las conoce como sincronizadas, y no como quesadillas. Pero en fin, aparte del tema semántico, ricas igual estaban.” “Ya en los fondos, uno que realmente estaba al debe. Primero, por el exceso de sal en su guarnición de arroz y porotos. Y luego, porque no hay que ser el profesor Maza para saber por qué el plato estaba caliente en los bordes y frío en el centro. Así fueron las enchiladas ($8.990), las que se pidieron de carne y venían con ella, incluida dentro del picadillo que rellenaba a las tortillas semicalientes.” “En resumen, aparte de las disonancias conceptuales que pueda generar su carta (aunque es un país libre, también), le falta un mayor cuidado en la cocina a este lugar”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) TEMPLE (Vitacura 2885, Vitacura): “El maguro tataki ($9.200) resultó ser un suculento plato de grandes y gruesas (bendita sea) rebanadas de atún, apenas sellado, acompañado por, oh novedad, mayonesa con wasabi, delicadamente aromática y nada picante. Es sabido que el Oriente está descubriendo la mayonesa occidental, que allá causa furor (no es por nada, naturalmente). En este caso, el plato fue una verdadera delicia. Bien, Temple. En cambio, no acertaste con la otra entrada (o nosotros no acertamos al escogerla): unos ostiones apanados y fritos ($11.100) con un potecito de salsa dulzona. Lo de la salsa está bien: hay que acostumbrarse; después de todo, hace 700 años en la Europa occidental se mezclaban en el mismo plato lo dulce y lo salado (sobre todo, a los guisos se les espolvoreaba azúcar y canela, y en Chile, la costumbre perdura con el pastel de choclo, y las humitas, y las empanadas de queso...). Pero no hubo aquí toque alguno de tempura, liviana, etérea…” “El congrio ("asado") con puré de berenjenas ($14.900) fue un muy buen plato "nikko-mediterráneo", aunque apareció sin los anunciados chips de ajo frito. Y nuestro jabayaki ($13.500) resultó ser un muy peruano lomo saltado sin papas fritas, pero con camarones: nada que objetar. Sabroso, sabroso. Gran cosa, lo nikkei.

 

martes, 21 de agosto de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX,  23 al 30 de agosto, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Petrus, Adrià y Robuchon
MIS APUNTES: Rishtedar Vitacura
EL REGRESO DE DON EXE: La chica diamante
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
PETRUS, ADRIÀ Y ROBUCHON

Si Petrus es, por así decirlo, el mejor vino que se elabora en el mundo y no lo he probado, ¿puedo alabarlo y ponerlo en primer lugar de mis preferencias?

Si Adrià es, por así decirlo, el mejor cocinero español y yo no he degustado ninguno de sus platos, ¿puedo alabarlo y ponerlo en el primer lugar de mis preferencias?

Dos íconos y dos incógnitas. El mejor vino del mundo y el mejor chef, que sólo son asequibles para algunos que fueron capaces de convertirlos en leyenda.

He estado cerca de ellos: de una botella de Petrus guardada en un mostrador en El Mundo del Vino y de Ferrán Adrià, cuando vino a Santiago a comer bazofia en el Centro Vasco. Aparte de ello, nada.

¿Puedo decir, entonces, que mis grandes referentes enogastronómicos son estos ejemplos? Decididamente no.

Y eso me pasa con los chefs y vinos foráneos. Sabemos de ellos por la prensa y pocas veces por la propia experimentación. Los alabamos por su presencia mediática y no por haber experimentado el gozo de beber una copa o comer alguno de sus platos.

¿Son un dogma de fe?

Escribo esta columna a días del lamentable deceso de Joel Robuchon. Posiblemente uno de los grandes cocineros franceses de esta era. Varios chefs y cocineros chilenos aprendieron algo de su propuesta y siguen algunos de sus principios en nuestro país. ¿Ídolo? Quizá para los que tuvieron la oportunidad de conocer sus ideas y aprovechar sus conocimientos. ¿El resto? Sólo un problema de imagen.

Chile es significativamente más pobre gastronómicamente hablando. Recién nos estamos abriendo al mundo y aparte de algunos chefs extranjeros con poco renombre y un par de embajadas gastronómicas, las visitas de grandes pop-chefs-stars (aparte del genial Acurio), están lejos de contaminarnos con sus genialidades.

Estamos lejos aunque también me pesó la desaparición de Robuchon. No estaba en mis cánones hacerlo. Más dolor sentí por Acklin, un suizo que se sacó la mugre para que nuestra cocina fuera admirada y que nuestros cocineros fueran respetados. Lamenté a Eladio Mondiglio, que llevó a la clase baja y media de nuestra población a comer carne de la buena a módico precio. Lo hice por Rodrigo Alvarado, quien nos enseñó que el vino era bueno para el alma y el espíritu y por Alfredo Vidaurre, quien inventó esto de las viñas boutique antes que nadie.

Y seguiré lamentando el viaje a la eternidad de los nuestros, de los cocineros y de la gente de vino. Al fin y al cabo, esa es nuestra historia. (JAE)