de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

miércoles, 8 de junio de 2011

MIS APUNTES GASTRAONÓMICOS



HOTEL GAVINA DE IQUIQUE

Un viaje relámpago a Iquique me llevó por segunda vez al hotel Gavina de esa ciudad. Años que no estaba allí y me impresionó el movimiento que tiene el hotel y su centro de convenciones. Poco recuerdo mi primera estadía, pero me encontré con habitaciones de buen tamaño y de buena categoría. No hablemos de un cinco estrellas ya que no lo es, pero sí de una jerarquía para ser posiblemente de un cuatro estrellas superior. Tras veinte años de su inauguración están remodelando de a poco el lugar y se nota una preocupación por el cliente. Por estar en la primera línea de la costa, el hotel requiere de un mantenimiento constante y ahora, bajo la gerencia de Hernán Cornejo, un hotelero de esos de antes, están comenzando a renovar el espíritu del lugar.

Aparte del buen dormir me interesaba su gastronomía. La de su restaurante Terrazas del Mar, así que un día me quedé allí para degustar el almuerzo junto a unos amigos iquiqueños. El chef Patricio Campos tras los fogones y Marco Araya en un muy destacable servicio, nos ofrecen los platos de la carta. Partí con un envidiable pisco sour de guayaba, fruto que fascina y poco se consigue en el centro del país. Luego, los platos. Provincianos sin duda. O sea generosos en sus porciones y llenos de colorido, como gustan en el norte. Sin duda una carta internacional con carnes, pescados, risottos y pastas. Gustan ya que se alejan de lo tradicional en la zona ya que a casi todos los restaurantes de Iquique les ha dado por ofrecer una cocina peruana que peca de grandilocuencia pero no satisface mayormente. Acá se come como en un buen restaurante de Santiago…y a precios bastantes menores.

Compartimos una Canasta del Pacífico, con corvina, ostiones, pulpo y jaiba, con pan de ajo y salsa tártara (8.200). Luego, y casi para compartir, un entrecote de excelente factura; atún del pacífico y un risotto de prosciutto (7.100). Rico pero con sólo un problema (que no es sólo de ellos ya que he encontrado en Santiago lugares de gran nivel con el mismo detalle). El aceite de olivas que ocupan para cocinar no es precisamente el indicado. Ya pasamos la época en que nos gustaban esos aceites atrojados y amargos. Hoy tenemos aceites de gran calidad y la antigua tradición española e italiana de aceites duros y fuertes, nos dejan un sabor indescifrarle en boca, lo que afecta directamente al producto y a un buen plato.

Mi atún, que llevaba unas machas como cama, perfecto. Pedí que me lo cocinaran con aceite corriente y se convirtió en un gran plato. No así el risotto, que llegó con ese inconfundible aroma a los aceites oxidados.

La gracia de estas aventuras gastronómicas está en eso. En probar, degustar y hacer entender al chef, al gerente y al maître, en este caso, de los errores que se cometen en la cocina. En explicarles que no pueden ofrecer sauvignon blanc de añadas antiguas (y parece que esa es la forma de que las viñas agotan sus excedentes, ya que venden sus vinos añejos en las provincias ya que en Santiago no los pueden vender); o que las copas donde sirven el vino ya están demodé.

Me gusta el trabajo en regiones. Hay mucho que hacer y comentar. Mas aun en Iquique, lugar donde se concentra una gran parte de nuestro turismo. La calidad existe, los productos también. No todo es de su responsabilidad ya que están lejos del centro gastronómico nacional. Son detalles que hacen la diferencia entre un local y otro.

Es posible que a diez días de mi visita, ya hayan cambiado el aceite de olivas. Con el vino demorarán más ya que lo que llega de Santiago es la nada misma. Iquique merece un lugar en nuestra gastronomía y para ello es importante hacer hincapié en los errores (ya que no son defectos) de su cocina.

Si viaja a Iquique, vaya por este comedor. Una infinita vista al océano lo hará sentirse como de vacaciones. Es de los pocos hoteles en la zona que tienen la verificación 9001 del Bureau Veritas y su personal se esmera en que el cliente tenga una buena acogida. Tiene un acogedor bar, una gran piscina y una vista envidiable.

Vaya por él. No se arrepentirá (Juantonio Eymin)

Gavina Hotel & Conference Center: Av. Arturo Prat Chacón 1497, Iquique, fono 57- 393 030.