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Fachada exterior

martes, 22 de octubre de 2019

MIS APUNTES



SECRETOS DE RAPA NUI

Entre la verdad y la leyenda


Hace unos años, y bebiendo unos aperitivos en el hotel Hanga Roa de Isla de Pascua (actualmente Rapa Nui), Eric Campaña (Q.E.P.D), ex presidente ejecutivo del aquel entonces Lan Chile, me contaba las peripecias que tuvieron que pasar para abrir la ruta Santiago – Pascua, allá en el año 1967.

- “No había nada de nada, recuerda. Queríamos que la isla se convirtiera en un enclave polinesio en medio del Pacífico, ya que, cuando comenzamos a operar el destino Tahiti, la Isla era necesaria para una escala técnica, pero nos encontramos con una civilización atrasada. Prácticamente un indigenismo en el más puro sentido de la palabra -con el perdón de los isleños-. Era tan grande la necesidad de la empresa para convertirla en un enclave turístico que viajé a Miami a comprar una serie de artilugios que usaban los polinesios en Tahiti. Así, collares de conchitas (no existen conchitas en la isla) y de flores, faldas de fibra vegetal, sostenes de coco y otros implementos ayudaron para vestir a los primeros niños que recibirían a los turistas. Las acomodaciones también eran paupérrimas. Llevamos carpas para los primeros viajeros…”

- “Pero faltaba algo importante. El folclore. La Isla no contaba con una identidad propia –cuentan que en año 40 llegó recién el Sau -Sau desde las islas de Samoa-, así que contratamos a Margot Loyola para que nos creara música pascuense. Fue un secreto muy bien guardado ya que pocos lo saben. Incluso, tuvimos que llevar instrumentos y enseñarles a tocar guitarra para musicalizar la idílica escenografía que necesitábamos…”

- “Lo logramos, finalizó Campaña. Convertimos Isla de Pascua en un destino exótico y único. Pocos lugares en la tierra tienen secretos escondidos y serán miles los que vengan a visitarla en el futuro. El problema es que la Isla no es sustentable por sí misma y de la misma forma que la visitamos, la vamos destruyendo. Ojalá nunca pase, pero vamos para allá.”

Han pasado 27 años de esta última conversación con Eric. Sus vaticinios se están cumpliendo. La idílica Pascua ya no es la de antes y si no le ponemos un párele a la situación quizá en un tiempo más el problema sea insostenible. La isla es tan pequeña y los recursos son tan escasos que si pronto no se logran solucionar los problemas de la basura y de la población flotante que se quedó viviendo en este paraíso (incluso fiscal), podríamos perder uno de los enclaves turísticos más interesantes del mundo. Es cierto que Rapa Nui es de todos los chilenos, pero hay que cuidarla y no aprovecharse de ella… y que los Isleños tampoco se crean los dueños de la situación.

LA LEYENDA

Cuenta la leyenda que el Ariki (rey) Hotu Matu’a habitaba en un bello continente llamado Hiva. Una noche recibió en sueños el mensaje de que su tierra se hundiría, por lo que debía buscar un lugar al que llevar a su pueblo. Por consejo de un sabio vidente, Hotu Matu’a envió a siete exploradores en dirección al sol naciente, a buscar una tierra propicia para vivir y sembrar ñame (base de su alimentación).

Después de varios días de navegación, los siete exploradores llegaron a una isla pequeña y deshabitada pero que les pareció lo suficientemente fértil para vivir. Se dice que además del ñame, los exploradores llevaron consigo un moai y un collar de madreperlas, y que esto fue abandonado cuando volvieron a su tierra Hiva, dejando sólo a uno de los exploradores en la isla.
Tiempo después Hotu Matu’a llegó a la isla en dos grandes embarcaciones acompañado de un séquito formado por su mujer, su hermana y otras 100 personas. Desde entonces la isla tomó el nombre de Te pito o te henua, que significa “ombligo del mundo”.

Esta leyenda ha dado origen a que algunos investigadores concluyan que cuando Hotu Matu’a llegó a la Isla de Pascua, ésta ya estaba habitada y que encontró además del ñame, varios moais en pie. Algunos creen que los siete exploradores representan las siete generaciones o tribus que habitaron el lugar, de las que sólo una sobrevivió y se mezcló con la gente de Hotu Matu’a.

Con mitos, tradiciones y realidades, viajar a Rapa Nui es un deleite.