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Fachada exterior

miércoles, 8 de julio de 2009

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




ANAKENA
Moo yang nam jim jiew

Cuando pida el menú, por ningún motivo trate de descifrar el idioma tailandés o siamés que describe cada plato. Váyase a la segura y lea mejor y más rápido la traducción al español que le ofrecen y podrá entender la gastronomía thai que magistralmente ofrece la chef Pharita Sandee en este restaurante del hotel Grand Hyatt.

La comida thai pica. Pero es un picor distinto y de ninguna manera asociativo a los picantes de nuestros ajíes. Más intensos, o menos, los sabores thai son tan profundos como agradables, tanto, que debe ser una de las gastronomías más extendidas por el mundo. Aprender a disfrutar de curries, la leche de coco, el maní, el jengibre y el lemon grass sólo es parte de la herencia que estamos recibiendo de la comida tailandesa. Y en el Anakena, uno de los pocos representantes de esta cocina en el país, es de los preferidos. Buen producto, y chef tailandesa para comenzar.

Los nombres de los platos marean. Tanto como el subtítulo de esta nota. Sin embargo dejarse llevar por estos extraños sabores es una aventura casi sin igual. Disfrutar de aperitivo un excelente pisco sour que por fin lo están haciendo como se debe en este restaurante. O un “Thailand seduction”, que mezcla vodka, jugo, agua y albahaca. Luego viene la propuesta. Este escribidor la maridó con vino pero es posible –y mejor- degustarla con cerveza, ya que esta última se lleva mejor con los sabores picantes. De las entradas le aconsejo el “cuello de cerdo grillado con salsa picante” (que es la traducción de nuestro subtítulo) y unos maravillosos ostiones asados con salsa de lima. Los ostiones, de esos tamaño mega, los traen de Canadá y son la sensación del año.

Si quiere sentir lo más profundo de las sensaciones thai, la sopa de wonton de pollo con hongos shiitake y fideos de arroz es una delicia. Un suave picor en lo más profundo del paladar que pasa luego y de sabor inexplicable pero definitivamente sabrosa. Ideal para estos fríos días de invierno.

Pharita, la chef, no se detiene. Carne y pescados para los fondos. Sobresale una corvina al vapor con brócoli, hierbas y salsa picante. Un plato de alto vuelo, no por el picor sino por las sensaciones que produce la corvina preparada de otra forma. Más occidentalizados son unos trozos de Filete de res salteado con espárragos, lemon grass y pimienta negra y más conocidos aun son los famosos fideos de arroz Phad Thai que el plato símbolo de Tailandia. Los postres esta vez invitan a saborearlos. Plátano frito con helado de coco y salsa de caramelo es tan agradable y rico como su arroz glutinoso con mango. Como para regresar.

Me sorprendió la nueva carta y el servicio del Anakena. Sin cambios estructurales, el concepto Thai entretiene ahora mucho más que antes. Y gusta. La cadena Hyatt buscó durante largo tiempo el “alma” de este local. Incluso adaptó parte de él para ofrecer comida chilena. Parece que no prendió mucho la idea y dejaron a Pharita, la chef, hacer su propuesta. Y lo consiguió. A punta de señales y de dedicación. Sin hablar español sus ayudantes lograron lo que ella persigue: buena gastronomía thai en un lugar de ensueño.

Kor hai chok dee! (Juantonio Eymin)

Anakena: Hotel Grand Hyatt. Av. Kennedy 4601, fono 950 3177