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Fachada exterior

martes, 10 de diciembre de 2013

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(DICIEMBRE) PROBOCA (Manuel de Salas 162, Ñuñoa, fono 2723 8937: Primero, un pulpo grillado a las finas hierbas ($7.500), bien aliñado, blandito, intenso, y que dejó con las ganas de haber optado por el pulpo para dos ($14.900), o por su versión con salsa anticuchera. A la par, un cebiche glorioso, del chef ($7.400), con pescado, locos, camarones al rocoto y centolla al ají amarillo. Lo mejor: el reto del mozo por haber dejado la leche de tigre, el juguito, por lo que hubo que obedecerlo. Tenía razón.” “Luego, los anticuchos de corazón ($5.200), pedidos ¾ como recomendó -nuevamente- el señor mozo. Blandos, y nada de tímidos en su carga de ají panca. Sazón, nuevamente, la que fue más débil al pedir algo menos típico, unos ravioles rellenos de ají de gallina, que estaban ricos, pero menos intensos.” “Y si bien es verdad que comer peruano ya no es una novedad, cuando se encuentra una cocina así de potente, la sorpresa reaparece.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(DICIEMBRE) GURÍA (Manuel Montt 1599, Providencia, fono 2474 6605) “De lo probado en esta ocasión debemos decir que el pulpo a la gallega ($8.900) adolecía de imperfecciones: aunque blando, no blandísimo, como debe ser; los tentaculitos, más gelatinosos de lo que conviene; lo gallego, algo desvaído: en Galicia usan pimentón picante más vigoroso que aquí, que no picaba. Las papas bravas, domesticadas y aceitosas. El ajo, escaso. En fin, quedamos con ganas de más hispanidad culinaria. Sí: el chileno vulgar es de paladar desabrido, fome; pero hay que atraer a quienes en este Nuevo Extremo saben de cocina española, y no ahuyentarlos con suavidades y rebajes.” “Resumen: pónganle más color y vida a la cocina. Queremos verdadera hispanidad en el plato; no un ectoplasma de ella.

MUJER
PILAR HURTADO
(DICIEMBRE) UNCLE FLETCH (Dardignac 0192, fono 2777 6477): “De la carta, que obviamente ofrece como punto central hamburguesas -todas con carne de la raza Hereford, criada al sur de Chile-, elegimos partir con un farmer tempura, con bastones de mozzarella, zapallitos italianos y brócolis apanados (estos últimos muy ricos, nos pareció que rellenos con un poco de salsa blanca entremedio). Venía acompañado de salsa de ajo y pico de gallo. Es contundente; creo que si uno va a comer una hamburguesa después, mejor pasar de frente al fondo. Luego llegaron nuestras hamburguesas. Lo primero que nos llamó la atención es lo bien presentadas: en grandes pailas metálicas con orejas y un par de capas de papel de seda, vienen los sándwiches con un baldecito de hojalata que contiene unas espectaculares papas fritas con cuero, que son un vicio.” “Hay que destacar que usan ingredientes de buena calidad y les ponen a las hamburguesas el mismo cariño que si se tratara de un plato. El concepto está muy bien trabajado, es entretenido y el proyecto se lo tomaron en serio.”