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Fachada exterior

miércoles, 16 de diciembre de 2009

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


EXE CULINARY AWARDS 2009
Sin enojarse, ¿ya?

¿Qué te gustaría para Navidad, Exe?
A decir verdad, nunca lo había pensado. No somos de regalos para fechas importantes. Preferimos regalarnos en cualquier momento ya que eso es más casual y a la vez menos obligatorio. Los regalos, pienso, no se deben hacer por compromiso o por obligación. Eso es, definitivamente, una lata.

Pero Navidad es fecha de obsequios. De demostraciones aunque haya poco cariño. Mathy goza en el mall comprándoles cositas a sus nietos. Como el lunes recién pasado. Me pidió que la acompañara y efectivamente fuimos juntos. Pero me hice el cojo casi entrando al mall y me permitió quedarme sentado en los alrededores mientras ella compraba. Yo, ni corto ni perezoso me instalé en la terraza de El Otro Sitio y pedí un pisco sour. Ella se demoraría en regresar y yo… ¿algo debía hacer, no?

No sólo disfrute mi trago. Mis ojos casi terminaron bizcos con tanta beldad junta que pasaba por el sector. Regias ellas y cada día con falditas y shorts más pequeños. Les juro que cometí pecado de omisión (estudié en colegio de curas y eso me quedo grabado…), y lo estaba pasando realmente bien.

Mientras miraba bellas y bebía mi sour, se me ocurrió pensar qué podría regalarle a mi mundo gastronómico. A chefs y personajes de la farándula de la gula. Y se me ocurrieron los “Exe Culinary Awards 2009”. En inglés, obvio, ya que si fuera en español nadie le daría esférica. Premios con sponsors, de todas maneras. Y ahora les cuento las ocurrencias que esbocé en una servilleta un caluroso atardecer de diciembre.

Premio Presidencia de la República: Guillermo Rodríguez. Veinte años al servicio de presidentes y cenas oficiales. Chef oficial de los gobiernos de la Concertación. Lo veo nervioso y preocupado por el posible cambio de gobernante (no es el único), pero se merece un aplauso de los grandes. Un maestro.

Premio Anisakis: Xabier Zabala. El propietario de Infante 51 es el único que nos ha alertado de este pequeño gusanito que vive en los pescados crudos y que es capaz de hacernos mierda los intestinos en pocos años. Nadie le da pelota. Yo si. Cuando comiencen a irse al otro mundo cronistas y aficionados al sushi, aparecerá Xabier diciendo “Yo se los dije, chavales”, y sólo ahí sabremos algo más de estos nematodos que se enquistan en el cuerpo de los humanos.

Premio Noilly Prat: Carlos Meyer. El dueño del Europeo goza elaborando salsas y derivados con este licor de hierbas. Gracias a él conocimos sus atributos y aunque sabemos que es un licor, aun no lo bebemos como tal. Dura tarea tendrá Carlos para enseñarnos a conocer su exclusiva pócima.

Premio Eduardo Frei: Chistopher Carpentier. Fue el único chef que se las jugó por un candidato presidencial. Aun no sabemos si se convertirá en el chef de Palacio, pero para él parece que la vida es una ruleta rusa. Todo o nada. Menuda tarea merece premio.

Premio Cumbre Guachaca: Tomás Olivera. Llevó toda la picantería de la comida guachaca a un comedor 5 estrellas. No se le escapó nada. Desde prietas hasta la ensalada chilena. Debería ser elegido el rey guachaca en la próxima Cumbre. Un astro en eso de presentar la poco vistosa gastronomía nacional como un producto sofisticado y gustador. Un aplauso.

Premio Alan García: A los invasores gastronómicos peruanos que nos tienen comiendo ají de gallina, causas y cebiches como si fuéramos originarios del Rimac. Nosotros compramos dos espías (eso dicen ellos). Ellos nos devolvieron la mano con dos centenares de restaurantes peruanos y miles de nanas que nos están concientizando. Y lo peor: nos encantan sus preparaciones.

Premio Estabilidad Laboral: Francisco Mandiola. El chef del Oporto lleva un año completo trabajando sin descanso y sin aburrirse en este local. Un record digno de Ripley y que dignifica a este gran cocinero que tiene la plusmarca de abandono más rápido de las cocinas nacionales. Es bueno tenerlo estable, ya que es un chef de los buenos.

Premio Svelty: Francisco Saldaño. El más macizo de nuestros cocineros, ahora trabajando en el Q Clay de Santa Cruz, merece este galardón que lo entrega Svelty. Creativo y discípulo del vasco Berasategui, sólo necesita una cocina grande para moverse entre ollas y sartenes. Sus platos (como su inolvidable pastel de choclos con mariscos) no dejan a nadie indiferente.

Premio Embajada Rusa: Alan Kallens. Con esto de la apertura, los rusos también querían ser parte de un premio, pero no encontraron a ningún chef de esa nacionalidad en el país. Por eso decidieron entregárselo a Alan Kallens, el chef del hotel NH. Parece ruso y cocina como a ellos les gusta. Y a nosotros también.

Premio Juanito Yarur: Hotel W. Este es un premio doble. A la hotelería y a la gastronomía. El recién inaugurado W es el Top of Mind de la farándula chilena. Por ello y por lo novedoso, merece este importante galardón.

Premio Achiga: Achiga. Por autorreferentes. Se adjudicaron un congreso mundial de chefs para inicios del 2010 y dejaron a todo el mundo gastronómico mirando desde la vitrina. Mala cosa. La vida es sumar… no restar.

Premio Municipalidad de Santiago: Ana María. Justos por pecadores se podría llamar este premio. La picada más genial de la capital quedó en peligro de cerrar gracias a los universitarios que beben cerveza en el sector y por decreto le forzaron a cumplir un horario casi de escolares. ¿Será que el alcalde de Santiago cena en Vitacura o Las Condes sin restricciones? Feo.

Premio Air France: El Hórreo. Uno de los mejores restaurantes españoles de la capital cerró sus puertas a mediados de año por no soportar la crisis del momento. Una lástima y una pérdida grande. Sus propietarios ahora están en Francia y nada sabemos de ellos. Bueno sería que regresaran pronto a este país que le dio la espalda al no entender su excelente cocina.

Premio Lan Chile: para la cajita feliz que reparte en sus vuelos nacionales. Una bolsita de maní, medio sándwich en pan de molde que se pega en el paladar y un duro alfajor con mermelada es la propuesta. Obvio que la caja y el sello son más caros que el interior. Una delicia digna de nuestra mejor línea aérea y una distinción a lo mejor del año gastronómico aéreo nacional.

Premio Hotelga: Desierto. Para los que no saben, Hotelga, la Federación Hotelera y Gastronómica de Chile desapareció del mapa. Esta en proceso de liquidación y será reemplazada por otra agrupación. Mala noticia.

Premio El Mercurio y La Tercera: Por hacer desaparecer de sus páginas las siempre bienvenidas crónicas y criticas gastronómicas reemplazándolas por boludeces que se leen como la Quenita Larraín, la recluta Soto y los amores de la Arenita.

Premio Sernatur: Desierto. Nuestro Servicio Nacional de Turismo se preocupa solo de camas y de paisajes. La gastronomía no está en sus planes. Y aunque siempre esta atenta a las actividades costumbristas, de gastronomía no tiene nada. Piensan que comer bien es sólo un detalle para los viajeros.

Premio Miss Lobby: Acá sólo nominaciones. Tres chefs para el deleite gastronómico y visual: Pamela Fidalgo, de Santiago Grill; Soledad Martínez, de La Casa Naranja y Pilar Morlans, del Santería. ¿Quién da más? Una serie difícil de definir.

- Exe, ¿te quedaste dormido?
- No preciosa. Estaba cavilando
- ¿Cavilando un pisco sour? ¿Me invitas uno? Vengo agotada.

Agotada y llena de bolsas… pensé. Llamé al mozo y le ordené dos sours y un piqueo frío para saciar el hambre. Apenas llegue a la morada me pondré a escribir de estos Awards y sinceramente espero que nadie se enoje. Esta semana repartí 18 premios, la próxima edición serán otros tantos. La idea es entretenerse y aprender a reírnos de nosotros mismos. La risa es la primera aproximación a la felicidad y es una buena forma de finalizar este difícil año.

Hasta la próxima semana, si mi editor no dice lo contrario.

Exequiel Quintanilla