miércoles, 14 de noviembre de 2012

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(Noviembre) ODA AL MAR (Bilbao 460, Providencia, fono 634 4268): “Las fortalezas del restaurante Oda al Mar son la frescura de sus productos (dos de los tres socios son distribuidores de pescados y mariscos) y el interés en ofrecer platos abundantes y bien presentados. A diferencia de la mayoría de establecimientos similares se preocupa de ofrecer comida sana, principalmente cocinada a la plancha y con variedad de ensaladas.” “Tienen ostiones jumbo de Canadá, con coral gigante, y tanto merluza austral como pescada común, atún que ofrecen sellado, pangasius vietnamita, albacora y congrio. El favorito, un grillado de mariscos surtidos ($15.900). También incluye platos de carne, incluido un cotizado tártaro. Aunque su menú es proporcionalmente de los de más alto precio del sector, han logrado un público fiel en ese sector de Providencia en los almuerzos de semana. Entre las ventajas, también sus vinos están a buen precio, sin excesivo recargo, con una variedad que incluye, entre otros, tanto pinot noir como sauvignon blanc de viñas del nivel.”

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(Noviembre) MAMBOLETA (Merced 337, Santiago Centro, fono 248 9548): “El lugar se define como un bar que atiende sólo en las tardes, y de hecho dispone de unos 150 tragos (entre $2.000 y $7.800), incluyendo cócteles propios, y una adecuada lista de vinos, pero con una serie de ofertas, modestas en apariencia, satisface cumplidamente la opción de acompañar aquella elección con comida. Pese a lo breve de una lista que los llama "piqueos" y el que sus porciones sean pequeñas, ellos responden bien al concepto (tan apreciado por mi amigo Ruperto de Nola) de los petits plats soignés. Su tamaño permite variar probando más de uno -cuatro en nuestro caso-, con precios muy razonables ($1.800 a $3.300). Lo primero fue un picante de camarones, realmente picante, en pailita de greda, sin el arroz de la receta peruana y en cambio con pan rallado, finas rodajas de papa con su cáscara, colitas chicas de camarón y abundante queso. Lo segundo, fricasé de criadillas, en trozos blandos más bien grandes, con arvejas, zanahoria, cebolla, huevo, cubitos de pan frito y un poco de caldo muy sabroso. Después, cortes delgados de berenjena sin pelar, con cebolla pluma, algo de tomate y queso parmesano, y finalmente una buena cantidad de lengua de vacuno al jerez en lonjas que hubiera preferido algo más gruesas, con nueces picadas y aliñadas bien distintas y hasta mejores que la habitual salsa nogada.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(Noviembre) LA JARDÍN (Av. Francisco Bilbao 497, fono 223 0667): “Se pidieron unas empanaditas de aperitivo, pero no había. Entonces, un tártaro de vacuno con palta ($4.500), rico pero lento: casi media hora de espera. Una cerveza y una limonada con menta, cero azúcar o endulzante.” “Armarse de paciencia (este almuerzo duró más de hora y media) y llegó una plateada con pastelera ($6.300). La carne muy sabrosa, pero seca. Y la pastelera también sabrosa, pero tibia y casi fría. Junto a este plato, una pizza: la Raquel ($4.000), con cebolla asada (escasa), pimentón rojo y berenjenas (pocas). La masa era delgada, el tamaño generoso y el queso demasiado abundante. Demasiado.” “Mientras a una mesa vecina le comunicaban que ya no había pastelera para la plateada (fue reemplazada por arroz blanco), llegaban juntos dos cafés y un crumble ($2.400) con arándanos y trozos de frutilla fresca encima. La masa no era crujiente, sino sosa. O sea, se veía bien, pero... como La Jardín.