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Fachada exterior

martes, 13 de agosto de 2013

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR

BALANDRA DE PUERTO VARAS
Una gran cocina para un gran hotel

Hacerse “fan” de Puerto Varas no cuesta demasiado. A orillas del Lago Llanquihue, con su monumental vista al volcán Osorno y de gran desarrollo, Puerto Varas se está convirtiendo en algo así como la capital del sur. Inicialmente fue comuna dormitorio de los puertomontinos, sin embargo el encanto de la ciudad ha encantado a una nueva ola de inmigrantes –esta vez no alemanes- que le están dando un giro sustancial a lo que alguna vez fue un pacífico pueblo de rubios extranjeros. Por eso no extraña que el desarrollo haya llegado a la gastronomía y al turismo, convirtiéndose en uno de los pilares económicos de la ciudad.

Buena hotelería para todos los bolsillos, desde pequeños hostales a una hotelería 5 estrellas es posible encontrar en Puerto Varas. Lindos y cuidados hoteles, donde nada queda al azar. Entre ellos el Colonos del Sur, construido sobre los cimientos del antiguo Hotel Playa, aposento de los primeros colonos alemanes que poblaron la zona, convirtiéndose en uno de los hoteles más tradicionales de la ciudad lacustre, hasta que fue consumido por un incendio en marzo de 2006.

Es así como a fines de 2007 comenzó el proyecto de reconstrucción del Gran Hotel Colonos del Sur, pero esta vez, de categoría 5 estrellas. Este nuevo y moderno recinto hotelero, regido por estándares internacionales de calidad, pero que mantiene las características tradicionales de la arquitectura colonial alemana del Sur de Chile, fue inaugurado en febrero de 2009.

Allí llegué la semana pasada con el fin de conocer sus instalaciones y su cocina. El hotel, lindo y con todas las comodidades que pueden esperarse: desde un pequeño business center a un moderno Spa y 71 comodísimas habitaciones. Luego de un pequeño descanso, un par de días para conocer la gastronomía del Balandra, el restaurante del hotel, ubicado a un costado de lobby, donde las manos del chef ejecutivo, Álvaro Morales, entrega una cocina llena de sabores (y colores), donde manda el producto local pero adaptado a un turista poco acostumbrado a nuestros intensos sabores. Una cocina donde platos alemanes de los inmigrantes interactúan con el producto local conformando una fusión intensa, agradable y lúdica, en un comedor elegante y cálido.

Grandes platos salen de su cocina e imaginación: brillante y sólido resultó un CIERVO GAMO Y LAGER ($10.900) con blandísimos cortes de lomo de ciervo acompañado con spatzle de calamar y salsa de arándanos y peras, una sinfonía de sabor y aromas que no deja de sorprender. (Encontrar carne de ciervo –un animal de caza- que quede blanda luego de su cocción es un verdadero desafío). Luego, entre los platos que me llamaron la atención, un PEROL A LA FIURA ($7.500), un mix de corvina, locos, caracol trumulco, papines, cebolla morada y sal ahumada, acompañada de un camarón apanado sobre una pequeña cama de palta. Rico y original. Le juro que encontré piures en la preparación pero no lo eran, el sabor lo aportó el caracol trumulco. ¡Uno nunca termina de aprender!

Otra sorpresa resultó ser el CHAU CHAU DE ATÚN ROJO ($7.900), dos eximios cortes de atún rojo sobre una cama de ají amarillo, mastuerzo y espárragos de mar, acompañado de un ostión en tempura, plato que asombra y que deja los ojos muy abiertos.

Ojos tan abiertos como con el resto de la carta ya que me extendería demasiado comentando cada uno de los platos que probé esos días. No es definitivamente una cocina para todos los días y hay que atreverse a probar los platos por raras que parezcan sus combinaciones. Acá ha habido un serio trabajo para encantar al turista y reencantar al público en una ciudad donde la gastronomía es uno de sus fuertes. El Puerto Varas del hoy en día no permite el fracaso y por ello todos los establecimientos se las juegan para adquirir diariamente más fortalezas. Y la cocina del Balandra, que partió el 2009 bajo las órdenes de Pamela Fidalgo, es un ejemplo claro de la permanente búsqueda de la excelencia.

En plena costanera de la ciudad, a orillas de lago y con entrada independiente, el Balandra es parte fundamental del circuito gastronómico de la Región de los Lagos. Lugar al que llegué luego de un relajado vuelo en Sky Airlines, línea aérea que poco a poco ha ido convenciendo a los viajeros y que en la actualidad ya posee el 26% del mercado nacional. (Juantonio Eymin)

Balandra: Hotel Colonos del Sur, Del Salvador 024, esquina Av. Costanera, Puerto Varas, fono 65- 223 1111