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martes, 29 de abril de 2014

DE COPAS


ENOTURISMO:
ENTRE EL HEDONISMO Y LA INGENIERÍA COMERCIAL

 Vicente González, desde España

El enoturismo está de moda, vive su mejor momento, y la feria de Turismo Internacional "Fitur" ha sido y será un buen escaparate para ofertar el turismo del vino. Si a esta moda le anexamos las buenas cifras obtenidas en los últimos años -1.5 millones de turistas de los cuales 250.000 son extranjeros-, diríamos que no está nada mal.

El vino es un requerimiento sine qua non para llevar toda esta ingeniería a buen puerto, y muchos empresarios lo ven como ingeniería comercial. Actuando en consecuencia, dotan a sus instalaciones de personal poco cualificado para estos menesteres, una simple formación lingüística es el requisito necesario para trabajar los fines de semana, asumiendo explicar la historia de la empresa (en muchos casos centenarias) manifiestan el fascinante viaje de una vasija llegada de Anatolia y la antigua Grecia.

Epicuro de Samos supo explicar que la naturaleza está tutelada por el azar. Y, a través de su doctrina, nos dejó manifestado de manera racional el hedonismo, basado en la búsqueda del placer. Ese azar, no exento de casualidad, es la llegada de los turistas a determinadas comarcas y destinos.

Tenemos dos maneras de entender esta gran oportunidad turística generadora de empleo y riqueza: una, dotando las instalaciones de técnicas museísticas, explicar a los enoturistas los antiguos conocimientos de sus antepasados, enseñándoles las distintas técnicas que llevan a un vino a envejecerse en una botella cubierta por telarañas que solo podrán observar a través de una reja. Este primer comportamiento, que se aprende en cualquier enciclopedia o Wikipedia, es muy didáctico y ayuda a comprender el porqué de un rosado, el aguante de un tinto, etc. Pero sirve de poco para ahuyentar ese rechazo que los jóvenes ven en el vino, considerándolo snob, lo que les lleva a no entusiasmarse por su consumo.

La segunda manera de fidelizar a los futuros consumidores es viendo en el enoturismo una oportunidad, y no solo un negocio a corto plazo. Los clientes potenciales quieren beber, deseosos por probar vinos diferentes. Hay veces que no se entiende por qué para beber vino hay que ser experto, asistir a cursos o técnicas de cata, o tener una amplia cultura vitivinícola. No se concibe que para comer un Jamón Ibérico haya que estudiar, o que para beber una cerveza hay que adentrarse en la materia. Los consumidores solo quieren disfrutar.

Los hedonistas han sido confundidos a través de la historia como personas libertinas, vinculándolas con los placeres sexuales. Pero ningún placer es malo, los inconvenientes surgen de los medios para buscarlos. Epicuro manifestó que "debemos satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible", y en el vino se da esta circunstancia.

Veamos en el enoturismo una filosofía epicúrea y ganemos adeptos. Hagamos del enoturismo una escuela de pensamiento que perdure en el tiempo, y aumentemos el consumo del vino a través del placer, de la conversación amena, que nos calme la sed. Enseñemos nuestras comarcas al que quiera verlas y conocerlas, quitemos la sed a los sedientos y démosles placer. A través de las Rutas del Vino se puede ofrecer más placer que doctrina. Invirtamos en ello.

Vicente González
Fundador de www.elcatavinos.com
Miembro  de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV)
Miembro de la Fédération Internationale des Journalistes et Écrivains du Vin et des Spiritueux (FIJEV)
Máster en Viticultura, Enología y Marketing del Vino