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Fachada exterior

martes, 6 de septiembre de 2016

BREBAJES


 
LA MODA DEL GIN TONIC

Hace algunos años el gin-tonic era una bebida que sólo consumían señores mayores, periodistas y escritores alcohólicos. Una bebida amarga, fuerte y poco agradecida. Pero entonces, como por arte de magia aparecieron las ginebras premium cítricas, especiadas, herbales y florales; las copas de balón, las bayas de enebro, las aguas tónicas de alta gama y se convirtió en uno de los cócteles favoritos del nuevo mundo.

 
No era (ni es) una bebida apta para todos los gustos. Amarga, seca y cítrica, esta combinación no encajaba en la mayoría de los paladares. Sin embargo, en pleno siglo XXI, el Gin &Tonic, o simplemente 'gin tonic', ha comenzado a transformarse en una bebida de moda. ¿Quiere saber por qué?

Los orígenes del 'gintonic' son una leyenda. El destilado se originó en Holanda pero el combinado parece que se creó por primera vez en Reino Unido. La ginebra ayudaba al aparato digestivo y aportaba valentía a los soldados. Además, tomaban tónica, que tiene quinina, para combatir la malaria y cítricos contra el escorbuto. Se dice que un militar decidió combinar los tres en una bebida. Tanto ha sido el éxito de este combinado, que Sir Winston Churchill se atrevió a comentar que “el Gin Tonic ha salvado más vidas y mentes de hombres ingleses que todos los doctores del Imperio.”

Nuevo siglo, nuevo combinado

Pero no fue hasta la entrada del nuevo siglo que el 'gin tonic', como se dice popularmente, 'pegó el pelotazo'. El principal responsable de ello fue Hendrick’s, que revolucionó el mercado por completo. Su sabor es bastante diferente del de las ginebras de toda la vida. Más dulce, más aromático, básicamente es mucho más fácil de consumir. Además, desde el inicio se rodeó de una impresionante campaña de marketing que promocionó, entre otras cosas, el beberlo con pepino y no con la tradicional rodaja de limón. Hasta 2011 no era raro ver a un señor montado en bicicleta y vestido de escocés que acudía a los locales repartiendo pepino para servirlo con Hendrick’s. Esa rodajita verde en la copa aportaba un sabor diferente pero, sobre todo, diferenciaba al consumidor del resto. Se convirtió en una marca de élite.

La 'culpa' de las tónicas

De hecho, no se puede hablar del éxito del 'gin tonic' sin incluir la transformación de las tónicas, que también llegan con nuevos aromas y nuevos sabores. "Somos el apellido de este combinado. Es más, representamos la mayoría de la copa ya que la ginebra es tan sólo una pequeña parte", recalca Erwin Rahmer, responsable de Fever Tree en Chile. El caso de Fever Tree es paradigmático. Originaria de Inglaterra, llegó a Chile como un 'mixer', una bebida tónica hecha específicamente para mezclarse con un destilado, y con ese “target” ha logrado hacerse un hueco en un mercado dominado, como ocurría con las ginebras, por las tónicas de toda la vida.

Promocionada por restaurantes de mantel largo, esta marca se ha consolidado porque, entre otras razones, ofrece una nueva opción que encaja con la comentada personalización del combinado. Más oferta, más posibilidades de crear un 'gin tonic' a nuestro gusto. "Mezcla muy bien, es más suave al paladar, más sutil... No es empalagosa; el sabor amargo no es tan fuerte y se va enseguida; las burbujas son finas, como las del champagne; y realza los botánicos que componen el destilado", defiende Rahmer.

Por último, si se quiere comprender este boom del 'gin tonic', también se debe tener en cuenta el público al que llega, la fuerza del boca a boca y de las modas que, por supuesto, causan y aprovechan las casas comerciales. No existe un usuario tipo de esta bebida pero, a grandes rasgos, sería un hombre o una mujer entre 30 y 55 años que, en lugar de emborracharse prefiere calidad y que, por qué no, quiere diferenciarse del resto creándose un combinado completamente adaptado a sus preferencias y estrato social.

La ginebra es mucho más que sabor a colonia, hay autores que incluso piensan que no se aprende a beber con estilo hasta que no se haya bebido un par de gintonics bien elaborados. A partir de ahí nos podemos considerar iniciados en un verdadero arte. Como un día y durante un concierto, Billy Joel, el hombre del piano, comentó: Hay un viejo sentado junto a mí, haciéndole el amor a su gin tonic”. (JAE)