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Fachada exterior

martes, 5 de mayo de 2015

MIS APUNTES


PIZZERIA CAPERUCITA:
En El Bosque, obvio

Si el 2014 fue el año de los sánguches, no cabe duda que este 2015 será el de las pizzas, ya que poco a poco se han abierto variados locales que venden esta especialidad. A decir verdad, la pizza es un alimento sencillo de elaborar que mezcla simplicidad e ingredientes básicos. Su ingesta es un fenómeno social, una de las comidas rápidas más globales (junto con la hamburguesa), que se ha extendido desde Nápoles al resto de Italia y posteriormente al mundo, debido quizás a la inmigración italiana.

Poco importa que la llamen ‘pita’ en Grecia, ‘flammkuchen’ entre la población de lengua alemana o ‘rieska’ en Finlandia, porque los ingredientes básicos para la preparación de este pan blanco, de forma circular y aplastada son siempre los mismos: harina, agua y sal. Este tipo de pan, que se usa como base o junto a los ingredientes tradicionales de las diferentes cocinas locales, aparece en todas las mesas del mundo, aunque la que ha conocido mayor difusión, sobre todo en la zona del Mediterráneo, es la 'pita' griega y el 'kebab' árabe. A esta misma familia pertenece la pizza italiana. El origen del nombre aún no se conoce con exactitud, aunque hay dos hipótesis que parecen ser las más sólidas: La primera es que la palabra ‘pizza’ se remonta a la griega ‘pita’, como se le denomina a su homónima ‘focaccia’ aplastada; la segunda defiende que se trata de una derivación del participio pasado del verbo latino ‘pinsere’ (aplastar), para indicar el gesto de aplastar la masa compacta en que se convertía durante su elaboración.

Una de las últimas abiertas en Santiago es Caperucita, cuyos propietarios decidieron llamarla así a que está ubicada en la Av. El Bosque. Simpático nombre para un local agradable, tranquilo y apropiado para degustar sus especialidades, donde la carne (que proviene del restaurante Cuerovaca, como la mechada de wagyu) y la mozzarella fior de late se funden con pasión para entregar un producto de calidad sobresaliente a muy bajo precio.

No se sabe si la pizza perfecta existe, pero sí que podemos aproximarnos a ella con tan solo intentarlo. Es una de esas preparaciones nobles que le dan al pizzaiolo la posibilidad de probar una y otra vez, hasta que sale sencillamente, perfecta. Matías Reyes, el hombre detrás de las pizzas en Caperucita nos entrega sus claves para conseguir la mejor de las mejores.

“La pizza es una alquimia de todos los procesos; en la receta total, cada ingrediente y cada proceso son igual de importantes”, afirma el cocinero. Aun así, parece haber algunos trucos para lograr una pizza perfecta: “Un horno con buen calor y un descanso de la masa, lento y progresivo”, asegura.

“Todas las pizzas se hornean a más de 200° C; cuanto más fina es la masa, mayor deberá ser la temperatura y, por supuesto, cuanto más gruesa, menor la temperatura. ¿El mejor horno? “De barro y ¡con leña!”, porque la masa queda crocante por fuera y tierna por dentro. Acá usamos hornos eléctricos de última generación ya que el uso de la leña está prohibido.”

“La prueba casera para comprobar la calidad de la mozzarella es muy sencilla: presionarla con la mano dentro de un bol: si es buena, escurrirá un poco de leche. Si, en cambio, no sale ningún líquido o sale agua, mejor probar con otro elaborador.”

La pizza, como todo, es hija de la sabiduría y del amor con que se haga. Acá las elaboran con amor. Y para acompañar, un bar de primera, con un amplio abanico de jugos, cervezas, vinos y licores a precios que realmente invitan a una buena sobremesa. Buena capacidad en el interior y una terraza ad-hoc al aire libre, hacen de esta pizzería una de las buenas promesas del barrio El Bosque de nuestra capital. (Juantonio Eymin)

Caperucita, Av. El Bosque Norte 083 / 09 8136 2317