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Fachada exterior

miércoles, 2 de junio de 2010

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


NOLITA
Uno más uno: tres

Son carismáticos los hermanos Toro. Y también asertivos. Cada cierto tiempo se despeinan y ofrecen a sus clientes novedades de alto nivel. Seis años de vida y su marca es tan consolidada como las grandes de la gastronomía nacional. Es que Carlos y Pancho –o Pancho y Carlos- están hechos el uno para el otro y sus ofertas son de las más entretenidas que se ven en la capital.

Esta temporada de invierno quisieron experimentar con los risottos. Esa especialidad italiana que aman en casi todos los países del mundo. Es que el risotto es algo especial: elaborado con un buen arroz italiano (Balilla, Vialone Nano, Padano, Ribe, Arborio, Baldo, Carnaroli, Roma), paciencia y buen caldo, en el Nolita lograron crear una docena de ellos que se ofrecen dentro de la carta Otoño – Invierno de este local que siempre tiene sorpresas. Y para que no se queden con la duda, les comentamos que pronto, a más tardar en septiembre, abrirá Nolita Lastarria, una sucursal de este famoso lugar en el ya conocido barrio Lastarria de Santiago. Una novedad que tiene a los hermanos Toro con grandes ilusiones. Una esquina donde los sabores y el servicio serán un aporte a la gastronomía de Santiago Centro, cada vez más visitado por los capitalinos.

Luego de una gran fuente con ostras –aderezadas con limón y vodka- y champagne Drappier, una antiquísima casa francesa dedicada a la elaboración de este vino de dioses, degusté tres variedades de risotto. Partí con uno de funghi porcini ($6.900), acompañado con un buen Amayna pinot noir 2008; luego uno de centolla ($12.900 y los vale), con Chocalán Malvilla chardonnay 2008, para finalizar con un risotto de cordero y sus costillitas ($8.900), “empujado” con un buen Corralillo syrah 2008 de Matetic. El veredicto va en directa relación con el precio (por esta vez). De los tres risottos el de centolla alucina. Luego el de cordero y en tercer lugar el de funghi. Sin embargo es bueno contar que tan sólo con un plato de ellos el alma y la “guatita” quedan contentas. Platos enjundiosos y aparte de ricos, el ambiente de lujo que ofrece el Nolita, es el lugar apropiado para degustarlos.

¿Hay otros? Si. De verduras, ostiones, pulpo (el más solicitado según sus mozos), camarones, mariscos, verduras, alcachofas, hongos y palmitos, que sumados a los tres degustados se llega a la no despreciable cantidad de una docena de preparaciones. Estas, desde un valor entre $ 5.500 a 12.900, disponen a cualquiera ir por un plato generoso y lleno de tradición italiana.

Anita Toro, la chef pastelera, se luce en los postres. Recuerdo hace años una crónica en esta revista que la comencé alabando sus postres. Ella ama las manzanas, las verdes sobre todo. Y ahora me presentó una lasaña de manzanas verdes con helado de cerveza que realmente alucina. Anita es realmente un aporte al Nolita. Y es otra Toro… la tercera de este clan que conquista muchos paladares. Pancho en la cocina, Anita en la repostería y Carlos en el día a día… un trío de genios que parecieran imparables.

A decir verdad los hermanos Toro son casi una institución en Chile. Desde su célebre A Pinch of Pancho y dueños ahora de esa esquina en Isidora Goyenechea que más de alguna vez la consideramos maldita para la ubicación de un restaurante (y qué equivocados estábamos), hasta la próxima apertura de su nuevo emprendimiento, dan siempre que hablar. Y como dice nuestra bajada, uno más uno… dos hermanos y Anita, eso da tres.

Tenemos familia Toro para mucho rato. Y eso lo agradecemos (Juantonio Eymin)

Nolita: Isidora Goyenechea 3456, Las Condes, fono 232 6114