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Fachada exterior

martes, 4 de noviembre de 2014

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


MISS LUCY
Bien encaminado...

Varias veces, en el afán de buscar novedades gastronómicas, visitamos y escribimos de algunos restaurantes que están recién abiertos, a sabiendas que los motores se están echando a andar. Me pasó hace unos meses cuando fui convidado a conocer el Miss Lucy, una sanguchería que por esos entonces recién se estrenaba y no estaba acondicionada aun para escribir una nota. Claro está que en esa ocasión cerré mi boca y esperé con calma unos meses, con el fin de traspasar al lector una visión clara de un negocio que ya cumplió su rodaje.

La moda de los sánguches invade Santiago. Eso es claro ya que cada semana se abren locales destinados a cubrir este espacio de la gastronomía. Miss Lucy es una de ellas, sin embargo es posible encontrarse con algo más que comida metida entre dos rebanadas de pan. Para ser estrictos en este artículo, el propietario del lugar, el colombiano Michael Furmansky, me explicó paso a paso cada una de las preparaciones y a la vez recibió una serie de recomendaciones, basadas en una larga experiencia en esto de comer en restaurantes.

Dentro de los platos denominados “picoteos”, bastante buenas resultaron ser unas gyosas de pollo servidas al estilo malayo, con maní, cilantro y aceite picante (4.800), sin embargo algo secas quedaron unas empanadas de maíz rellenas con lentejas, acelga y quínoa (4.800). Sin embargo, casi… casi fuera de serie una hamburguesa “Bistró Lucy” de 200 gramos de carne con rosti de papas, verduras a la crema, rúcula y huevo frito + papas fritas (6.600), un verdadero plato de fondo si no fuera un sánguche. 

Aparte de hamburguesas, los sánguches (en una gran variedad) pueden ser solicitados con carne braseasa, cerdo o pollo, transformándose en una gigantesca carta de especialidades de buen sabor. Rematan la carta tres ensaladas y varios postres, además de una amplia variedad de jugos, cervezas (17 variedades), tragos en base a ron, pisco, tequila, vodka, gin, vinos y espumantes.

El lugar es cómodo y agradable. Han hecho un enorme esfuerzo para conseguir buen pan, algo que es tremendamente importante en las sangucherías, ya que no todos tienen resuelto este problema. Si a todo ello le sumamos un servicio que va en franca mejoría y buenos precios, Miss Lucy tiene cuento para bastante tiempo a pesar de lo complicado que se ve el tema gastronómico en el futuro cercano. Aun así, y con el empeño que le está poniendo su propietario, el panorama se ve auspicioso. (Juantonio Eymin)

Miss Lucy: Constitución 8, Barrio Bellavista, fono 2 2777 5957