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Fachada exterior

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LOS CONDUMIOS DE DON EXE

FÚTBOL Y GASTRONOMÍA

Aunque no me agrada la idea, decidí hacer algo para que los fanáticos del fútbol, entre los cuales no me incluyo, hagan las paces. No sería fácil ya que juntaría a Segovia y a Maine-Nicholls en una misma mesa, ya que bien deben saber mis lectores que no todo se arregla debajo de las sábanas. Muchos convenios se recomponen en una mesa bien dispuesta. Mi misión sería llevarlos a terreno neutral y conversar del tema.

Personalmente no me preocupa que ambos personajes no provengan ni surjan de lo más profundo de nuestra Araucanía. Somos un país de inmigrantes y como tengo la suerte de conocer a ambos líderes, los llamé para un buen almuerzo. Ya se lo cobraré a la ANFP.

- Harold, ¡como va hombre!
- ¿Cómo quieres que me vaya Exe? Estoy con jaqueca.
- ¿Te puedo invitar a almorzar?
- ¿Solos?
- No. También iría Segovia.
- Nicagando, Exe. Me haría mal la comida.
- ¿Te acuerdas de la nieta de la Pitica Ubilla, la minita que hacía streaptease en Antofagasta? Ella vive en Australia pero viene a Chile y quiere dar una entrevista en SQP. De ti depende.
- Me estas chantajeando, Exe.
- Todo por el bien del futbol, Harold.
- ¿Puedo ir con Bielsa?
- No.
- Será, Exe, pero saldrás mal parado.

…..

- Universidad SEK, ¿Con quien desea hablar?
- Con Jorge, señorita
- Acá hay miles de Jorges. Podría ser más preciso.
- Segovia, corazón. Hablas con Exe.
- ¡Exe! ¡Viejo puto!... ¿por que nunca más me llamaste?
- Rosita… andaba fuera de Chile.
- Exe. Si me dices cuándo nos juntamos, te paso a don Jorge.
- ¿Te parece el sábado?
- Te lo paso. No me falles ¿eh?

….

- ¡Coño, tanto tiempo!
- Desde que eras un ilustre desconocido.
- Nunca tanto Exze. ¿En que te puedo servir?
- Quiero almorzar contigo y un amigo. ¿Puedes?
- ¡Coño, no creo! Me lo pazo en reuniones.
- Vamos Jorge, ¿Tan rápido te olvidaste de la Consuelito, esa minita que te presenté cuando llegaste a Santiago con tu inocente cara de cura? Fíjate que ayer me encontré con ella. Esta estupenda.
- … ¿Con quien almorzaríamos?
- Con Harold.
- Chaval… me estas cagando.
- ¡La Consuelito dijo lo mismo!
- Vale, coño. Ostias. Avísame día y hora. Ojala no salgas mal parado.

….

No me quedaba otra que recordarles los tiempos de juventud. Esos tiempos donde hasta las hormigas culonas pasaban susto. Pero ahora el problema era mío. ¿Dónde llevarlos? Segovia apostaría por un restaurante español y Harold por un pub irlandés. Segovia por unas gambas al pil pil y Harold (para hacerle la pata al jefe) por un ciervo ahumado. Pero para ser justos y nacionalistas, los llevé a degustar comida chilena. Esa intrínsicamente nuestra. Huasa y tradicional.

Llegaron puntuales al hotel Galerías. Allí nos esperaba Jorge Caro con sus especialidades. Harold con una serie de carpetas bajo el brazo. Segovia con un maletín de cuero café. Se saludaron fríamente. Me miraron con cierto odio ya que les guardo algunos secretillos de juventud que ninguno quiere sacar a colación. Pusieron sus papeles arriba de la mesa y les solicite que los retiraran. ¡Este es un almuerzo de amigos!, les dije mientras llegaban a la mesa sendos pisco sours que ayudaron a descongelar el ambiente.

- Yo no bebo. Me dice Segovia.
- Yo tampoco. Me observa Harold.
- ¡Miren ustedes, eh! No fue lo mismo lo que me contaron la Pitica chica y la Consuelito. ¿Podrían olvidarse de las ceremonias?

Lo que es la vida, pensé. Mi abuelito me decía: “Mijo, dos pendejos tiran más que una yunta de bueyes”. Bebieron el sour con unas empanaditas fritas de rechupete que nos sirvieron de aperitivo. Luego, la clásica conversación:

-.Ez que vos…
- Es que tú…
-.Ez que vos…
- Es que tú…

Al momento de la entrada, locos con salsa verde y mayonesa casera, se empezaron a interesar más de la comida que del fútbol.

- ¡Eztos locos están de la putamadre, coño!
- Voy a traer a Blatter a cenar acá, dijo el otro.
- Oye Ezxe… ese vino blanco, Chagual, es como de los nuestros allá en Extremadura.
- Chamán weon… Chamán.
- Yo le llevé dos botellas a Blatter el año pasado… ojalá se las tome y no las regale
- Puez yo quiero comprar una caja ¿Zerá muy caro?
- ¿Aun es temprano para hacer un salud a la irlandesa?
- ¿Como es ezo, coño?
- ¡Debajo de la mesa!

Esa misma mesa donde se estaban haciendo amigos. De fondo, costillar con puré picante; garrón de cordero con verduras grilladas y lomo a lo pobre (que de pobre, nada). Para empujar, más Chaman, esta vez cabernet sauvignon.

- Jorge, ahora que me quedaré cesante en Chile… ¿Podría dar unas clases en tu universidad?
- Coño, pero ni decirlo. ¿Queréis periodismo deportivo o en la escuela de derecho, ya que eres hábil para eso de pillar artículos como el 164?
- No fue de mala leche, Petazeta. Tú sabes que mi jefe es Blatter.
- Pasa el lunes por mi oficina… o si te da lata te mando un junior con el contrato para que a partir del 16 de enero seas decano de alguna facultad.
- ¿No se enojará tu amigo Piñera?
- Esto es entre privados, amigo. Ni Piñera ni la Bachelet tienen entrada para esta fiesta.
- ¿Quieres dictar clases, Exe?

Chantaje I, II y III serían mis ramos preferidos, les comenté riendo mientras llegaban los postres: Mote con huesillos, torta de milhojas y sopaipillas pasadas junto a una serie de licores Espíritu de Colchagua, quizá los últimos que prueben en esta vida ya que el terremoto mandó abajo la casona-fábrica que los elaboraba.

Tarde ya, finalizando el almuerzo llegaron los brindis de rigor:

-Yo quiero brindar con un patxaran. Puez hace mucho tiempo que no lo pasaba tan bien.
- Y yo con un Pflumni, un aguardiente suizo, elaborado por destilación de ciruelas. Ya lo saben: Blatter = Fifa = Harold. A ciencia cierta me encantaría una piscola, pero dadas las circunstancias… ¡Amigo!, le dice al mozo. Tráigame una piscola nomá.
- ¿Qué vas a beber Exe?

Pedí un Araucano. Lo que ellos no son ni lo serán nunca. Mis amigos no cambiarán. El fútbol, pasión de multitudes, está manejado por empresarios que disfrutan de un gobierno absolutamente independiente de todo Y tan comercial es este deporte en la actualidad que Segovia lo cuenta a su manera en la revista El Sábado: “Si usted compra un pasaje de avión, no le da derecho a elegir al piloto, sólo le da derecho a viajar en ese avión. Derecho a viajar seguro, que el avión no se caiga, pero no le da derecho a opinar quién es el piloto. Pero si usted quiere elegirlo tiene que comprar acciones de la compañía.”

Salieron amiguis y lo que nunca se sabrá es que si este almuerzo les cambiará algo la vida. Los negocios son los negocios. Los amigos son los amigos… y la política es la política.

Mathy, hincha de Deportes Iquique, ojalá no lea esta historia. Ella aun cree en los peces de colores

Exequiel Quintanilla

Vichuquén: Hotel Galerías, San Antonio 65, Santiago Centro, fono 470 7400