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Fachada exterior

martes, 17 de abril de 2012

BUENOS PALADARES



LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(13 abril) BELLA VISTA SÁNDWICH CLUB (Pío Nono 5. Barrio Bellavista, fono 6-168 5322): “No se trata de un restaurante, sino de una sandwichería con estilo, con ofertas ingeniosas servidas entre panes. Como, por ejemplo, el Ropa Vieja ($3.990), con tiras de plateada, cebolla caramelizada, tomate (cortado en gajos, pelado y despepado), pimientos salteados y con un pocillo de porotos negros. Nada, pero nada de malo, lo mismo que el Criollo ($4.490), con lengua, tomate, ají verde, palta y cebolla. ¿Algo caros? Bueno, sí, pero también más que algo mejores.” “Eso sí, aparte de los halagos anteriores, hay algunas cosas que tienen que mejorar, señores de la sandwichería. Uno, les falta ser más rápidos. Dos, no pueden llegar con el picoteo al mismo tiempo que los sándwiches (y el entrante era un onion blossom, una cebolla cortada como si fuera crisantemo, frita y apanada, llenadora). Tres, sus papas fritas rústicas son demasiado rústicas... podrían ser más gruesas y venir menos fritas.”

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(13 abril) LES ASSASSINS ((Merced 297, Santiago Centro, fono 638 4280): “La carta es casi inamovible, por lo que me llamaron la atención, como entrada fría, unos caracoles de mar en abundante y jugosa salsa verde. Bastante duros, como suelen ser, gracias a esa salsa ellos pueden resultar refrescantes ($7.200). De las entradas calientes, optamos por los camarones a la provenzal, de buen tamaño y con mucha y exquisita salsa cremosa de fuerte sabor mediterráneo, a mi juicio lo mejor del almuerzo ($7.600). Para los platos principales, retrocedimos en el tiempo y regresamos a dos de sus recetas clásicas: locos en salsa de jaiba, declarados como especialidad del lugar, y el histórico "Juanito relleno", que, según se dijo entonces, llegó aquí gracias a alguien que había trabajado en Emilio, donde tuvo su origen culinario. Los primeros, que se ofrecen asimismo como entrada (eso sí sin las papas al natural que ahora traían de acompañamiento, salpicadas de perejil), venían cortados en blandas tajadas, con salsa igualmente cremosa, como lo mandaba la costumbre de aquellos años, penetrada de estragón y otras hierbas ($8.980). En cuanto al Juanito, se trata de un enorme panqueque doblado en los extremos y gratinado, con lo que se presenta en forma de rectángulo, dorado, relleno de camarones, queso y muchos champiñones picados $7.980). En cuanto a la jaiba anunciada para locos y panqueque, sinceramente no la advertí en parte alguna.”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(13 abril) PUERTO FUY (Nueva Costanera 3969, Vitacura, fono 208 8908): “Para primer plato no hay que perderse en estos días una delicia poco común: diminutas brevas con queso de cabra gratinado, ensalada de cilantro y toques de gajos de naranja ($11.100).” “Segunda entrada: medallones de langosta con puré de arvejas, salsa y espuma meuniere (jugos del crustáceo, mantequilla, limón, perejil) ($15.900). Un pausa con un sorbet de albahaca con toque de limón. Primer fondo: mero con alcachofas barigoule (plato tradicional de Provenza que originalmente se hacía con hongos de ese nombre) ($13.500). O un apetitoso asado de tira de Angus norteamericano con ensaladas y papas chilotas y demiglace.”

DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(13 abril) SANTABRASA BURGER LOUNGE (Mirador del Alto (Alto Las Condes), local 3232): “Si vamos a una hamburguesería y falla la hamburguesa, sabemos que hay un problema de fondo. Y los tropiezos de este nuevo Santabrasa Burger Lounge no tienen que ver precisamente con los productos -ya que la hamburguesa es buena-, sino con cómo son tratados. Llama la atención que en la carta se sugieran puntos de cocción -a punto, ¾, bien asada- y que no se apliquen al momento de ordenar. Resultado: llega muy asada, cuando lo que queríamos era otra cosa. Pedimos una Hamburguesa toscana ($5.900), con mozzarella gratinada, prosciutto y tomates perfumados con albahaca. Y aunque el conjunto anda bien, salvo por los detalles de la carne, adolece de falta de sabor. Falta ese ¡wow! que supone la mezcla de carne y jamón curado. Del perfume de albahaca, nada. Y las papas chaucha que acompañan, decepcionantes: nadando en aceite, lacias. Las hamburguesas para niños (Burger Kid, $2.800) son bastante grandes, pero vienen sólo con pan y carne, un verdadero insulto para el cliente del futuro. El Pollo grillé ($5.500), con queso de cabra, zanahorias y zucchinis salteados y salsa honey mustard anda bastante bien. Pero, ¿no era acaso una hamburguesería?”