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Fachada exterior

martes, 22 de enero de 2019

LA NOTA DE LA SEMANA


 
MANDARIN ORIENTAL
El extremo lujo llegará a Santiago
La renovación del ex Grand Hyatt ha tardado más de la cuenta. Inicialmente el Mandarin Oriental capitalino abriría sus puertas en agosto del 2018, pero las mejoras son mayores a lo que se pensó en un inicio. Mientras continúan las obras, es razonable saber las razones del éxito de esta cadena hotelera en el mundo. Para ello hay que preguntarse qué es el lujo y quiénes pueden acceder a él. La industria del lujo siempre ha ejercido gran fascinación por una razón muy concreta: es el valor de un sueño. Un ejemplo ilustra perfectamente esta afirmación: Rolex no vende relojes, Rolex vende Rolex. En nuestro caso, Mandarin Oriental también vende un sueño: el sueño del lujo.

A mediados del siglo XIX, cuando Tailandia todavía se llamaba Siam, se estableció una casa de huéspedes para los navegantes a orillas del río Chao Phraya. The Oriental se convertiría en uno de los hoteles más importantes del mundo. En el año 1963, el Grupo Mandarín y con la idea de deleitar a sus huéspedes, abrió en Hong Kong su propiedad principal y en 1974, The Oriental fue adquirido por Mandarin, lo que le dio a la compañía dos hoteles íconos cuyos nombres representaban lo mejor de la hospitalidad. Como consecuencia, los dos famosos hoteles se unieron para crear la marca Mandarin Oriental Hotel Group, bajo el ultra famoso logotipo del abanico.

Con poco menos de 50 años, Mandarin Oriental parece ser más antiguo de lo que realmente es: una marca tan bien posicionada en el mercado del lujo que pareciera que siempre ha estado ahí. La cadena posee en la actualidad 43 hoteles y residencias repartidas entre América del Norte, Europa y Asia. La mayoría son urbanos y es una de las marcas que más presencia tiene en Estados Unidos. Mandarin también tiene propiedades en muchas ciudades europeas, como Londres, París, Munich, Ginebra, Milán, Barcelona, Madrid, y ahora llega a Latinoamérica, precisamente a Santiago, donde adquirió la operación del ex Grand Hyatt.

Habitaciones y suites de lujo con mayordomo personal a disposición de los huéspedes. Salón de belleza femenino y Barber shop masculino. Masajes de las diversas culturas orientales a la habitación y sábanas de algodón egipcio, son algunos de los lujos que los huéspedes del hotel podrán acceder. El catalán Ignacio Rodríguez, flamante gerente general del Mandarin capitalino, cuenta que lo principal -en estos momentos- es proteger la imagen de marca, manteniendo el nombre provisorio de Hotel Santiago, y sólo cuando todo esté renovado se podrá descubrir el verdadero Mandarin Oriental.

Sin embargo, y continuando la tradición de la cadena alrededor del mundo, el verdadero poder de este nuevo hotel estará en su Spa, un lujoso –y lujurioso- espacio donde el placer holístico será una de las plataformas más importantes de este complejo, ya que cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu es la piedra angular de la filosofía de Mandarin Oriental, ya que la combinación de años de conocimientos orientales junto al buen servicio y el lujo, ha convertido los Spa de esta cadena en los más finos del mundo.

Esperemos que este año que estamos iniciando, logremos conocer en su totalidad la esencia de Mandarin Oriental en Chile.