miércoles, 12 de enero de 2011

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR

¿VIDA SOCIAL QUERÍA EL PERLA?

Como todos los años, en enero se comienzan a definir las inquietudes vocacionales de nuestros egresados de enseñanza media. Un universo de cerca de 300 mil jóvenes que buscan profesionalizar sus inquietudes. Una de ellas es la gastronomía. Cientos - por no decir miles- de jóvenes optan por esta profesión. Pero ¿Saben algo de ella o sólo se ilusionan ya que ven a sus cocineros ídolos como los grandes referentes de su futuro?

Conozco de cerca la vida de los chefs y no es para nada envidiable. Trabajan de sol a sol sin parar, con dolor de espalda y de piernas. Se levantan temprano para ir al mercado a comprar lo necesario para el abastecimiento de su negocio y de ahí no paran, muchos hasta las dos o las tres de la madrugada. Llegan a casa reventados y deben dormir “rapidito” ya que al día siguiente la vida continúa. Casi no tienen amigos ya que los días de fiesta para los “civiles” es de arduo trabajo para ellos. Ya no van ni siquiera a festejos ya que cuando llegan después del trabajo, a altas horas de la noche, todos sus amigos están “arriba de la pelota” y ellos no han tomado ni siquiera agua mineral.

Andan con una sonrisa todo el día y tienen una chaqueta limpia para salir al comedor cuando se les requiere. Si no es así, sus manchadas chaquetas que ya no son blancas son sus uniformes. Soportan altas temperaturas y deben lidiar con el resto de los cocineros para que hagan un buen trabajo.

El éxito lo ven en algunas revistas que le dedican un espacio. El resto es trabajo. Su día libre lo ocupa para dormir, emborracharse o planificar lo que viene. Sufre de calambres en las piernas ya que trabaja de pie. Come parado cualquier cosa que le llene la barriga ya que después de un año –o más- comiendo lo mismo en el restaurante, es una tortura. Sabe que al día siguiente le fallarán dos cocineros y que deberá suplirlos. Y si es dueño o socio del local, el día libre se transforma en un momento para ordenar cuentas y pagos.

¿Vida social? Bastante menos de la que uno se imagina. ¿Buena paga? Quizá en un crucero donde los cocineros deben trabajar 16 horas diarias sin descanso alguno. ¿Éxito social?... contados con los dedos de una mano.

Y eso que escribo pensando en los chefs famosos que tenemos en Chile. Y, aunque sean escépticos, nadie escapa de esta realidad. Si luego de estudiar al menos cinco años en el país para tener un cartón de especialista y otros más en el extranjero (los que pueden) y con papás que se gastan verdaderas fortunas para educar a su hijo, se encuentran que los sueldos no son ni siquiera parecidos a lo que esperan. Hay una gran frase de Sebastian Maturana, chef de Casa Mar: “Cuando estudias ingeniería no te recibes de gerente general… y cuando estudias gastronomía no te titulas de chef. Y esa es una verdad del porte de un buque.

La vida del chef no es la que aparece en las revistas de papel couché ni nada que se parezca. A decir verdad es una de las profesiones más ingratas del mundo. Deben lidiar con todo y todos y salir exhaustos cada noche de su trabajo. Es diametralmente distinta a otras profesiones que si permiten tener una vida normal. Acá esto no existe. Si el egresado es bueno, capaz que lo mantengan un tiempo en el restaurante ganando un misero salario. Si es malo… más les vale pensar comprar un taxi.

Según mis cifras, cerca de doce mil estudiantes de gastronomía en el país entran en este círculo. En el Perú, cerca de diez mil que tienen grandes opciones de entrar a nuestro mercado. Y no hablemos de Latinoamérica o del mundo. Es cierto que estudiar gastronomía es algo entretenido. Pero de ahí a ser parte de los privilegiados, es un camino que pocos están dispuestos a soportar.

No nos engañemos entre gitanos. El buen cocinero nace y no se hace. Es posible que aprenda técnicas y un vocabulario gastronómico decente, pero estudiar gastronomía para cocinarle a la familia los fines de semana no puede ser el objetivo final de los estudiantes. Definitivamente, el set de cuchillos que les hacen comprar al ingresar al primer semestre, no les servirá para nada.

Duro, pero real. (Juantonio Eymin)

LOS APUNTES GASTRONOMICOS DE LOBBY

CERVEZAS DE VERANO EN DOMINÓ ISIDORA

Personalmente, hay productos que invariablemente necesitan una cerveza para lograr un buen acompañamiento. Entre ellos están los cebiches, la comida thai, las pizzas, la comida mexicana… y los sanguches. Y como estos últimos adquirieron notoriedad y una moda excesiva el año recién pasado, en el Domino Isidora, ese tremendo local que le cambió el pelo a las sangucherías santiaguinas, decidieron dar un plus a sus clientes y desde principios de año están ofreciendo una carta de 26 cervezas nacionales, artesanales e importadas, para ser consumidas junto a los tradicionales sanguches que elaboran en este local que se apresta a cumplir 60 años de tradición en la capital.

Y el portafolio de cervezas es grande. Tanto como su variedad de sanguches. ¡Y vaya qué sanguches!, casi imposible darle el bajo a un filete rodeo o un lomito a lo pobre. Son grandes y agradecidos. Y más se agradecen cuando se acompañan de una (o dos buenas cervezas).

Tanto el lugar como el barrio entretienen. Si dejar de ser fuente de soda, en Domino Isidora hay atención a las mesas y eso se agradece sobremanera. Además una terraza con vista a la calle y otra gigantesca en su patio interior permite comer sin prisas ni incomodidades. Si bien es cierto que generalmente asociamos este lugar con la venta masiva de hot dogs, la oferta va mucho más allá de nuestra popular vienesa. Arias novedades ya sean en pan frica o molde a disposición… y si a ello le suma una larga lista de cervezas y jugos, el Domino Isidora se convierte en un ideal punto de encuentro para la familia o los amigos.

La gracia Domino esta en que todos los locales que tiene, ya sea en la capital como en Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Concepción y Puerto Montt son propios ya que no han franquiciado ningún establecimiento. Y eso es un gran esfuerzo liderado por Daniel Honing, gerente general de esta empresa que partió siendo familiar pero que su crecimiento la hizo profesionalizarse y adquirir una estructura de negocios donde la familia propietaria no se involucra.

El destino lo quiso y hoy Dominó lidera el mercado de las sangucherias en Santiago y en varias ciudades del país. Y todo gracias a un grupo de amigos que en el año 1952 se juntaban a jugar dominó en un boliche de poca monta que instaló uno de los fundadores. Allí crearon esta fuente de soda que hoy es un orgullo nacional gracias a su crecimiento e innovación.

Y después de 58 años… muchos piensan que recién están partiendo…

Agradable lugar, buena atención, producto y servicio. No se lo pierda.

Dominó Isidora: Isidora Goyenechea 2930, Las Condes.

NOVEDADES

GUÍA DE LA CERVEZA 2011

Sorprende Pascual Ibáñez. Sorprende y se admira ya que luego de llegar al país como un desconocido hace ya 16 años, se ha convertido en una autoridad en esto de catar y degustar. Profesor aplicado y generoso, ha hecho carrera en el mundo vitivinícola, de productos varios y estos últimos años se ha acercado a la cerveza. Descubre nichos inexplorados y los lleva a cabo con paciencia y buena fe. Y le creen, que es lo más importante.

Buena persona, es respetado por muchos aunque algunos lo tienen entre ojo y ojo a causa del típico chaqueteo nacional. Pero Pascual no se amilana y continúa entregando sus conocimientos a un público que cautiva con su presencia y autoridad en la materia.

Hace unos días presentó su último “hijo”: La cuarta versión de la Guía de la Cerveza en Chile 2011. Un gran trabajo que lo hizo catar 282 cervezas de las cuales 154 son nacionales (industriales y artesanales) y el resto importadas.

¿Qué importancia tiene esta Guía? Indudablemente, aparte de ser un reflejo de lo que se bebe en estos momentos en el país y una ayuda al consumidor, es una advertencia a los productores chilenos e importadores de cerveza para que vayan mejorando las calidades que ofrecen a su público. Según sus estimaciones, en Chile se beben 36 litros per cápita de este producto siendo uno de los consumos más altos que registra la historia de los bebesitibles alcohólicos. También nos enseña que existen tres grandes familias de cerveza (ale, lager y lambic) y medio centenar de estilos de elaboración. Todo un mundo por descubrir.

Y como en toda Guía, hay ganadores. Según el panel de cata que presidió Ibáñez y contó, entre otros, con la valiosa ayuda del químico Mario Ávila, el primer lugar de esta cata fue para Vaguada Costera de Barley Wine ($ 1.800), elaborada en San Antonio. Según Pascual, "Tiene 8.5 grados de alcohol y causó sorpresa por su contundencia y harinosidad. Tiene toques de miel y compota. Se asemeja a un buen vino tinto chileno. La espuma se transforma en una crema y eso hace transición con el amargor de su sabor. Ideal para comer con un tahine de cordero con ciruelas secas”.

La segunda posición fue para La Trappe Quadrupel ($ 1.549) de origen holandés: "Sólo hay siete abadías que la producen en el mundo, por lo que es un producto histórico. No es para tomar una copa entera, es para tomarla en sorbos pequeños, ideal para una conversación a las 6 ó 7 de la tarde. Genera mucha espuma y es bien especial. Destacan en ella la malta y el aroma a licores con frutas secas y confitadas".

El tercer lugar compartieron honores la valdiviana Selva Fría Golden ($ 1.350), elaborada por la cervecera Punucapa “En boca pasa amplia con buen peso de la malta y un sólido amargor que proyecta su prestancia”, y Szot Barley Wine 2010 ($ 1.990), de San Bernardo “Estamos ante una cerveza con un rico dejo dulzón que se va acoplando lentamente a un sólido amargor”.
Entretiene la Guía ya que no sólo destaca a las principales sino que entrega una visión diferente de cada una de las cervezas catadas, su valor y las posibilidades para degustarla con una gran diversidad de platos. En fin, un libro de consulta necesario en el escritorio para los que gustan de las buenas cervezas.

¿Cuánto?: Diez mil pesos el ejemplar.
¿Dónde?: En librerías y despacho a domicilio desde http://www.escueladelossentidos.cl/

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(7 enero) DON PEYO (Lo Encalada 465, Ñuñoa, fono 274 0764): “La lista de platos principales es extensa, con natural acento en guisos campestres. Ahí sí se lucieron una enorme prieta, pese al puré un tanto desabrido -lo hay también picante- ($2.990), y una blanda plateada, la estrella del lugar, elegida simplemente al horno ($4.490) entre diversas ofertas, con su jugo en recipiente separado y acompañada de papas fritas ($1.300). De lo demás que vi y probé, el caldillo de congrio me pareció que desvirtúa su esencia y resulta demasiado gustoso al ser preparado con caldo de mariscos y crema, y en cambio los porotos granados, tanto con mazamorra como con pilco, eran excelentes, en especial los últimos.” “Don Peyo va recuperando su peculiar estampa acogedora y nada pretenciosa de típico restaurante criollo.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(7 enero) EL PALENQUE (Santa Magdalena 61, local 6, fono 233 8342): “Semiescondido en calle Santa Madgalena apareció hace poco este restaurante sencillo y de precios a escala humana. Su vocación es uruguaya y esto se traduce en una oferta algo carnívora y a la parrilla, sin olvidarse del consabido chivito (ese mítico megasándwich, en su versión full a $3.500).” “…una milanesa con huevo y papas fritas sobre un abundante mix de distintas ensaladas ($3.500), como para un día post desorden. También un trozo de pulpón (tapabarriga, a $3.900), ni tan blando y algo rehecho, con una ensalada criolla (tomate, cebolla y una lechuga algo triste, $990). Y una pechuga de pollo rellena (arrollado de pollo) muy sabrosa, pero algo fría, con abundante ensalada rusa (todo a $3.500).” “De la comida, como si fuera casera. Y de los precios, un alivio post Navidad.”


RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(7 enero) CATEDRAL (José Miguel de la Barra esq. Merced, fono 664 3048): “Su gran éxito es una versión belga de la popular chorrillana: un contundente estofado en cerveza negra de sobrecostilla de tierna ternera ($7.600), grosero y riquísimo, que se deshace en la boca. Con papas increíbles, de doble fritura, bañadas en glotona mayonesa.” “Lugar para conquistar, para cotorrear, para mirar un show y ser visto. Con platos para compartir, como choritos al vino blanco, crudos, brochetas, tablas. Con productos inesperados, de estación, según lo que el chef haya encontrado en su búsqueda diaria. De entre cinco y diez mil pesos, con rango internacional.”

YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(7 enero) CATEDRAL (José Miguel de la Barra esq. Merced, fono 664 3048): “El Catedral presenta una carta más bien amplia y en un ambiente relajado, especial para conversarlas con amigos, muestra de ello son sus “especialidades para compartir”, entre las que destacan las Moeles et frites, típico belga y que consiste en choritos cocinados al vapor y vino blanco acompañados con papas fritas ($ 8.200); el combinado Donaldo, con palanca de vacuno, tapa de lomo vetado y plateada de cerdo, marinadas y servidas con papas salteadas gratinadas con queso Cheddar ($ 12.600), y las empanadas del Oriente, de camarones con cilantro, curry, leche de coco en salsa de mango, limón verde y chalotas ($ 6.400).”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(8 enero) DOCETRECE (Tobalaba 1213, Providencia, fono 231 8897): “Abierto todos los días desde la mañana hasta la madrugada, tiene una personalidad súper definida: sándwiches y cerveza. Los amantes del vino pueden echar de menos unas copitas, pero es la definición de la casa.” “La carta tiene una gran oferta de sándwiches, con nombres que corresponden a las calles más conocidas de la comuna. Como, por ejemplo, el Manuel Montt: pollo, tocino crujiente, tomate natural, lechuga fresca y mayonesa casera. O el Holanda: churrasco, queso fundido, tocino y cebolla frita.” “Hay chorrillanas para compartir, con las novedades de mariscos y vegetales, algunas ensaladas, empanaditas y unas estupendas papas fritas."


DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(8 enero) QUÍNOA (Av. Luis Pasteur 5393, Vitacura, fono 954 0283): “…Quínoa está preparado para la hora del desayuno, del té y del almuerzo. Propone una carta con antipastos, quiches, verduras y algas en diferentes formatos. Y, por supuesto, un interesante mix de preparaciones con quínoa, desde la Ensalada de quínoa roja con zanahoria, tomates, almendras tostadas, aceitunas, cubitos de palta y crocante tofu asado ($ 4.900), muy apetitosa, hasta las Croquetas de pepinillo, lechuga y palta en pan pita casero ($ 4.100). Preparan también un Lassi -típico de India- aunque, en lugar de usar almendras, se trata de una mezcla de yogur y jugo de frutas. Hay que decir que resulta más liviano para el cuerpo que para el bolsillo, pero la ecuación vale la pena.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(9 enero) GEORGE (Vitacura 8014, fono 984 6172): “Tenía curiosidad por este restaurante, que se demoró en abrir. El local está bien puesto, se nota que invirtieron. La marca es americana y fue traída a Chile por un grupo de socios chilenos. Partimos picoteando Saint George, queso mozzarella con tomate, palta y albahaca, y George Stuart Brunet, dip de camarones y salmón ahumado con palta y cebolla morada. Estaban OK. Luego una hamburguesa George Clinton, grande, con cebolla y queso cheddar, tomate y lechuga; un clásico. Venía con papas fritas, aunque la carta decía que también con un ausente cole slaw. La ensalada George Romero traía hojas verdes, brotes de alfalfa, aceitunas y tuna salad.” “Este es un paraíso para ir con niños: hay piscina con pelotas, un laberinto de madera y un ajedrez gigante, un segundo piso con computadores y Wii y monitoras para cuidar a los chicos.”

CESAR FREDES (La Nación Domingo)
(2 enero) ISAKAYA YOKO (Monjitas 296 A. Santiago Centro, fono 632 1954): “Para la gente joven, aunque ya con alguna cultura gastronómica, el restaurante japonés simplemente llamado “El Yoko” es desde hace casi una década uno de los preferidos en todo en Santiago, en particular, en el sector del Museo de Bellas Artes.” “Hay buen sushi y mucho más que buen sashimi de salmón, oloroso y fresco. Y el Temaki (ese cucurucho de alga nori) de anguila con caviar de trucha es notable, generoso y el más apto para hacer feliz a un niño gourmet como el que teníamos en la mesa.” “Yoko destaca por la gran amabilidad del personal y por precios sensatos. Se puede comer bien por $6.000 o ya francamente muy bien y mucho por $10.000.”

CARLOS REYES (Unocome.cl)
(9 enero) OX (Nueva Costanera 3690, Vitacura, fono 799 0260): “Ox se las trae desde hace rato -más menos, desde que comenzó- porque claramente se trata de un escaparate para que el lujo carnicero, sin eufemismos, sin culpas, se muestre desaforadamente para gozo de cualquiera que tenga por ejemplo un gran-gran negocio que cerrar o desee darse un lujo versión AB (ni siquiera el cacareado ABC1), satisfaciendo además, una necesidad de testosterona gastronómica que en ese lugar se huele.” “Y el gusto por las parrillas (hablando de todos los quintiles nacionales), es cosa más de hombres. El caso es que el trabajo gastronómico en Ox se hace de maravillas, ofreciendo además una carta de vinos acorde a sus credenciales cárnicas, más un servicio que debe estar dentro de los top 10 del país, en precisión y amabilidad.”

martes, 4 de enero de 2011

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXIII, 6 al 12 de enero 2011

LA NOTA DE LA SEMANA: 23 años
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Buenas nuevas en Da Carla
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: Bristol, fina comida chilena
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Año nuevo verde…
NOVEDADES: InterContinental, un hotel verde
PURO VINO ES TU CIELO…: A buen tiempo… buen vino
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

¡23 AÑOS!

No es poco. Empezar a vivir el año XXIII de la historia de Lobby es un orgullo. Un gran esfuerzo para no recapitular tras los vaivenes de la economía de nuestro país. Fácil no ha sido pero estamos más que satisfechos por lo realizado durante todo este tiempo. Partimos tímidos con ocho ediciones anuales en papel. No era necesario más. Hoy, 23 años después, en plataforma digital, con 52 ediciones y cerca de cuatrocientos artículos anuales para dar a conocer lo mejor (y a veces lo peor) de nuestra industria, Lobby se ha consolidado como una publicación seria y de respeto.

Pero ser serios no es ser graves. No hay gastronomía sin una sonrisa ya que ésta es una visión del buen vivir. Nuestra revista vive limitaciones presupuestarias pero a pesar de ello no hay miércoles a mediodía que no cambien nuestros contenidos. Quince mil lectores no son pocos ya que nuestra industria es pequeña. Pero son lectores sibaritas y profesionales. Ahí está la madre del cordero. Y ahí ha estado siempre nuestro norte. Servir a los profesionales del sector para que se enteren semanalmente de las novedades que tiene esta hedonista industria. Y gracias a nuestros lectores, que se han convertido en grandes amigos, seguimos adelante.

Viene un buen año por delante. Otras 52 ediciones y mucho más. Hay mucho que escribir así que dejemos hasta aquí los recuerdos. Lo que interesa es el futuro… que comienza esta semana.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


BUENAS NUEVAS EN DA CARLA

Podría tener una pared llena de premios ya que desde hace años lidera la versátil gastronomía italiana en la capital con un servicio de calidad que lo ha convertido en uno de los favoritos del gran empresariado de la ciudad. Podría darse el lujo de cerrar sus puertas no sólo el 1 de enero sino que bastantes más fechas, pero no lo hacen ya que se deben a su clientela. No es extraño verlo repleto de clientes y adentro todo fluye en forma normal, sin estridencias ni carreras. Es el Da Carla de Nueva Costanera. Su gestora inicial, Carla Shiavini ya no está entre nosotros y una nueva sociedad se hizo cargo, hace años ya, de este tradicional local que dio sus primeros pasos en pleno centro de Santiago. Hoy lo manejan Atilio Barbieri y Gianfranco Zecchetto. Entre ambos han creado sinergias para mantener en lo alto la gastronomía del Da Carla. Y vaya que lo hacen bien.

Nada nuevo bajo el sol pero detalles que asombran, como purificar toda el agua que existe en el local con el fin de evitar cualquier problema sanitario. También se destacan en la compra de las materias primas. Acá no hay segunda selección ni pesca por arrastre en algunos pescados. Todo es lo mas fino posible… y eso se agradece.

Todo lo prueban Atilio y Gianfranco antes de que se apruebe un plato. -Acá hay un chef, que es Pablo Gálvez, -me comenta Atilio, pero sobre él estoy yo. Yo pruebo y apruebo. Probamos y aprobamos. Esa es nuestra filosofía y por eso el Da Carla es uno de los mejores restaurantes del país.

Y le creo ya que tiene un paladar envidiable. Con tan sólo mirar un plato sabe si viene bien o hay errores en la cocina. No duda un minuto en cambiarlo si algo no le parece. “A la pasta le faltó medio minuto”, me dice. No exagera… pero es estricto.

No hay carta nueva pero si platos veraniegos. Cuatro antipasti, una pasta, un risotto y un pescado aparte del menú normal. Entre los antipasti, destaca el pulpo a la naranja (7.500), marinado en jugo de naranjas, ají verde y cebolla pluma, además de un soberbio antipasto di mare: pulpo, ostiones y camarones acompañados con unas caseras farinatas Ligure (13.500), elaboradas con harina de garbanzos y que nuestros vecinos del Atlántico conocen como fainá.

Rica la pasta que viene a continuación: Penne Gamberi e Zucchini, con albahaca fresca y aceite de oliva (13.500). Mas allá, un plus más que interesante: un Risotto caprese de alto vuelo que me dejo con ganas de seguir degustándolo. Una versión nueva para un risotto de lujo.

Michele Leone es el sommelier. Italiano y conocedor de nuestros vinos y los italianos. Nos convence su apuesta para los platos: Chardonnay Casa Lapostolle 2006. Buena elección

Damasco y semillas de amapolas con crème brûlée de postre. Acá todo es fino y es posible que esa sea la razón del porqué escribo más de una vez al año de este lugar. Me encantaría que existiesen diez o veinte émulos del Da Carla en lo que a gastronomía y servicio se refiere. Acá no hay engaños de ninguna especie y si le dicen que la merluza austral es pescada con espinel y no es pesca de arrastre, hay que creerles. Se han esforzado para ser los mejores en su tema en la capital y no hay duda que son de los grandes. Nada desluce. Es fino, elegante y gourmet. Por eso los clientes no fallan. Desde el prosseco inicial al amaretto final es una fiesta. Y eso merece buenos comentarios (Juantonio Eymin)

Da Carla: Av. Nueva Costanera 3673, Vitacura, fono 633 3739

LOS APUNTES GASTRONOMICOS DE LOBBY


BRISTOL
COCINA CHILENA REFINADA

Cuando se habla (y escribe) de cocina chilena, poco hincapié hacemos a esta gastronomía cuando se viste de etiqueta. Para gran parte de la población los porotos granados o el pastel de choclo son tan populares que verlos en una mesa de mantel largo es una incongruencia. Sin embargo, luego de visitar el Bristol, el restaurante del hotel Plaza San Francisco, ahora en manos del chef Axel Manríquez, tenemos la obligación de rendirnos a una comida chilena refinada y apta para cualquier comedor elegante. Y no es un decir.

Y tener un chef sencillo en la cocina es un lujo que pocos se pueden dar. Esto de las sartenes y las ollas lo lleva desde niño y el destino quiso que un día, hace años ya, llegara a trabajar bajo las órdenes de Guillermo Rodríguez. Hasta que el mismo destino lo hizo llegar arriba y firmar las cartas que ahora se ofrecen en este restaurante de culto santiaguino.

No le fue fácil ya que debía mantener la calidad que imprimió Rodríguez en el lugar. Sn embargo sus conocimientos y cultura gastronómica heredada de sus ancestros lograron acercarlo cada día a un refinamiento extremo. Y hoy es un ejemplo.

No es alabar por alabar, pero cuando en una receta pone un toque de luche y le da un sabor único a la preparación, es que el tipo sabe y conoce. O cuando se le ocurre hacer un risotto con murtillas. O es un loco, o es un genio.

Almorcé su carta de verano. Bastante menos onerosa que lo usual. Me cuentan que en temporada se pueden dar el lujo de bajar los precios. Sinceramente creo que los bajaron ya que los anteriores estaban demasiado abultados. Pero aun así el resultado es perfecto. De entrada, Centolla con caviar de salmón y krill austral (7.900), en perfecto equilibrio con una salsa de crustáceos y lechuguillas aderezadas al limón y unas pequeñas láminas de luche. No es necesario aderezar nada, todo viene de la cocina en un perfecto estado. Sin embargo sal y pimienta hay en la mesa. Perdón, sal y merquén, ya que el chef de esta historia no cocina con productos importados. ¡Y que bien le resulta!

Fondo de mar como es lógico. Comer carne en un buen restaurante no permite conocer la carta en su real magnitud. Un Filete de corvina con pil pil de camarones (nacionales) y pulpo, acompañado de una maravillosa pastelera de choclo con tomate y queso chanco (10.900), hacen de este almuerzo una alegoría a la comida chilena. “- Es una receta antigua”, me cuenta Axel, “- mi abuela metía dentro de la pastelera tomate y queso”. “No hay nada nuevo aquí”.

Me quedo pensando y con ganas de repetir la receta en casa. Lastima que ya no cocino. Acompañé la cena con espumoso Casa Boher mendocino; Chardonnay 2009 de Tamaya; sauvignon blanc de Casa Lapostolle y Cordillera 2006 de Torres. ¿Algún error?... Ninguno.

Postres varios (5.900). Entre ellos un Cremoso de rosa mosqueta con berries perfumado con pisco de guarda y helado de lúcuma y galletas de avellanas nativas. ¡Tendremos 250 personas cenando para año nuevo!, me comentó el chef. No le creí y pasé esa noche por ahí. Estaba a tablero vuelto y todos pasándola de maravillas.

No solo los cronistas creemos en este hotel y en particular en el Bristol. Quise escribir de ellos ya que Lobby nació en este establecimiento cuando recién lo inauguraban. Al igual que nuestra revista, el hotel es una familia. Sin dar nombres, el Plaza San Francisco ha sido forjador de muchos ejemplos en nuestra hotelería. Y cuando vemos que el Bristol, su restaurante, no se queda atrás y sigue permanentemente afianzando su liderazgo en esto de la cocina chilena, nos alegramos enormemente. ¡Córtenla con los premios!, les dije al retirarme del lugar. No hay pared que resista más reconocimientos. (Juantonio Eymin)

Bristol: Hotel Plaza San Francisco. Alameda 816, Santiago Centro, fono 639 3832

LOS CONDUMIOS DE DON EXE

AÑO NUEVO VERDE…
Ni bueno ni malo… todo lo contrario

1 de enero 2011, 5.46 de la madrugada

- ¿El del estribo, Exe?
- ¿De dónde sacas tanta energía Mathy?

Los pajaritos cantaban cuando regresamos a su departamento luego de haber pasado el Año Nuevo en casa de unos amigos de Mathy. Bueno, tan feliz año no fue ya que eran vegetarianos y lo único que vimos de color carne eran unos slices de trucha asalmonada y ahumada que estaban de rechupete. Pero hay que decirlo… una cosa es ser vegetariano y la otra es pertenecer a Alcohólicos Anónimos, ya que pasadas las 12 de la noche apareció una batería de alcoholes varios que salían de un armario que la dueña de casa tenia estratégicamente guardado en el comedor.

Partimos con espumoso… del argentino. Elbec era su marca y bastante aceptable.

- ¿Si le ponemos helado de piña?, dice Mathy

Me extrañó la pregunta. Ella tan fina y delicada de cutis quería ponche a la romana para celebrar Año Nuevo. Me negué argumentando que ya era tarde para preparar el ponche así que se lo tomara solito no más. En la radio sonaba la canción nacional y luego del consabido “un año más… que más da”, el Chico Trujillo en todo su esplendor. Yo esperaba la marcha Radetzky, que es un imperdible en Europa para cada cambio de año, pero acá la cosa es con cumbia…

Pancito negro con cebollitas perla y quesos varios para acompañar. Obvio, 12 uvas y tres cucharadas de lentejas para la suerte. Como poco le hago al espumoso, mis miradas eran para una botella virgen de Stolichnaya que estaba esperándome encima de la mesa del comedor. ¿Hay tónica?, pregunté.

Menos mal que tenían. – “Una cosa es ser vegetariano, -me dice el dueño de casa, -la otra es no saber vivir”. ¿Cómo te gusta?

- En copa con tres hielos y una rodaja de limón, contesté. Lo había aprendido de los chefs Palomo y Olivera que hacen maravillas luego de beber una de estas pócimas. Mathy se encargó del Baileys para las mujeres, esa cola de mono snob que toman los nuevos ricos.

La conversa estaba entretenida pero yo seguía con hambre. La lechuga apacigua pero no termina con ella. Al oído le pregunte a Mathy si sabia de algún McDonald’s en los alrededores. Ella, más sobria que yo en esos entonces, me dice que de regreso a casa me preparara unos huevitos… También ella estaba con hambre.

¿Huevos?, pregunta la dueña de casa… ¿Quieren huevos?

Mathy se sonrojó y dice que no hacen falta, - “aunque bien le harían a Exe para que le baje el alcohol consumido”. Yo, digno, me negué al comentario: - “con dos torrejitas de pan negro estoy listo, les comenté”.

Pensaba en esos entonces en la fiesta que estaría haciendo Colomba, la Ale, Adelita, Fran (una nueva amiga) y lamenté estar hundido en un sillón de la casa de los amiguis de Mathy, los que en vez de tapaditos de pollo o algo más contundente, sirvieron una sopa de espárragos de amanecida con pan negro.

1 de enero 2011. 6 AM.


- ¿Le pongo tocino a los huevos?
- Mathy… ¡¡¡¡los pájaros están cantando!!!
- ¡Me importan un pepino los pájaros! Tengo hambre.
- ¿Te sobraron porotos granados del almuerzo?
- Un poco… ¿quieres?

Raro abrir una botella de cabernet Don Maximiano a esa hora del día (¿o de la madrugada?). Cenamos con un buen vino y luego nos fuimos a acostar con el ombligo paradito. Cerramos las cortinas para hacer de la amanecida una noche casi perfecta. Según los consejos de mi médico, que es brillante en estas materias de trasnoches y amanecidas tardías, seguí su receta al dedillo. “Al acostarse, gluconato de potasio 30 cc, dos paracetamoles, un antiinflamatorio, una domperidona... y al despertar… una chela súper helada. Y si hay angustia, un clonazepam sublingual y a dormir otra vez.”

2 de enero. 4, 30 AM

De regreso en mi departamento aun no logro conciliar el sueño. Entre el espumoso, el vodka tónica, la comida vegetariana, los huevitos, los porotos granados, la amanecida tarde, los medicamentos y todo el exceso, ando “prendido” y acelerado. Mañana vuelve la vida normal. Esa que me gusta y que gozo. Mi panorama viene entretenido. Más aun cuando Mathy parte a Iquique a veranear. Nos hace bien estar alejados un tiempo. Así dicen que son las parejas modernas. Yo me quedaré placidamente en la capital gozando mis amistades y los tugurios que suelo visitar cuando estoy solo. Son dos meses… y ya me estoy preparando a ello.

¿Alguien se anota para mi verano capitalino?

Exequiel Quintanilla

NOVEDADES

INTERCONTINENTAL, UN HOTEL VERDE

No pasa desapercibida. En plena esquina de Vitacura con Isidora Goyenechea, una torre verde asombra a todos los que pasan por el sector. Es la nueva construcción del hotel InterContinental, que pronto tendrá operativa tres torres a disposición de sus huéspedes y clientes.

Según el gerente del hotel, Rolando Uauy, la fachada de la nueva torre cuenta con el jardín vertical mas alto del mundo, con 2.200 metros cuadrados de vegetación viva.

Más números: 20 millones de dólares de inversión; 377 habitaciones en total; 20 salones para reuniones y eventos; cuatro nuevos restaurantes: 2920 Grill, La Terraza, Temple (comida japo) y Pasta e Basta; dos piscinas; cuatro pisos subterráneos de estacionamientos… y un equipo de jardineros que trabajarán arduamente en estos jardines verticales reemplazando plantas y podando las especies.

Prometen buena gastronomía y la confirmé el día de mi visita. Felipe Farias, chef ejecutivo del hotel deslumbró a los presentes con una cena de buena calidad y presentación. De entrada, una mini tarta de vegetales, palta, mascarpone y centolla servida con un tiradito de atún en chutney de frutillas y langostinos con una bisque de vainilla. Rico plato y geniales combinaciones. De fondo, un blandísimo y gran trozo de asado de tira sellado a la parrilla y cocinado al vacío en salsa de oporto con un gratin de calabaza y papas. De postre, Turrón de chocolate montado con top de queso crema y avellanas y almíbar de champagne y naranjas. ¡Buen comienzo! ya que hacia tiempo que el hotel andaba con la brújula perdida en esto de la gastronomía.

Raya para la suma: Un aporte a la belleza del sector y una apuesta que sin duda será un beneficio para las empresas, huéspedes y clientes que ocupen sus instalaciones. (Juantonio Eymin)

Hotel InterContinental, Av. Vitacura 2885, Las Condes, fono 394 2000

PURO INO ES TU CIELO...

AL BUEN TIEMPO… BUEN VINO
En viña Casas del Bosque

Es temporada de buen tiempo y el momento ideal para aprovechar de disfrutar al aire libre

Viña Casas del Bosque inició oficialmente su temporada de picnic, en su terruño de Casablanca, donde junto a una canasta con vino a la temperatura perfecta, según su cepa, sándwiches gourmet y frutos secos, se puede disfrutar de la brisa marina que corre por ese valle, tendido sobre una manta para contemplar desde las alturas de El Mirador o desde el tranque el Olivo el apacible paisaje de la zona central.

La propuesta es llegar a Casas del Bosque y se encontrarse con una alternativa distinta, donde, en su Wine Shop, podrán adquirir su Picnic Bag para luego dirigirse en su propio auto a las diferentes alternativas que ofrece la viña.

Junto al Picnic Bag, una bolsa Ecofriendly, donde va el Picnic, la viña presta copas, descorchador y una manta. Si va en familia, también hay alternativas para solicitar bebidas sin alcohol para los menores.

El valor es de $18.000 para dos personas; viernes, sábado y domingo.

Casas del Bosque: Hijuela 2, exfundo Santa Rosa, Casablanca
Contactos: (02) 377 9431 / info_cdb@casasdelbosque.cl

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

CARLOS REYES
(Unocome.cl)
(1 enero) KINTARO (Monjitas 460, Santiago Centro, fono 638 2448): “¿Por qué uno siempre va a la segura cuando come en Kintaro? Tiene claridad ambiental, tiene onda de barrio, precios al alcance de cualquier mortal y una puesta en escena cuyo orden se guía por el sentimiento japonés, pero en el fondo es una picada para el santiaguino promedio, pero con otro acento. El servicio, rápido, expedito sin mayores aspavientos, que sabe reconocer a sus parroquianos -muchos-, y que funciona al ritmo del lugar. Su cocina, aparte de algunos pequeños preciosismos -a ojos de occidental-, es de una sencillez que permite ir a diario y no aburrirse, donde juega bien con sus opciones frías y mucho mejor en las calientes, por sabrosas y abundantes. Resumiendo, uno de los puntos altos del buen comer en el centro, independiente de su estilo.

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(2 enero) QUINOA (Luis Pasteur 5393, Vitacura, fono 954 0283): “Partimos pidiendo un jugo de piña y zanahoria, que no estaba en la carta pero me prepararon encantados. Para picar, traen una bolsita de tocuyo en que vienen pancitos integrales y galletas de granos hechas en casa increíbles, como para llevárselas. Al lado, una suerte de pebre molido, sanito y rico. Probamos la ensalada de quínoa roja, que venía sobre un mix de hojas verdes, con palta, tomates cherry y un aliño con limón, miel y jengibre. El timbal de quínoa, grandecito, tenía aceitunas. El otro plato fue una lasaña de berenjenas con zapallitos italianos y queso de cabra, también con ensalada verde, muy bien presentada en porción individual. Estaba superrica. De postre compartimos uno de yogur con salsa de maracuyá acidita, muy bueno. La carta también ofrece buenos sándwiches vegetarianos, quedó pendiente probarlos.”