de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

miércoles, 7 de julio de 2010

DE BEBISTRAJOS Y REFACCIONES


“VERDE QUE TE QUIERO VERDE”…
Una recomendación fuera de lo común

* Karla Berndt

Es un título fuera de lo común. Es un restaurante fuera de lo común. Y es una crítica fuera de lo común.

Camino por la calle Huérfanos, allá donde casi termina y cruza la calle Maipú. Después de una reunión de trabajo, me dispongo a almorzar. Un letrero me llama la atención: “Verde que te quiero verde”, escrito con este mismo color. Afuera, una pizarra con el menú del día. Adentro, mesas, sillas y bancas de madera cruda y una cocina abierta detrás de una barra. Un ambiente iluminado por luz natural, simple, limpio y acogedor. La oferta es vegetariana. El jugo naranja-plátano, exprimido al instante y previa consulta si lo prefiero con o sin azúcar, es un acierto y solo cuesta $ 500.

La oferta para el almuerzo de este día es una crema de verduras (servida como entrada o plato de fondo); un guiso de porotos, brócoli y queso de cabra; fettuccini casero con pesto; risotto de mote con aceitunas y ensalada coleslow preparada según la receta norteamericana con repollo, zanahorias, lechuga, vinagre, mostaza y mayonesa. De postre: queque de naranja hecho en casa, o ensalada de frutas.

Decido no solamente almorzar sino probar algo más de este menú para poder comentar con mayor libertad acerca del “Verde…”.

Primero, un excelente pan integral (también preparado en casa), con una salsa aromática que recuerda un gazpacho. Después, los fettuccini a punto, con un pesto sobresaliente – y fuera de común, ya que no contiene albahaca, sino habas, queso fresco y maní. De verdad, me encantó. Más aún que pude observar su preparación. Patricia Espinoza se llama la cocinera y Camilo Araya el chef detrás de la barra. Este último es – junto con su pareja Katharina Westner – dueño del local. Pero eso lo supe después…

Pido el segundo fondo del día. El risotto de mote es simplemente maravilloso. Cremoso, sabroso, con muchas aceitunas trozadas y decorado con pedacitos de pimentón rojo. Un detalle: las preparaciones son servidas en grandes bowles y platos de impecable cerámica blanca.

Mientras disfruto el queque casero (se nota la mano alemana), converso con Katharina. Ella, de 27 años, llegó de la región de Bavaria, al sur de Munich. De profesión fisioterapeuta, conoció a Camilo durante una práctica en Chile, y decidió quedarse.

Entre los dos y en junio del 2009 abrieron este restaurante, invirtiendo todo su capital, en un espacio que antes sirvió de oficinas. Estos dos jóvenes emprendedores aficionados decidieron ofrecer platos vegetarianos preparados con los productos que compran cada mañana en la vega. “Los menús los ingeniamos casi diariamente según la oferta del mercado, por eso nuestra oferta la llamamos ‘comida de temporada’. Las recetas son muchas veces de libros, de textos gastronómicos o simplemente de la familia y amigos.
“Vamos a la biblioteca para buscar nuevas ideas y mejorar lo que preparamos”, cuenta Katharina. Así surgen ideas como el kuchen de betarraga con chocolate o el de zapallo con nueces. Todo un éxito entre el público que a esta hora colma el espacio disponible para 40 personas (en verano también hay mesas en la vereda). Son empleados de las oficinas cercanas, profesores, personal de jardines infantiles, médicos y dentistas con sus delantales puestos (hay una clínica cerca) – todos disfrutando feliz de la sabrosa, sana y contundente oferta del día. Y a un precio más que conveniente: la entrada vale $ 1.000, la ensalada grande (¡muy grande!) $ 2.000, el plato de fondo $ 2.500, el postre $ 1.000 y el café $ 500.

“También viene cada vez más público que visita el Museo de la Memoria”, cuenta la simpática dueña que al mismo tiempo es la que sirve los platos a los comensales.
También confirma que hay sopa todos los días, en invierno y en verano. Que alivio. No olvidaré nunca una experiencia que tuve en un restaurante de otra comuna, cuando consultando por la sopa del día ofrecida en la carta, me contestaron: “Sopa sólo hay cuando llueve”. Todavía no sé si reírme o llorar.

En el “Verde que te quiero verde” no tengo este problema. Salí satisfecha, feliz y sonriente. Volveré, eso lo tengo más que claro, y ¡lo recomiendo a toda conciencia!

“Verde que te Quiero verde”
Huérfanos 3020, Barrio Yungay, Santiago Centro
Lunes a sábado, de 10 a 12 hrs. café y kuchen, de 12 a 16 hrs. almuerzo.
Tel.: 681 8212

*Karla Berndt es cronista gastronómica e integrante del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile. Nacida en Alemania, reside hace 23 años en Chile y actualmente es Gerente de Comunicaciones de la Cámara Alemana de Comercio, Camchal. Su afinidad con la gastronomía la plasmó en el primer y único libro de cocina chilena escrito en idioma alemán y editado en su país de origen “Die chilenische Küche”. Sus periódicas crónicas se pueden leer (en español) en el sitio www.camchal.cl y en su columna “De bebistrajos y refacciones” en Lobby.