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Fachada exterior

miércoles, 20 de abril de 2011

EL PIRATEO DE LA SEMANA

PELICULAS GASTRONÓMICAS
¡QUÉ RICO!

http://www.diarioshow.com/notas/2011/04/18/57797-peliculas-gastronomicas-que-rico.html

El cine está lleno de secuencias gastronómicas. En muchas películas los personajes comen y beben; en varias, hasta cocinan. Pero dejando aparte los documentales, no son demasiados los filmes que podamos etiquetar como "gastronómicos".

Volviendo al comienzo, a nadie se le ocurriría negar el carácter gastronómico a la genial escena en que Charles Chaplin, muerto de hambre, saborea con fruición y elegancia los cordones y los clavos de su zapato hervido; pero no por eso podemos decir que La quimera del oro es una película gastronómica.

Otro ejemplo: cuando se habla de este presunto subgénero al que llamamos "cine gastronómico", siempre sobrevuela el recuerdo de La gran comilona, la película de Marco Ferreri, que en realidad refleja justamente todo lo no gastronómico que tiene el hecho de comer.

¿Se puede inferir entonces que no hay películas gastronómicas? Hay algunas que se pueden incluir, pero que parecen tocar otro tema, como por ejemplo ¿Quién mata a los grandes chefs de Europa?, donde los mejores cocineros son asesinados siguiendo al pie de la letra sus mejores recetas: al horno, al spiedo o a la parrilla. Es inevitable también la mención de La fiesta de Babette, en el que Stephanie Audran cumple con exquisitez su rol de gran cocinera exiliada.

Hay más: la hilarante American Cuisine; la entrañable Como agua para chocolate, sobre el libro del mismo nombre de su entonces esposa Laura Esquivel; la hermosa Comer, bebe, amar, y por supuesto Ratatouille, pieza mágica del cine de animación.

CUANDO EL CINE ABRE EL APETITO

Por ejemplo, a menos que se odie el cacao, pocos espectadores de Chocolate, se habrán resistido al finalizar la proyección a tirarse de cabeza a un quiosco para comprarse una suculenta golosina.
Otras, incluso, tratan con el mundo de la cocina industrial y las complejidades que llevan consigo el control y la gestión de un restaurant, como Big Night (1996) e incluso Ratatouille (2007), donde un ejército de ratas se convierte en eficaces ayudantes de cocina viviendo toda la tensión que se da entre los platos de un restaurante de lujo en la hora más concurrida.

Pero sobre gustos no hay nada escrito. Ni en materia de cocina ni en materia de cine. A la hora de elegir algunas de las mejores películas sobre el tema culinario, las opiniones son más que diversas.

Hay quien elogiará la sensualidad de los manjares japoneses que se muestra en Tampopo (1985); a quien se le haga agua la boca con la evolución de de las recetas de Julie & Julia (2009) o, incluso, quien haya visto varias veces La gran comilona (1973). Por lo tanto, elaborar una lista con las mejores películas de este género es complicado. Salvo mejor opinión, he aquí una lista más.

RATATOUILEE (2007)
Encantadora película que cuenta las peripecias de una simpática rata que nació para cocinar.
Luego de una aventura bastante intensa, Remy llega a Paris y conoce a un jovencito que trabaja en un restaurante y sabe poco de cocina. Sin embargo, juntos logran hacer los más deliciosos platos.
La prueba más difícil que deberán enfrentar será la de convencer a Ego, el crítico más temido de la ciudad, que los platos del restaurant son de la mejor calidad. Se trata de un film de animación que deja en el espectador la sensación de que la amistad y la vocación lo puede todo.

JULIE Y JULIA (2009)
Original filme muy bien actuado por Meryl Streep y Stanley Tucci, entre otros. Cuenta la historia de la famosa cocinera Julie Child y la de Julia Powell, quien se propone hacer todas las recetas del libro de la célebre chef y contar su experiencia en un blog.
Más allá de la diferencia de épocas, edades, y personalidades de las dos mujeres, el filme las une en un punto común: el esfuerzo, la voluntad y la perseverancia para cumplir un objetivo, a pesar de las piedras en el camino, de que termina por hacer grandes a las personas y les otorga un sueño que incluso puede superar sus expectativas.

COMO AGUA PARA CHOCOLATE (1992)
Drama que habla sobre un amor imposible y su acercamiento por medio de la comida. Elena tiene tres hijas y según la tradición su hija menor, Tita, no debe casarse sino quedarse a cuidarla.
Pedro, la quimera de Tita, termina por casarse con su hermana para estar más cerca de su amor verdadero. Todos conviven en la misma casa y la comida dice entre ellos mucho más de lo que parece. Las recetas son parte fundamental del relato y marcan con intensidad sus diferentes mensajes y sensaciones.

CHOCOLATE (2000)
Binoche es una madre soltera que se muda a un pueblito francés en la década del `60 y decide abrir una chocolatería, que a pesar de la falta de apoyo del pueblo, termina por conquistar con sus exquisiteces. Sin ellos notarlo, los chocolates de la mujer comienzan a cambiar la vida de las personas con su dulce sensualidad. Un film distinto y por momentos dulce como su nombre.

CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE (2005)
La historia cuenta la vida de Charlie, un niño humilde que tiene la suerte de sacar un boleto dorado (en un chocolate) para visitar la fábrica de Willy Wonka, un excéntrico creador de dulces.
Todo comienza con la llegada de los niños ganadores del concurso a la fábrica de Wonka, quien los hace vivir experiencias inolvidables. El filme critica con sagacidad e ironía ciertos aspectos de las personas como el egoísmo, la gula, la envidia, la violencia y ofrece interesantes moralejas para cada caso.

COMER, BEBER, AMAR (1994)
Nominada al Oscar como mejor película extranjera, narra la historia de Chu, un afamado cocinero, único heredero de las artes tradicionales de Taiwán en lo que a gastronomía se refiere. Como tal, es venerado por sus colegas quienes acatan sus decisiones y alaban su gusto y exquisitez con la tranquilidad de saberse siempre en buenas manos al estar bajo su dirección. Mientras la historia avanza y también la edad del cocinero, vemos como esos valores tradicionales desaparecen para dar paso a un mundo más occidental. Además, observamos el desarrollo de sus hijas: mujeres herméticas y frías. Una es directora de una compañía aérea en Amsterdam, otra se convierte al cristianismo y la menor es empleada en un Wendys, cadena occidental de comida rápida que llega a aquellas tierras.

EL COCINERO, EL LADRÓN, SU ESPOSA Y SU AMANTE (1989)
Gran film que muestra, por un lado, al cruel y repulsivo Spica, un ser capaz incluso a obligar a tragar excrementos de su perro a cualquiera, y que por otro lado exhibe su "buen gusto" volcándose en los placeres de la mesa, rodeado de lujo en el restaurante que acaba de comprar. Todo resulta mal para Spica si no tiene cerca a su esposa Georgina, a pesar que la ridiculiza constantemente. Cansada del mal trato, ella se busca un amante con quien tiene sexo en la cocina del local, con el consentimiento del cocinero. Película por momentos difícil de seguir por lo espeluznante, donde todos los ingredientes de la personalidad humana se mezclan para arribar a un final difícil, casi caníbal que pone a prueba los estómagos más fuertes.

LA FIESTA DE BABETTE (1987)
Babette es una francesa que escapa de su país durante la Primera Guerra Mundial, y que obtiene refugio en una remota aldea de Dinamarca, donde viven dos hermanas ancianas que sólo se dedican a tejer y a recordar con nostalgia su juventud. La mujer, que tiene excelentes dotes de cocinera, gana la lotería y para agradecer a la familia danesa ofrece a sus benefactoras una cena armada con manjares y vinos de Francia.
Los invitados aceptan primero a regañadientes el regalo, pero pactan en secreto no dar ninguna muestra de placer o disfrute de la comida porque lo consideran pecaminoso.
Un momento clave es cuando un militar presente en la cena, que no sabe el código de conducta que adoptarán los demás, percibe que ocurre algo aunque no lo entiende, especialmente cuando Babette sirve el plato estrella "Codornices en sarcófago". La cena transcurre, y a medida que el sabor y aroma encantan a los invitados, el ambiente logra sacar lo mejor de cada uno a través del goce de los sentidos. Ella usa la comida para hacer felices a las personas y demostrarles lo que es el placer, sin que este resulte un insulto a Dios.

BIG NIGHT (1996)
La historia de un restaurant italiano en Nueva York regentado por dos hermanos, con los inevitables roces y conflictos, y sobre todo el momento fundamental: la preparación de una fenomenal tortilla, estrella culinaria del local. Una producción modesta que sin embargo reflejó con acierto las tensiones que se viven en el mundo culinario.

NO TODO ES COMER...TAMBIÉN HAY QUE BEBER



En el cine existe un universo donde no todo es comida, un universo donde los tragos y los vinos dirigen ciertas actitudes de los personajes y luego entran inesperadamente en la vida del espectador.

Es entonces cuando las bebidas se transforman incluso en elementos de moda. Como cuando James Bond sabe de Martinis, o cuando Jonathan Nossiter, realizador del documental Mondovino, se convierte en el Michael Moore de las cepas.

ENTRE COPAS
La moda eno-gastronómica extraída de la pantalla grande hoy es el pinot noir. Es la historia de dos amigos que combinan sexo y vinos californianos, que parece haber provocado mucho debate en los círculos vitivinícolas estadounidenses, no sólo por el pinot noir, sino por la creciente ola de turismo en la región. Todo el mundo que llega y degusta vinos menciona la película...


EL EFECTO MARTINI
El Martini ya es un trago de antología. Primero causó furor en los ’60, de la mano de James Bond. Luego siguió su reinado en los setenta y en la primera mitad del siglo XXI su revival también es adjudicable a 007, con las mismas características que el agente lo pedía en los mostradores y a los mozos: "Agitado, no revuelto". Todo un axioma.

También es popular gracias a Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), la protagonista de Sex and the City, la serie que brilló a partir de 1998, y que hizo de Nueva York la meca urbana donde se mezclaban sexo, moda, vida nocturna, y por supuesto, el Martini.

AL FINAL, EL POSTRE Y UNA ESCENA INOLVIDABLE
La mejor forma de terminar una nota sobre comida y un apéndice de bebida sería alrededor de una opípara mesa y con buenos amigos, sobre todo si se han recorrido un poco del cine de este peculiar género. Y si no, hay que hacer como Scarlett O'Hara en lo Lo que el viento se llevó, y clamar al cielo: "A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre", o sea, irse a la cocina y prepararse un buen sándwich.

En cuanto a la escena inolvidable, nos referimos a una en Cuando Harry conoció a Sally (1989) y está en el buen recuerdo de todos: la pareja, sentada en un café, charla de sexo y ella insiste en demostrarle que puede fingir un orgasmo. Lo hace con total efectividad, y para remate, la cámara va hacia otra mesa donde una señora le pide al mozo: "Tráigame lo que tomó ella". Cabe aclarar que la señora es la madre del director, que se animó al cameo a instancias de su hijo.

¡¡¡Buen provecho y Salud!!! (Horacio Fernández)