martes, 7 de mayo de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 9 al 15 de mayo, 2019
LOS CINCO DE LA SEMANA: Las mejores empanadas fritas de la capital
MIS APUNTES: Normandie
EL REGRESO DE DON EXE: Una nota especial para los viudos y viudas de don Exe.
 

 

LOS CINCO DE LA SEMANA


LAS MEJORES EMPANADAS FRITAS DE LA CAPITAL

La empanada frita es, en relación a su hermana horneada, algo similar a lo que sucede con el pisco peruano y el chileno. Ambos tienen similar apelativo, pero sus diferencias son sustanciales. Golosas y sabrosas, pocos le hacen el quite y son apetecidas por moros y cristianos. Aun así, en pocos restaurantes se pueden encontrar frescas durante toda la semana. Recién elaboradas son una delicia, y por ello en esta edición identificamos cinco comedores donde poder encontrarlas cualquier día del año. Cinco muestras que activarán sus papilas gustativas y que quedarán presentes en su memoria.  ¡Trate de no quemarse, ya que vienen recién sacadas de la fritura…!
 



AQUÍ ESTA COCO
Posiblemente, y más allá de ese posible, son las mejores empanadas fritas de mariscos que se pueden encontrar en la capital. Sabrosas y lujuriosas, mezclan una serie de mariscos frescos en un pino jugoso y que llena la boca con sabores de nuestras costas. El lugar, lleno de devotos extranjeros y chilenos en plan de negocios, es uno de los restaurantes íconos de nuestra ciudad. ¡Un must! (La Concepción 236, Providencia / 22410 6200

 

 
EL ANCLA
Este lugar combina lo mejor de los frutos del mar con una suave y crujiente masa que lo hará suspirar.  Destacamos las magníficas empanadas fritas de centolla con queso de cabra y las de locos. Son definitivamente perfectas, pues los sabores lo transportan directo al mar y su paladar lo agradecerá.  Absolutamente recomendadas, el único problema es que querrá comer muchas más. La atención como siempre es de primera y muy amable. (Santa Beatriz 191, Providencia / 22264 2275)

 

EL RÁPIDO
Este lugar, inaugurado en 1927, es uno de los baluartes del centro de la capital.  Tal como su nombre lo dice, la atención es muy veloz, lo que lo convierte en un lugar ideal para personas que andan apuradas. Así, desde que se pone un pie en el local, puede gritar "una y una", y cuando se sienta ya tiene una empanada de pino y una de queso frente a usted. La especialidad de la casa, obviamente, son las empanadas, como la clásica de queso, que es insuperable. (Bandera 347, Centro / 22672 2375)

 

 
MULATO
Uno de los caballitos de batalla que ofrece este restaurante –aparte de sus erizos- son las empañadas fritas de mechada y queso mantecoso, una sabrosa mezcla que se ha convertido en uno de los grandes placeres de todos los que llegan a este comedor a degustar estas magníficas empanadas, que también son objeto de deseo en la Plaza de Armas de Santiago, donde bajo el nombre de Comedor Central, ya tiene cientos de fanáticos. (J.V. Lastarria 307, Santiago / 22638 4931)

 

LA FUENTE SUIZA
Sin duda alguna, este lugar compite con La Fuente Alemana como la mejor sangucheria de la capital. Sin embargo, y aparte de sus colosales sánguches, las palmas se las llevan las inolvidables empanadas fritas de queso – ostión, que han convertido a este lugar en uno de los favoritos de la bien llamada República de Ñuñoa. Un ambiente tranquilo para degustar con calma sus magníficos productos. (Av. Irarrázaval 3361, Ñuñoa / 23278 8300)

 

MIS APUNTES



NORMANDIE
En la madrugada del 2 de abril, un incendio destruyó parte de los comedores de este tradicional bistró capitalino. A pesar de ello, continuaron atendiendo a su público habitual, que encuentran en este lugar su segundo hogar.
Desde pasar a tomarse un café, una copa de vino o un cóctel, a celebrar una verdadera cena a la francesa, el Normandie capitalino es uno de esos lugares que encanta a moros y cristianos, ya que todo está preparado para que cualquier experiencia sea especial. A pesar del incidente del incendio, su fiel clientela no abandonó el lugar y siguieron su diaria rutina en un comedor más estrecho, pero manteniendo siempre su espíritu.
Tierra de jóvenes, adultos y mayores, acá la tradición manda y casi todos mantienen sus celulares en silencio, ya que en este lugar la premisa es conversar, reírse o simplemente leer el diario mientras se bebe una copa; un lugar apacible, generoso y económico, que ha mantenido desde el año 2003 una carta casi inalterable, gracias a la visión de sus socios, el francés Pierre Brossard y Jorge Cordero, quien oficia la administración del lugar.

Pocos cronistas de la generación digital podrían escribir una nota certera del Normandie, ya que sobre sus mesas y su larga barra hay una historia que no conocen ni desean conocerla. La inmediatez y la moda mandan sus textos y posiblemente de esa manera se van perdiendo iconos en la ciudad, ya que lo que hoy es importante nada tiene que ver con lo que hace algunos años era necesario.

Buenos vinos de una carta con 60 etiquetas le dan el modernismo a una cocina clásica y tradicional. Fueron los primeros en ofrecer Moules au Vin Blanc –choritos al vapor- ($ 9.500 para dos personas), y posiblemente son los únicos en tener en su carta los famosos Roll Mops -pejerreyes enrollados y macerados en vinagre y especias ($ 7.700), que marida a la perfección con un sabroso chardonnay Valdivieso Winemaker Reserva, a sólo $ 3.000 la copa.


Si los vinos son económicos, la carta deja la misma sensación de asequible a cualquier mortal. Los Fetuccini al ajo y aceite de oliva ($ 6.300) son un real placer para los amantes de las pastas, y el conejo a la mostaza ($8.700), es capaz de dejarlo hablando en francés.  Tanto como su increíble sopa de cebolla ($4.800) o simplemente el plato del día ($ 3.700), placer de muchos habitués que diariamente llegan a este interesante comedor.

Gran variedad de cervezas nacionales y extranjeras son el imán para que su terraza se replete desde la hora de salida del trabajo hasta el cierre del local. Los sánguches, desde los vegetarianos a los clásicos, son pedidos típicos de este espacio en las afueras del restaurante. Las mozas, casi las mismas de siempre, ya conocen a sus clientes y sus mañas, lo que hace absolutamente grata cualquier visita a este lugar que, si bien tiene poca prensa, logra conquistar corazones en base a sus cualidades.

A pesar de las vicisitudes, el Normandie sigue navegando y encantando a todos los que han recalado en este comedor. Se viene la temporada fría y su carta ya está preparada para saborear esos platos que lograron poner a la cocina francesa como la mejor del mundo.

Una joyita de bistró.  (JAE)                                

Normandie: Providencia 1234 / 22236 3011

  

EL REGRESO DE DON EXE



 
OM… OM…
Una nota especial para los viudos y viudas de don Exe.

Om… Om… Apenas puedo moverme y me duele hasta el escroto. Una amiga muy querida y viéndome en el estado calamitoso en que estaba, me regaló a principios de abril una generosa Gift Card para ir a un centro de yoga durante tres meses para tratar de aprender algo de esta disciplina. –“Te va a hacer regio”, comentó. “Capaz que hasta recuperes tus instintos decaídos”.

Esa última frase fue la que me indujo a pedir una hora la semana pasada. Claro que una cosa es ir a yoga y la otra es armarse de toda la indumentaria para ello. Buzo de buena marca, calzoncillos, short y polera ad hoc, un bolso de gimnasia, toalla, colchoneta y un sinfín de artilugios. Un miércoles de sol, a las tres de la tarde y con un hambre de los mil demonios, un taxi me deja en una calle lateral de Ñuñoa. “Academia de Yoga”, decía el letrero en la puerta. Paso por el antejardín y golpeo la puerta. Al par de segundos aparece ella: la profesora.

- ¿Vos sos Exe?
- El que viste y calza.
- Mirá, yo seré tu maestra. Mi nombre es Susana.

Susana, enfundada en una malla negra casi trasparente, me trastornó.

- ¿Argentina?
- No, me dice, Uruguacha. ¿Has hecho yoga últimamente?
- Últimamente no, mentí.
- Así lo veo y siento, dice cuando toca uno de mis brazos. ¿Estás bastante blandito, eh?
- Trabajo mucho sentado, le comenté.
- Mirá, vos serás mi único alumno hoy, así que trataremos de avanzar bastante.

Tenía los ojos negros como azabache y todos sus atributos en el lugar que corresponde. Trate de calcularle su edad, pero me fue imposible. Bien podía ser una nena de 25 como una de 40. – ¿Se puede hacer yoga con hambre?

- Es lo ideal, comentó. – Si quieres después de la clase te acompaño a comer algo, yo también estoy hambrienta.

15 minutos se demoró para que lograra hacer una de las posturas más básicas del yoga. No podía concentrarme ya que aparte del dolor que sentía en las posaderas y en las piernas, me reconfortaba con el roce de su cuerpo contra el mío. Luego me enseñó a respirar y después a cruzarme de piernas. Definitivamente ahí me sonaba todo. Mi esqueleto no estaba para eso.

Tras dos horas de febril entrenamiento mi cuerpo estaba para recogerlo a pedazos. – “Mañana vas a amanecer un poquito adolorido, Exe, pero es sólo al principio. Ya te acostumbrarás.”

Ella también sudaba. Hacía calor. - ¿Aun tenés hambre?

Me enseño las duchas del primer piso mientras ella subía a sus aposentos a cambiarse de ropa. Me duché y vestí de deportista y la esperé para ir a comer algo por ahí. - ¿Qué te gusta comer?, le pregunté cuando aparece con unos jeans ajustadísimos y una polerita que dejaba su ombliguito a la vista.

- Lo que quieras, Exe. El yoga me da apetito y soy capaz de comerme un chivito entero. ¿Y vos?

No sé si estaba en condiciones de comer lo que ansiaba en esos momentos. ¡Pórtate bien Exe!, me dije. “¡Estás en Ñuñoa y la comuna se te ha puesto difícil de controlar! ¡Te pilla la paquita en estos trámites y capaz que te corte lo que te queda de tripa!”.

Decidí cambiarme de comuna y partir a Providencia. Me dolían las piernas cuando abordamos el Nissan V16, taxis que cada día los encuentro más bajos e incómodos. Enfilamos por Pedro de Valdivia y entramos por Santa Beatriz. – ¿Te gustan los pescados y mariscos?

- Son divinos.
Entramos a El Ancla. - ¿Tiene reserva?, me preguntó un mozo.
- No. Pero conozco al jefe
- Lo siento, pero aquí no hay jefe.
- Perdón, la jefa entonces.
- ¿De parte de quién?
- Dígale que viene Exe a cenar.

Definitivamente los contactos en Chile valen más que toda la plata del mundo. A los tres minutos estaba sentado en una mesa íntima el segundo piso y con dos pisco sour. –Cortesía de la casa- nos dice el mozo.

- ¡Sos genial Exe!, dice Susana
- Cada uno es genial en lo suyo, respondí.
- ¿Qué me recomendás?
- Lo que quieras, respondí. Mientras no sea langosta o centolla, lo que desees.
- ¿Sos casado?
- Viudo, comenté
- Pobrecito. ¿Y vivís solo?
- Por cierto
- ¿Y tenés amigas?
- Un par, mentí. Pero no estamos acá para confesarnos. Tengo tres meses de Gift Card para conocernos.

Susana comió machas y congrio a la campesina. Yo, ulte y merluza frita. Bebimos un blanco Amaral del año y entre salud y salud me cuenta que los mariscos son su debilidad y que le son demasiado afrodisíacos. - ¡Qué rico conocerte, Exe! Haremos buenas migas.

A decir verdad, a esa hora yo no quería migas ni amigas. Me dolía desde el cuello hasta las pantorrillas.
- ¿Un postre, Susana?

Me mira con sus negros ojos y dice - ¡Tú!

- Te vas a tener que contentar con unas papayas al jugo, ya que me dejaste reventado con tus clases de yoga.
- ¿Te arrancás cuchi cuchi? Dame tres semanas y te dejo como torito de exposición.
- Ojalá Susanita, ya que hoy no valgo un peso.
…..

Om… Om. Me duele todo. Recuerdo haber pasado a dejarla a su casa y luego me veo caminando por el pasillo de mi edificio con las piernas rígidas a causa del dolor. Más de quince minutos me demoré para doblarlas y sentarme frente al computador para escribir esta nota. Hacía años que no me sacaban (literalmente) la cresta. A finales de mayo regresaré a clases de yoga. Creo que me volveré en un adicto.

¡A Susanita, obvio!

Exequiel Quintanilla

 

martes, 30 de abril de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 2 al 8 de mayo, 2019
LA SEMANA: Más allá de un buen Crudo
MIS APUNTES: Las otras delicias del Rubaiyat
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Almorzar en una viña
 

LA SEMANA


MÁS ALLÁ DE UN BUEN CRUDO
Dura faena. Si no es fácil decidir cuáles son los mejores crudos –o tártaros- que se pueden conseguir en estas comarcas, más difícil es encontrar aquellos que sean diferentes al normal de las preparaciones. Distintos, ya que en su ejecución se utilizan aderezos o productos de uso poco habitual y/o han logrado fama por ser únicos o diferentes. En esta edición le presentamos cinco Crudos que no dejan a nadie indiferente, razón suficiente para probarlos lo antes posible.  
 

 
LE BISTROT
El Tartare de boeuf que ofrece este lugar, sorprende por sus ingredientes y presentación. Una pirámide de carne magra cortada a cuchillo, con queso roquefort, trozos de manzana y nueces, todo integrado en un plato insospechadamente único. La manzana genera una suave acidez y las nueces una crocancia sin igual. Aparte, para que se convierta en soberbio, mostaza, salsa inglesa y tabasco, para darle el toque individual. Diferente, pero maravilloso. (Santa Magdalena 80 / 22232 1054)

 

 
BAR NACIONAL 2
Que es histórico, lo es. El Bar Nacional, el clásico de calle Huérfanos, parece estampa sobreviviente de aquella bohemia del centro que murió con el toque de queda de los años ‘80. Con harto espejo y formalita, con precios razonables, pero no gangas, cuentan con una cocina muy chilena de perfil casero. Acá siempre se come bien y uno de los favoritos es el Crudo al canapé, preparado frente al comensal –en la barra-, con carne molida, yema de huevo, cebolla en cuadritos, perejil, sal, aceite, salsa inglesa, merquen, limón, ají, pimienta y un golpe de salsa de soya, todo ello sobre tostadas de pan de molde. ¡Un imperdible!  (Huérfanos, 1151, Santiago Centro).

 

 
MUU STEAK
Esta nueva parrilla capitalina ha glorificado el Flat Iron, un corte gringo certificado, que más se conoce en Chile como punta paleta. La gracia del Crudo que ofrecen, que es elaborado con este corte –troceado a cuchillo-, se presenta aliñado con salsa de soya, salsa de ostras, vinagre y pimienta, acompañada de un aderezo a base de crema acida, sal, pimienta y queso parmesano. Un crudo sabroso, enviciante y diferente, que necesariamente hay que comerlo para evaluarlo como los dioses mandan.  (Distrito de Lujo, Parque Arauco / 22617 0876)

 

ORIGEN BISTRÓ
Para sibaritas acérrimos es el tártaro que ofrecen en este lindo lugar que poco a poco va consolidando su prestigio, gracias a la gestión de su chef Ignacio Ovalle. Carne angus cortada a cuchillo, con erizos de Caldera y foie gras rallado, es el epitome del sabor y, –a la vez- el plato estrella de este restaurante. Aderezado con vinagre de arroz, jengibre, limón y una mezcla de cinco pimientas, lo convierte en uno de los más extraordinarios crudos de la capital. (R. Cumming 94, Centro / 22699 3059) 

 
 
LILI MARLEEN
Alemán hasta la médula es este restaurante que ha logrado encantar a cientos de amantes de la cultura alemana con su comida y cerveza. La calidez se hace notar desde el minuto en que uno entra a este submundo marcado por miles de fotos, música prusiana y fervor por el régimen militar, que independiente de las preferencias políticas, ofrece una apuesta diferente, cuidando de todos los detalles para convertir una visita en algo inolvidable, tanto como sus sublimes -y legendarios- Crudos, con abundante carne y pepinillos, mostaza con eneldo y limón, todo acompañado con rebanadas de Pumpernickel, el gran pan negro alemán, como debe ser.

 

MIS APUNTES


 
RUBAIYAT
Las otras delicias

Pareciera digno de Ripley, pero el plato más famoso de esta tradicional parrilla capitalina, no es un trozo de carne, ya que el Carpaccio de setas portobello con piñones y aceite de trufas ($ 9.900), se ha llevado los elogios de todos los clientes desde su apertura, hace tres años.

Es cierto que, lo que llamamos increíble, no es un fenómeno, ya que en la gran mayoría de las buenas parrillas que existen en la capital, los entrantes no son mayoritariamente de carne, siendo los pescados y mariscos los más solicitados por sus clientes. Acá, en Rubaiyat, la oferta es grande y sabrosa, ya que aparte del ya famoso Carpaccio, ofrecen una buena serie de “adicionales” –por así llamarlos- que se han mantenido en el tiempo, como su sabrosa Fideuá de camarones al azafrán ($14.500), los siempre solicitados Locos a la parrilla (13.100) con papas confitadas, mayonesa de hierbas y hojas verdes, o su última novedad, un Tataki de salmón curado, con merengue de maracuyá y cremoso de palta ($ 9.200), de sabor sublime, pero una porción algo egoísta.
Por tanto, de todo y para todos. No por ser enemigo de las carnes rojas, este lugar está prohibido. Con un servicio que supera con creces lo conocido, la asistencia siempre amable del jefe de sala y del sommelier, acá el cliente se siente a sus anchas y no hay duda que disfrutará tanto o más que los idólatras de la carne, la razón de ser de este restaurante que nació en Sao Paulo hace 60 años.

La paleta de cortes de carne en el Rubaiyat es significativa y la preparan a gusto del comensal. Pero como esta crónica va más allá de sus carnes, la Merluza austral (15.000), el Spaguetti mediterráneo (11.900) o el pulpo al horno con pimentón dulce (15.000), son otras alternativas que no se pueden dejar pasar, más aún cuando las guarniciones que ofrecen son verdaderas joyitas que hay que degustar, como un maravilloso Quinoto con queso de cabra y tomate deshidratado ($ 5.800), una suave Pastelera de choclo ($ 6.500), el Mix de fungis ($ 6.500) o su espectaculares Espinacas a la crema ($ 5.900). Todo esto, sin tomar en cuenta sus invernales y sabatinas Feijoadas, que pronto regresan para felicidad de muchos.
Los postres también sacan suspiros. Si a todo esto le sumamos una atractiva carta de cócteles y una generosa y variada gama de vinos, el placer está asegurado.

Si el lector no es amante de las carnes, piérdale el miedo a las parrillas, ya que hay bastante más de lo que generalmente se puede pensar. Rubaiyat no es solo carne y fuego. Su chef y cocineros no lo defraudarán. (JAE)

Rubaiyat / Av. Nueva Costanera 4031 / 22617 9800

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


ALMORZAR EN UNA VIÑA
El boom del enoturismo ha estimulado a las viñas a abrir restaurantes en sus bodegas. Una iniciativa que capta muchísimos visitantes y ensalzan nuestras raíces. En otoño, los viñedos se tiñen de colores alucinantes y le aseguramos momentos inolvidables. A continuación, los ocho mejores comedores entre Casablanca y Curicó. ¡Salud!

 
 
TORRES
La Viña Miguel Torres guarda uno de los mejores secretos del Maule. Este restaurante, pionero en esto de llevar la gastronomía a sus viñedos, y que está ubicado entre los viñedos del campo Maquehua, recupera los sabores tradicionales de la cocina chilena, con sofisticados platos en los que destacan productos orgánicos y de la zona. Con una decoración minimalista y refinada, hacen de un almuerzo una experiencia inolvidable. (Ruta 5 Sur, Km 195, Curicó / 75256 4110)

 

VIK
El Pavilion, con paredes vidriadas y una vista impresionante, tiene una propuesta que se centra en los productos locales y de temporada. Una cocina honesta, fina y sabrosa, con elaboraciones bien cuidadas, las que se pueden disfrutar mientas se visita la bodega más moderna e impactante del país. (Millahue, San Vicente de Tagua Tagua / 95668 4853)

 

MONTES
Francis Mallmann fue el socio elegido por Viña Montes para dar vida a “Fuegos de Apalta”, donde, con una cocina basada en la sencillez y un domo de fuego de 3 metros, se cocinan carnes premium, cordero patagónico y pescados de la costa Colchagüina. Emplazado en medio de los viñedos, los comensales disfrutan un maravilloso ambiente. (Millahue de Apalta, Santa Cruz / 72260 5190)

 

CASAS DEL BOSQUE
Elegido como uno de los mejores del mundo por la revista Wine Access, el Tanino de la Viña Casas del Bosque ofrece una exclusiva carta, en un entorno agradable y con mucho estilo. Además, el lugar propone un menú gourmet de 5 tiempos, en armonía con las cepas más emblemáticas de la viña. ¡Un must¡ (Hijuelas Nº 2 Ex Fundo Santa Rosa, Casablanca /22480 6940)

 

SANTA RITA
El restaurante Doña Paula, en honor a Paula Jaraquemada y considerado monumento nacional, tiene la apariencia de un comedor patronal, donde brilla la cocina chilena. Visitar la viña Santa Rita es conocer la tradición vitivinícola y parte importante de la historia del país. Una cocina premium que recoge preparaciones de gran calidad. (Camino Padre Hurtado 0695, Alto Jahuel / 22362 2520)

 

CASA SILVA
Ubicado en el Club House de Casa Silva y con una atractiva carta en base a una cocina criolla y burguesa, su comedor ofrece los mejores cortes de carnes y pescados de la zona, con ingredientes especialmente seleccionados dentro de Colchagua. Un espléndido lugar con un comedor de gran estilo. (Hijuelas Norte s/n, San Fernando / 72716 519)

 

VIÑAMAR
Intensidad, originalidad y cariño definen al restaurante Macerado en Viñamar. La idea es ofrecer una armonía intensa y entretenida entre cocina y burbujas; un cuidadoso trabajo que interpreta el espíritu Viñamar, manteniendo el concepto de cocina de origen, en un comedor –y edificio- asombroso, que es imprescindible conocer. (Ruta 68, Km 72, Casablanca / 32275 4300)

 

FOOD & WINE STUDIO
Al interior de la viña Viu Manent se encuentra un pequeño espacio que se ha transformado en objeto de deseo de los conocedores del vino y la gastronomía. Un atractivo entorno, donde la chef Pilar Rodríguez propone una cocina de territorio, sutil, delicada y tradicional, pero creativa y moderna a la vez. En este lugar se realizan sus memorables almuerzos, catas y clases de cocina. (Carretera del vino km. 37, Cunaco / 99999 2751)

martes, 23 de abril de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 25 de abril al 1 de mayo, 2019
LA SEMANA: Cinco restaurantes españoles y un bonus track
MIS APUNTES: Sabor y Aroma, un peruano gigante
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: José Ramón 277, el rey de la marraqueta
 

LA SEMANA


CINCO RESTAURANTES ESPAÑOLES Y UN BONUS TRACK

Comienza el frío y la cocina española se convierte en una de las favoritas de los chilenos, gracias a sus ya famosos platos “de cuchara”, es decir, guisos sabrosos y llenos de enjundia, que forman parte de nuestra cultura gastronómica burguesa. De la oferta existente, en LOBBY escogimos cinco grandes representantes de esta cocina y añadimos un bonus track (hay palabras en inglés que son imposibles de traducir, dada su universalidad), indispensable para conocer la identidad gastronómica de la Madre Patria. ¡Pase y lea!

 

 
EL TXOKO ALAVÉZ
Aunque no es para ir a diario, ya que en realidad es un poco caro, es un reducto para ir a comer cochinillo, boquerones, tortilla española mojadita, croquetas gigantes, pulpo, pimientos del piquillo y jamón de bellota de primera calidad. Los fondos vienen en platos alargados, así que vaya con hambre. Y si pide guisos, los mozos le pondrán un babero para no mancharse. Háganse el tiempo (y espacio en el estómago) para ir al Txoko Alavés. Van a acordarse de España y lo auténtico que resulta todo. (Mosqueto 485, Santiago Centro / 22638 2657)

 

 
LA BODEGUILLA DE CRISTÓBAL
Esta taberna, situada en un entrepiso subterráneo, es un símil de los restaurantes típicos españoles, donde el propietario, su mujer, una cocinera y un mozo son capaces de atender y hacer felices a todos los que llegan a comer la verdadera cocina ibérica en la capital. Cuando uno visita un restaurante que se afana de entregar recetas de la Madre Patria, es buena tarea llevar consigo los sabores de la Bodeguilla para poder determinar si lo comido es mejor o peor que lo degustado en este lugar, ya que es un barómetro de la cocina española en Chile. Posiblemente encontraremos mejores –y peores- locales, pero el índice que regula la calidad vs precio, vs servicio y vs rendimiento, es un parámetro absolutamente necesario. Si aún no lo conoce, es imperativo tenerlo en cuenta ya que acá se disfruta de una buena comida y vino, sin esnobismos, en un entorno sencillo y adorable. (Domínica 5 / Bellavista 22732 5215)

 

 
PINPILINPAUSHA
Fundado en 1940 y siempre en propiedad de la familia Sanz, este restaurante –que en vasco significa mariposa-, ha logrado mantener intacta su calidad hasta nuestros días, con una batería de platillos de influencia vasca que es de gran gusto para los más de cinco millones de clientes que han disfrutado sus instalaciones. Su oferta va desde los clásicos churros con chocolate caliente, hasta paellas, garbanzos, riñones al jerez y su imperdible crema catalana. Más vigente que nunca y atendido sólo por mujeres, es toda una institución en nuestra capital. (Av. Isidora Goyenechea 2900, Las Condes / 22233 6507)

 

 
CARRER NOU
No es difícil enamorarse y convertirse en fanático. Si bien la carta no cambia completamente, en otoño- invierno, el lugar es ideal para deleitarse con sus típicos platos de “cuchara”, es decir, guisos acompañados de un buen tinto. Acá, los Callitos a la madrileña con papas fritas, o los Garbanzos salteados con tomatitos, almendras, rúcula y mozzarella fresca, son iconos del tiempo frío. A ello se suman platos que no pueden salir de la carta habitual, como sus croquetas, tortillas, pimientos y jamones. Según sus dueños, el Carrer Nou no es el mejor restaurante ni tienen la mejor presentación. Ellos se preocupan de que sus platos sean sabrosos y que den felicidad. Posiblemente es por ello que acá se ve sólo gente contenta. Y eso, a estas alturas de la vida, es mucho decir. (Av. Miguel Claro 1802, Providencia / 22727 1161)

 

 
LA COCINA DE JAVIER
Acá hay mucha historia: tras haber escapado de la Guerra Civil española, Javier Pascual llega a Chile a vender zapatos y luego se hace cocinero del dirigente deportivo Abel Alonso. Tras años, funda en 1995 su propio restaurante donde –según él- ofrece cocina española pero elaborada a “su” manera. Inolvidables sus paellas, que le dieron gloria y fama, aparte de sus famosas tortillas, los puyes al pilpil y los mejores pejerreyes fritos de la capital. Luego de su fallecimiento, el local sigue en manos de la familia, sin variar ninguna de sus recetas, que le dieron honor y gloria durante su larga vida. (Av. Vitacura 7482 / 22495 7750)

 
Bonus track: DE LA OSTIA
Cuando en España salen de tapas, es habitual recorrer varios locales degustando especialidades diferentes y bebiendo copas variadas. Eso no sucede en Chile ya que acá nos quedamos pegados a las sillas. Sin embargo, en este lugar ofrecen un gran resumen de lo que bien podría ser un tapeo a la española, ese clásico de la Madre Patria. De la Ostia es de esos espacios con onda, entretenido, que provoca a quedarse toda la noche probando sus sabrosas tapas y pintxos. Con mozos verdaderamente eficientes y conocedores, tienen en su menú platos como los famosos Pimientos del padrón, Champiñones rellenos, Croquetas de jamón -que son realmente imperdibles-, el mix de Patatas, Tortillas, Mariscos y otras delicias ibéricas que lo harán sentirse en medio de la habitual marcha española. Un imperdible en la capital. (Orrego Luco 065 / 22335 1422)