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Fachada exterior

martes, 16 de febrero de 2016

Mis apuntes

LA OPCIÓN VEGETARIANA DEL RISTHEDAR

“¿Existirá alguien 100% vegetariano?” Vikram Tadani –el propietario del Risthedar-  pregunta, escéptico. Ni siquiera una visita a su restaurante, donde mi acompañante pide arroz frito con especias y verduras logra convencerle. Para muchos indios es difícil creer que los de este lado del mundo puedan abstenerse completamente de comer carne.

Según estudios internacionales, el porcentaje de vegetarianos en la india alcanza la sorprendente cifra de un 49%, pero este índice no refleja exactamente la realidad. Muchos jóvenes indios, que normalmente ni siquiera deberían pensar en comer carne, a menudo admiten tímidamente que se permiten el capricho de comer algo de carne de pollo o cordero a escondidas. Sin embargo, se consideran vegetarianos y nunca se les ocurriría cuestionar sus hábitos alimenticios. Al fin y al cabo, no pueden permitirse comer chicken korma (pollo con leche de coco y especias) con frecuencia, ya que es demasiado caro y a sus abuelas les daría un ataque si se enterasen. Por lo general, se cumple la siguiente regla: a más edad y menos ingresos, más estrictamente vegetarianos son. También la geografía influye, ya que cuanto más te adentres en el sur del subcontinente, más predomina la alimentación vegetariana.

Pero Vikram Tadani, el propietario del Risthedar, es vegetariano intenso. De esos que no come nada de carne aunque su restaurante ofrezca muchos platos con cordero y pollo. Sin embargo y como una forma de tratar de convencerme que los sabores vegetarianos de su cocina son muy buenos, me reta a consumir solo platos sin carne que prepara Gajender Rawat, un chef que importó directamente de la India y que no sabe ninguna palabra en español, quien para iniciar este viaje por las recetas “verdurianas”, me ofrece un Lassi ($2.990), un batido originario de la india elaborado en base a yogurt, agua y frutas, que sirve como una barrera estomacal para soportar los picores y especias indias.

Partimos con unos sabrosos Champiñones en salsa blanca con castañas de cajú y cardamomo (Johar e Motia ($5.000), además de una gran porción de Berenjenas en salsa de tomates, cebolla, pimiento y especias ($4.600), ambos con sabores novedosos y sutiles al paladar. Punto aparte para sus famosas Samosas ($4.100), ricas empanaditas de papas, arvejas, verduras y especias elaboradas con una masa con comino. ¡Un gran inicio!

Los fondos se dividen en dos: el “Callejón de las verduras” y una gran variedad de platos con cordero, pollo y pescados, además de sus peculiares Naan, esas gigantescas tortillas que cumplen la función del pan nuestro de cada día. Realmente sabrosos sus garbanzos y lentejas, ambas legumbres protagonistas de sus platos indios-vegetariano, ya que con el aporte de sus curries, salsas y especias indias le otorgan gran personalidad a cada platillo probado. Los fondos vegetarianos oscilan entre los 5 y 7 mil pesos, valores bastante adecuados para un plato de fondo en cualquier restaurante. De postre, imperdibles son sus Gulab Jamu ($3.900), bolitas de almidón de leche maceradas en agua de rosas con azafrán.

Ricos sabores y picores que se pueden solicitar a discreción. Buen servicio, que es indispensable para una correcta elección de la comida, ya que cuesta luchar con los nombres de los platos y su contenido. Hay que aclarar que en el Risthedar lo vegetariano contempla en sus recetas la leche y sus derivados como la mantequilla o el queso. Son tantas las modalidades de vegetarianismo que existen en la actualidad que este punto es importante aclarar. Si usted gusta de este modelo, le aconsejamos una visita. ¡Le encantará! A veces es bueno conocer los puntos de vista de otros consumidores que no comulgan con lo que en estos momentos dicta la razón.

Risthedar: Av. Vitacura 5461 / 232 040 981