martes, 17 de marzo de 2020

LOBBY MAG



Año XXXII, 19 al 25 de marzo, 2020

LA NOTA DE LA SEMANA: Siete propuestas para tener en cuenta
CONVERSATORIO GASTRONÓMICO: ¡Aun tenemos cuchara, ciudadanos!
MIS APUNTES: Las mejores batallas alimenticias del mundo

LA NOTA DE LA SEMANA


SIETE PROPUESTAS PARA TENER EN CUENTA

Estamos pasando tiempos difíciles. Casi traumáticos para el sector gastronómico. A los desajustes provocados por el estallido social, ahora se suma el Coronavirus, una enfermedad que cambiará la forma de relacionarnos desde hoy en adelante.

Aun así, y como nuestra labor es entregarles lo mejor de los comedores capitalinos, seguiremos aportándole datos y dándole a conocer nuevos proyectos. Algún día, post cuarentena, podremos visitarlos y volver a disfrutar de una mesa bien puesta, bien servida, atendida y sabrosa.



LOS CANALLAS

Si es joven, o aún se siente joven, visite Los Canallas, un pequeño rincón francés ubicado en Holanda casi esquina de Providencia. Sus dueños lo conciben como un bistró con cocina democrática francesa, y tienen toda la razón. Buen ambiente, cocina casera y precios absolutamente cómodos, lo convierte en algo necesario en un Santiago cada vez más sectorizado y agresivo. 



VERDE SAZÓN

“Cuando uno habla de cocina vegana, a la cabeza no le da hambre; sin embargo, acá tenemos cocina vegetariana para carnívoros”, dice Roberto Luque, propietario de este especial espacio de la Av. Italia. Acá, cada plato que sale de sus cocinas es aplaudido por todos sus clientes, ya que son creativos, enjundiosos, bien montados y sin una pizca de proteína animal. ¡Un gran logro! 



PAMPAS, FUEGOS ARGENTINOS

Cumple tanto o más que una parrilla de barrio en Argentina. Buen producto, buenas brasas y muchas recetas del otro lado de la cordillera a precios más que competitivos. Las empanadas son para chuparse los dedos. Con su cuota de chimichurri, hacen suspirar.




OLAM

La vanguardia gastronómica tiene en Las Condes un gran referente. En el hotel Director de El Golf se ha establecido un comedor que llena todos los sentidos de los que buscan nuevos sabores a precios bastante cómodos.
A sabiendas que la cocina contemporánea no es económica, acá, en Ola, su plato más caro es la centolla, incluso, si desea darse un placer degustando carne de wayuu, tienen un Kansu dando (sándwich de origen japonés) de sagú con mayonesa de wahabí y salsa tonaste. ¡Enviciante!



LAS LEÑAS

Dos pisos más terraza (y estacionamiento propio) están convirtiendo a Las Leñas en uno de los lugares favoritos de los habitantes de Vitacura, ya que, por variedad y precios, ha persuadido a muchos a convertirse en clientes frecuentes de este lugar que incluso ofrece un cómodo espacio para que los niños jueguen mientras los papás disfrutan de una carta que parte en las pizzas y termina con platos de gran factura. Siempre repleto, es uno de los comedores más atractivos del barrio.



LE BISTROT
Pasan los años y Le Bistró continúa como el restaurante que tiene las mejores 3 B de Providencia. Bueno, bonito y barato, lo mantiene repleto todos los días, a pesar de estar en un sector muy competitivo. Ojalá tuviésemos más comedores tan bien pensados como éste.


QATIR

La colonia árabe en Chile –y sus vecinos del medio oriente-, tienen al Batir como uno de los grandes referentes de su sabrosa gastronomía, una catedral para sus clientes que van por las típicas recetas que son difíciles (hoy en día) de replicar en casa. Si a esto le sumamos odaliscas bailando, magia y lectura del café, la entretención está asegurada todos los días de la semana.


CONVERSATORIO GASTRONÓMICO





¡AÚN TENEMOS CUCHARA, CIUDADANOS!


Aromas y sabores que se han perdido de nuestras cocinas, es el tema de los cronistas
Rodolfo Gambetti (RG) y Juan Antonio Eymin (JAE)

RODOLFO GAMBETTI (RG): Hablar de comida está muy de moda, mi estimado don Eymin. Y como pasa con todo, mientras menos se sabe, más se habla. Por algo han inventado a los "opinólogos", que le meten palabra a lo que les pongan por delante. Lo que realmente abunda es el interés por comer.  "El afán de mover los maseteros", decía un amigo mío, simpático pero algo pedantón, refiriéndose a los músculos que hacen el trabajo masticatorio. Será. Y ahora se inventan alimentos milagrosos, con nombres de historieta, y se le da guerra a la lactosa y al gluten, y que aquí y acá. No sé si usted, amigazo, piensa igual: pero más que chácharas en pantalla, yo creo en la experiencia. Si es comida, hay que echársela a la boca y juzgar uno mismo.

JUANTONIO EYMIN (JAE): Ser intolerante a la lactosa o al gluten es -hoy por hoy- parecido a poseer un título nobiliario. Males, por así decirlo, solo de gente bien y con dinero. Los otros, el pueblo, sólo tiene la alternativa de disfrutar o rechazar las etiquetas negras que vienen en los alimentos empaquetados que compran en los almacenes o supermercados. Mientras más etiquetas tiene el paquete, más rico es su interior. Y así evolucionamos. De la Cocoa Raff a la Nutella y de las huevas de pescado al caviar. Por eso los opinólogos andan medio perdidos. No saben ni siquiera como crece un espárrago. Y eso no es gozar con la comida.

RG: Y eso no es todo. Lo que los abuelos llamaban "hacerse el leso" hoy se llama lo "políticamente correcto". ¿Se ha fijado que ahora, sobre todo en política, da lo mismo "un burro que un gran profesor" como nos advertía en Cambalache el profeta Enrique Santos Discépolo? Por eso nadie defiende verdades como que las despreciadas panitas son saludables, que las berenjenas bien hechas se convierten en un auténtico manjar, que las criadillas siguen siendo finísimas, que las algas como luche y cochayuyo nos besan las tripas, placer insospechado por la muchedumbre. Y que la carne del conejo es una de las más saludables. No: hoy hay que poner cara de bobo, mirar el smartphone y decir boberías como "ñam, ñam", levantar el pulgar -que nos identifica a todos los simios- y comer lo que puedas agarrar.

JAE: ¿Levantarán sus deditos aprobatorios en Facebook o corazoncitos en Instagram cuando se enfrentan a ese caldo lleno de enjundia de una gallinita de campo, cuyo sabor ya casi olvidamos desde que apareció el famélico y aguado pollo broiler? ¿Esa carne oscura, dura pero sabrosa, que nos dejaba la boca grasienta gracias al colágeno que soltaba el plumífero cuando se cocinaba sobre la cocina a leña? En la actualidad, querido amigo, el pollo sabe a cualquier cosa, menos a pollo. Pero se ve lindo para la foto cuando se acompaña con arroz jazmín y tomates cherry.
Aun así, no podemos ponernos tan talibanes cuando alabamos la cocina de antes. Todo tiene su época y no se puede negar que en la actualidad comemos mejor que nunca, gracias a la variedad y la globalización de la gastronomía.

RG: Me late que el problema más grave está en la chiquillería. Que no tiene a las abuelas y mamás de antes, que hacían comida sana y les enseñaban a comer de todo, sin malas caras. En las generaciones pasadas la familia proponía los platos y no el comercio, preocupado más de utilidades que de crecimiento sano y vigoroso. La mujer hoy trabaja a la par que el varón, pero nadie se ha preocupado de suplir, RESPONSABLEMENTE, la enseñanza que daba la familia a los niños sobre la comida. No hay tiempo para cocinar, el encanto de la comida masiva se apoya en grasas, químicos e ingredientes baratos que rara vez son los adecuados. Y, peor aún, no falta la madre que con voz escandalizada advierte: “¡no le vayan a dar eso al niño, porque no le va a gustar!”, arruinando por anticipado hasta el mínimo intento de enseñarle a comer bien a un muchacho.

JAE: Cierto. Pero a la Santísima Trinidad (sal, azúcar y grasa) se le suman los saborizantes químicos y las hormonas. El calentamiento global pareciera ser el "empelotamiento global" ya que la cocina casera mundial fue reemplazada por alimentos que en sí son un vicio para cualquier paladar. Si desea podemos otro día hablar del glutamato monosódico, también llamado ajinomoto, que es un ejemplo a nivel planetario. Aun así, antes, a los 50 años éramos unos veteranos y hoy encontramos adultos de 70 que son capaces de correr un maratón. El mundo ha cambiado, no sé si para bien o para mal, y gran parte de esos cambios son producto de la alimentación actual.

RG: Y entonces, Don, ¿por qué no empezar, aunque sea con una voz de grillo, a predicar el regreso a una comida simplemente humana? Sin dogmatismos extremistas, porque todos los excesos nos aniquilan. Ni puras verduras, ni puras frituras, ni puras recetas milagrosas, ni puras pastillas prodigiosas. Escarbemos lo que la gente grande sabía para ser sana; agreguemos lo que se ha aprendido, con fundamento en vez de propaganda. Teníamos el privilegio de gozar de cuatro estaciones diferenciadas, cada una con sus productos recién cosechados. Respaldemos a los pequeños productores que piensan en madurez y sabor, y no sólo en toneladas. Redescubramos el sabor, y no sólo el sabor artificial, el colorante, las burbujas y los caramelos... Volvamos a morder una pepa de granada, gozar un higo o una breva y notar su diferencia. Chile no es un logo, sino una identidad de olores, colores, estímulos, sabores y recuerdos. Hay sabores que nos unen por encima de la política o el fútbol.

JAE: Lindo discurso, pero para ello deberemos volver a reencantar a los chilenos desde su más tierna infancia. Hoy, los adultos, que alguna vez fueron niños en la época del advenimiento de la comida chatarra, perdieron el sabor de los productos alimenticios. Ni hablar del uso del cochayuyo en la dentición de los bebés, ni el placer de masticar una marraqueta recién comprada en la panadería del barrio. Hoy todo está industrializado y pasado por una columna Excel para obtener beneficios económicos más allá de la calidad.
De pronto, debemos estar dispuestos a escribir -que es nuestro caso- de esas pequeñas cosas que nos hacían felices, cuando aprendíamos a comer puyes, piures, y conocíamos las diferencias entre un camarón de río y otro de vega. Hay que enseñar, de otra manera, poco le dejaremos a las futuras generaciones.

RG: Y no crean que con estos rezongos se está condenando al presente. ¡por el contrario! Con sus panes de masa madre, placer de gente sencilla y con tiempo. Con sobrevivientes que se enternecen con las sopaipillas de siempre, que aman la sabrosura de los simples choros al vapor, que agradece un plato humeante con las tres clases de guatitas y una pata de vaca grande. Porque, a pesar de todo, ¡aún tenemos cuchara, ciudadanos!

MIS APUNTES


LAS MEJORES BATALLAS GASTRONÓMICAS DEL MUNDO (I)

Naranjas, tomates, harina o merengue, cada ciudad tiene su favorita, pero a nosotros nos gustaron todas. Así que prepárese para disfrutar de la gastronomía internacional de una manera diferente a través de las batallas de comida más épicas del mundo. En esta edición, las primeras dos "grandes batallas".



ELS ENFARINATS DE IBI

Como cada 28 de diciembre, la ciudad alicantina de Ibi acoge la batalla Els Enfarinats (los “enharinados”). Esta fiesta, con más de 200 años de antigüedad, cuenta con dos bandos rivales que se baten por el poder local a base de huevos, harina y mucha fe. No están locos… pero lo parecen. Por un día dan un golpe de estado, toman el poder, imponen sus propias leyes e impuestos y se enfrentan a la oposición hasta que todos están bien rebozados y sus uniformes militares se han vuelto de color blanco. Los enfarinats son una experiencia para todos los sentidos en pleno invierno.



LA BATALLA DE LAS NARANJAS EN IVREA

En Italia no se andan con chicas. Aquí en Carnaval se baten a naranjazo limpio así que si se animan a vivir el cítrico carnaval de Ivrea (al lado de Turín) vayan bien protegidos si no quieren volver a casa llenos de moretones. Esta fiesta que se celebra cada año en febrero conmemora la rebelión de la gente contra el tirano Raineri di Biandrate, que instauro el infame “derecho de pernada” (en español, que se podía acostar con cualquier novia en la noche de bodas). Los participantes se dividen en dos bandos: el que se pasea a bordo de un carro por la ciudad y que representa a los hombres del emperador, y el que va a pie y que representa al pueblo… que es el que se dedica al lanzamiento de las naranjas. Por lo visto en sus inicios los proyectiles eran porotos, pero en el siglo 19 se cambiaron por naranjas, más grandes y más jugosas.


martes, 10 de marzo de 2020

LOBBY MAG




Año XXXII, 12 al 18 de marzo, 2020

LA NOTA DE LA SEMANA: Menú Degustación: Carolina Bazán
CÓCTELES CON HISTORIA: El Gin Tonic
MIS APUNTES: Amandine, el nuevo must de la capital


LA NOTA DE LA SEMANA


MENÚ DEGUSTACIÓN
(Función sorpresa / Ultima parte)

Llevamos varias semanas entregándole a nuestros lectores nuestra opinión relacionada a los mejores platos degustados el 2019. Sin embargo, hay restaurantes que no pueden ingresar a ese listado ya que su propuesta es diferente. Tanto, que pocas veces repiten los platos y no tienen una carta oficial.

Para beneplácito de los lectores, identificamos siete restaurantes que durante el 2019 sobresalieron sobre el resto, ya que fueron parte importante de los comentarios de los expertos y de una numerosa cantidad de “connaisseurs” que se han convertido en fieles devotos de estos comedores. En esta edición, Carolina Bazán


CAROLINA BAZÁN – AMBROSÍA BISTRO

Para conocer a Carolina Bazán hay que transportase a inicios de este siglo, cuando con su familia abrió el primer Ambrosía en la céntrica calle Merced, que la obligaba a recibir clientes sólo al almuerzo. Con tiempo disponible salió en búsqueda de aprendizaje a diferentes países como Perú, Brasil, Italia, Tailandia y, finalmente el 2011 decide a volver a los estudios formales y pasa un año en París estudiando y luego trabajando en Frenchie Restaurant, con el chef Gregory Marchand.

De regreso a Chile, Carolina conduce la reapertura de Ambrosía en una nueva ubicación y con un nuevo concepto. El resultado fue un moderno restaurante, fuera del circuito gastronómico clásico, donde los productos frescos de mercado la conducen a manejar un menú que cambiaba todos los días de acuerdo al mercado. 

Chef del año 2013 por Círculo de Cronistas Gastronómicos y Chef Revelación del año 2013 por Revista Wikén, decidió, posteriormente, abrir en pleno Providencia un pequeño bistrot, con una acotada carta, que varía –como siempre- de acuerdo a lo disponible en el mercado. Acá, en un sector repleto de buenos restaurantes, ha sobresalido por la calidad de sus elaboraciones y un dedicado servicio cara a cara con el cliente.

Recientemente galardonada como la Mejor Chef de Latinoamérica, sobre su concepción de la comida, expresa que el sabor es lo más importante. “La comida tiene que ser rica. Hay veces que los platos no son estéticamente los más bonitos, pero tienen que ser ricos. Si no son ricos no cumplen su función”, argumenta. Su desafío es más que nada cultural. La gente no entiende porque no hay un plato determinado. “¿Si es tan rico el gazpacho que haces en verano, por qué no lo dejas siempre en la carta?”. No, ese plato está cuando tiene que estar, no voy a hacer un gazpacho con tomates malos. Lo mismo pasa con los mariscos o el pescado, de repente hay mal tiempo y no se puede salir a pescar y no hay pescado en la carta. Yo no voy a poner un pescado congelado, porque no me gusta el sabor. A la gente le cuesta respetar y entender eso.

Razones de sobra para estar entre los grandes chefs que se manejan con lo que el mercado les entrega. Un gran talento que tiene como recompensa un comedor repleto todos los días.



CÓCTELES CON HISTORIA



EL GIN TONIC

El gin, destilado que nació primero con objetivos medicinales, tiene una larga historia. Elaborado en base a bayas de enebro, desde que fue creado en el siglo XVII por un químico holandés, su popularidad no siempre ha sido positiva. De hecho, vivió su época de oro a comienzos del siglo XVIII en Inglaterra, cuando los precios del brandy francés subieron demasiado y se establecieron muchas pequeñas destilerías de gin en Londres. Su precio accesible y alta graduación alcohólica causó casi una “epidemia” de alcoholismo en la ciudad, estrago que se asoció al consumo de gin y que incluso quedó plasmado en obras de arte. Esto, mientras la cerveza era asociada a los obreros trabajadores.

Debido a su “mala fama” se estableció el Acta del Gin en 1751, lo que obligó a los productores a vender el gin sólo a distribuidores autorizados legalmente y dejó a las tiendas de gin bajo la jurisdicción de las autoridades locales. Luego, en el primer tercio del siglo XIX, los avances en los métodos de destilación permitieron producir licores o espirituosos más puros, sometiéndolos a un nueva destilación para hacer el “London Gin”, un estilo menos dulce, de mejor calidad. Este estilo de gin -hasta el día de hoy- no debe contener azúcar añadida, debe ser saborizado fundamentalmente con enebro y tener un mínimo de 37,5% de alcohol.

Junto con estos cambios en su calidad, el descubrimiento de que la quinina, uno de los ingredientes del agua tónica ayudaba a combatir la malaria, fue un impulso para la revitalización de la popularidad del gin. Los oficiales ingleses que vivían en las colonias africanas comenzaron a beber esta agua tónica con gin, creando el famoso cóctel de gin con tónica.  Esto permitió reinsertar el gin en las altas esferas y con el aliciente que este trago combatía la malaria, fue aceptado por todo el mundo.

MIS APUNTES



AMANDINE
El nuevo “must” de la capital

Hay palabras en inglés que difícilmente se pueden traducir al español cuando se desea expresar algo grandilocuente, y eso es lo que nos pasa cuando escribimos del Amandine, el comedor del hotel Hyatt Centric, que luego de conocer y probar parte de la carta –elaborada por el chef belga Rudy Scholdis -, no nos queda otra que alabar y felicitar esta apertura que repleta su comedor de día y noche.

“Cocina francesa adaptada al paladar chileno”, nos cuenta el chef, que con un perfecto español nos relata parte de su vida, que incluye varias estrellas Michelin en sus lugares de trabajo en Europa y sus años como chef ejecutivo en grandes cadenas de cruceros. Como ya es usual en los chefs europeos que llegan a Chile, él también se vino por el amor de una chilena y está comenzando a echar raíces en nuestra tierra.

Su leivmotiv es el pato. En todas sus formas y versiones. Como foie gras, ya sea poêlé (13.000), con tarta de peras y salsa Williams; en terrina (12.000), con una tarta de peras; en el clásico filete Rossini (24.000), hasta magret y confit (14.000), en una partitura que conquista adeptos.

Pero hay más… y bastante más. Con un servicio eficiente, atento y rápido, los platos llegan a volar a mediodía, cuando llegan los ejecutivos del sector a disfrutar las bondades del lugar. Una amplia cocina con una mise en place preparada para esta invasión de comensales, que salen contentos y regresan periódicamente al lugar, ya que en pleno Apoquindo es difícil encontrar un lugar de esta categoría y con estas características.

Imperdibles son el Gravlax de salmón con tostadas de pumpernikel, crema ácida y caviar oscietra (8.000); el Ragú de champiñones con huevo pochado (8.000); la sabrosa carne del Esturión, una novedad en Chile (13.000) y la famosa repostería francesa, como sus Crêpes Suzette, Tarte Tatin, Gateâu Amandine y una soberbia Crème Brûlée, todos al mismo valor (5.000).

Grato bistrot. Ameno y con una gastronomía que asombra. Buenos vinos por copa, que desde los $ 3.000 es un gran aliado a la hora de las cuentas. Entre nosotros, insistí que el café estaba ácido y debí probar tres especialidades distintas para encontrar el sabor perfecto. Pero mantuve mi posición. Veremos quién tiene la razón. Me las juego por una limpieza al entramado de cañerías de la cafetera. Como en todos los comedores, los detalles se solucionan cuando se advierten. Ojalá esté equivocado y ya lo veré en mi próxima visita. Sea como sea, Amandine es una de las mejores experiencias que he tenido este año. Hay que visitarlo. (JAE)

Amandine / Hotel Hyatt Centric /Enrique Foster 30, El Golf

martes, 3 de marzo de 2020

LOBBY MAG




Año XXXII, 5 AL 11 de marzo, 2020

EN BOCA DE TODOS: Cocina peruana en reportaje chileno
LA NOTA DE LA SEMANA: Menú degustación (III)
CÓCTELES CON HISTORIA: La caipiriña
MIS APUNTES: Mandarín Oriental: Lujo asiático


EN BOCA DE TODOS





COCINA PERUANA EN REPORTAJE CHILENO

Es incomprensible que la actividad gastronómica sea tan poco conocida por nuestras autoridades. ¿Quién evalúa los servicios turísticos y/o gastronómicos en Chile? ¿Hay expertos en la materia o sólo se basan en un historial o un manual de procedimientos?

La historia de la promoción gastronómica de nuestro país es casi nefasta. No hay especialistas en el sector y tampoco quieren tenerlos. Son autorreferentes y por ello cada cierto tiempo nos avergonzamos.

¿Sabrán las autoridades turísticas las diferencias que hay entre una merluza austral pescada por arrastre o con espinel? ¿O una centolla que llega de Punta Arenas con un golpe de frío y no congelada? ¿Conocerán las diferencias entre un camarón ecuatoriano y uno sacado de nuestras costas? ¿Saben que entre un mero y un oil fish existen horas y horas de problemas intestinales?

Lo doy por firmado: no tienen idea.

Se preocupan de que las sábanas sean de 450 hilos y que el alojamiento tenga un gimnasio y TV cable. A decir verdad, una receta copiada del extranjero. Y por eso no escatiman en publicitar (con artículos pagados) recetas de origen peruano como chilenas, como el último reportaje publicado en el diario londinense The Guardian a mediados de febrero. (¿Un cebiche peruano entre los mejores platos de Chile?)

Tenemos un potencial gastronómico muy grande. Un centenar de restaurantes de gran nivel y calidad. Aun así, nuestras autoridades no pescan la gastronomía. Ni creemos que le den alguna importancia.

¿Tendremos que creer en algún cambio?

Nosotros, no.

LA NOTA DE LA SEMANA



MENÚ DEGUSTACIÓN
(Función sorpresa / Tercera parte)

Llevamos varias semanas entregándole a nuestros lectores nuestra opinión relacionada a los mejores platos degustados el 2019. Sin embargo, hay restaurantes que no pueden ingresar a ese listado ya que su propuesta es diferente. Tanto, que pocas veces repiten los platos y no tienen una carta oficial.

Para beneplácito de los lectores, identificamos siete restaurantes que durante el 2019 sobresalieron sobre el resto, ya que fueron parte importante de los comentarios de los expertos y de una numerosa cantidad de “connaisseurs” que se han convertido en fieles devotos de estos comedores. En esta edición, Francisco Mandiola.

FRANCISCO MANDIOLA - EUROPEO

Hace algunos años, un grupo de chefs irrumpió la escena gastronómica chilena, algo que algunos llamamos como la “patrulla juvenil” de las sartenes. Allí se encontraban diferentes cocineros, casi todos con pasantías en el extranjero y con deseos de cambiar nuestra típica gastronomía. Corría el 2004 y figuras emergentes ya estaban llenando páginas de diarios y revistas: Von Mühlenbrock, Olivera, Palomo, Mazzarelli, Fidalgo, Carpentier, Guzmán, Bazán y Mandiola, entre otros, intentaban poner al país en la vanguardia con lo que en esos entonces se cocinaba en el mundo, cuestionando bastante la cocina que teníamos en esos años. De todos ellos, algunos siguen conquistando paladares y otros fueron saliendo de los fogones. ¿Mantenerse en la cima durante 16 años y más? Bueno. Aun sucede y entre ellos está Francisco Mandiola, un chef que ha luchado en solitario para mantenerse activo en este nuevo mercado gastronómico en los años 20 del nuevo siglo.

Sin duda su cocina es vanguardista. Moderna e incluso con algunos toques experimentales donde la materia prima es la protagonista. Un menú degustación de ocho tiempos y con un énfasis al producto y tradición chilena (más calidad que cantidad… más arte que comida) que va cambiando de acuerdo a la temporada y/o a la oferta del producto. Así, Mandiola nos pasea por Chile con una variedad increíble de platos llenos de potencia, equilibrio y suavidad, lo que lo haría merecedor de aparecer –sin duda alguna- en alguno de los grandes listados de premios a nivel latinoamericano o mundial. Pero aún no sabemos la razón del porqué el circuito de chefs y críticos a nivel nacional lo mantengan apartado de sus intereses. Aun así, y para el colectivo nacional, Mandiola es uno de los grandes cocineros chilenos.  

Este 2020 el Europeo que conocimos se minimizó, dando una fuerte señal de los cambios que está viviendo el país. Hoy, gran parte de la infraestructura que albergaba al Europeo forma parte del Jardín Secreto, un restaurante bastante más casual y más adecuado al target que siempre han buscado. Pero en uno de los salones interiores de este complejo, seguirá existiendo el Europeo, sólo para 20 clientes exclusivos, quienes podrán seguir experimentando la calidad de siempre, donde su menú degustación de novedosas elaboraciones con materias primas nacionales, ya es uno de sus clásicos.