martes, 9 de abril de 2019

MIS APUNTES


 
URBANO 136
Todo vuelve al centro
Cercano a cumplir 40 años desde su inauguración, el Crowne Plaza ha tenido una larga e interesante historia gastronómica. Los más viejos aun recordamos el restaurante Casablanca (con piscina y todo); el Chandelier, comida de lujo bajo las velas, y el Caruso, donde el chef Juan Meza dejó recuerdos inolvidables.

Pero el paso del tiempo y la globalización hicieron lo suyo. Los barrios gastronómicos se dispersaron y el centro de la capital quedó cojo debido a los cambios en las costumbres. Sin embargo, ese elefante blanco que fue construido el año 1981 y que se transformó en una verdadera escuela para muchos de los actuales gerentes hoteleros, poco a poco debió asumir que esos tremendos espacios debían modernizarse. Para los más jóvenes, les contamos que en este hotel y en su subterráneo, se hicieron una importante cantidad de ferias temáticas, en tiempos en que aún no existía en la capital un recinto ferial importante.

El Caruso fue reemplazado por el Urbano 136, moderno, minimalista y tremendamente luminoso a pesar de no tener ventanas. Un trabajo a conciencia que ha rendido sus frutos ya que el chef Patricio Arias ha seguido los pasos del eterno Juan Meza y en la actualidad, con un trabajo de sala que solo lo saben hacer los buenos hoteles (y algunos restaurantes), continúan ofreciendo el tradicional buffet de mediodía ($16.900), además de una carta de corte internacional con muchos guiños a lo chileno.

Un Pulpo tibio, con papas, tomates cherry y crema de huacatay ($12.500), de blanda textura y sabroso gracias al aporte del huacatay, fue el inicio de un almuerzo donde degustamos parte de la carta, la que fue acompañada con vinos de Casa Silva. Luego, un Tartar de atún rosado y palta y aderezado con limón de Pica, aceite de sésamo, soya y alioli ($ 12.000), nos confirmó que hay manos expertas en la cocina y productos frescos.

Fuera de serie es “la sugerencia del chef”, que consiste en un Pastel de choclo a la marinera, elaborado con un pino de mariscos con camarones, ostiones, calamares, machas y locos ($ 12.500), que realmente les vuela la cabeza a los amigos del pastel de choclo, pero esta vez reformulado con mariscos. Un hit que no hay que perderse.

Para los más tradicionalistas, un Filete grillado con pincho de camarones, papas rosti y una excelente salsa de morillas ($15.600), sería la elección perfecta para los siempre bienaventurados amantes de la carne. Aun así, acá lucen más los pescados, como una Corvina grillada al limón con puré de habas y crocante de jamón serrano ($13.800), fino, delicado y para todos los gustos.

Pastas y risottos por doquier, algo que les encanta a los huéspedes ya que son símbolos universales gastronómicos. Para probar, unos deliciosos Ravioles rellenos con cordero y especias, con salsa al merlot perfumada al romero (12.000), fue lo último degustado tras este largo viaje por esta interesante cocina.

A la hora de lo dulce, inevitable decir que su Torta de chocolate (sin harina) tibia y acompañada de helado de vainilla (6.000), es uno de los más solicitados del restaurante. Aparte, buena coctelería, vinos por copa (4.500), cervezas y cafetería que lo dejarán más que satisfecho en este comedor que bien vale tener en cuenta cuando se hacen reuniones de negocios o cenas especiales, ya que la intimidad es a toda prueba. Definitivamente no hay que darle vuelta la espalda a los restaurantes tradicionales de la capital. Cada día hay una sorpresa y el Urbano 136 es una de ellas. Al fin y al cabo, el dicho “todo vuelve al centro”, pareciera que se está haciendo realidad. (JAE)

Urbano 136 / Hotel Crowne Plaza, Alameda B. O’Higgins 136 / 22638 1042 

LA COMUMNA DEL ESCRIBIDOR


SEMANA SANTA CON SABORES PROPIOS
Lo peruano, lo nikkei y lo thai nos han hecho olvidar los sublimes sabores de nuestra cocina marina. Por ello, y para reivindicar nuestra sazón, le recomendamos cinco tradicionales comedores capitalinos donde reinan los caldillos, los mariscales, los chupes y los mariscos más sabrosos de nuestras costas, con la finalidad que planifique (y reserve con anticipación) la Semana Santa que este año se celebra el 19, 20 y 21 de abril.

 

 
EL ANCLA
En este oasis de los pescados y mariscos de la comuna de Providencia, donde trabajan productos frescos en porciones abundantes y a precios razonables, es una verdadera picada moderna. Más aún cuando los clásicos marinos, como las empanadas de piures, la merluza frita y el ulte, se consiguen a muy bajo precio. (Santa Beatriz 191 / 22264 2275)

 

LA TASCA DE ALTAMAR
37 años de historia lo convierten en uno de los más respetables restaurantes marinos de Santiago. Una cocina tradicional, donde la calidad del producto se mantiene gracias a su cadena de pescadores artesanales que abastecen el lugar, incluso con langostas y picorocos. Se cuenta –y se confirma- que su congrio frito es el mejor de la capital. (Noruega 6347, Las Condes / 22211 1041)

 

DON GAVIOTA
Alejado del circuito tradicional, la comuna de Recoleta se engalana con uno de los más prestigiosos comedores marinos de la capital, donde caldillos y frescos mariscos acaparan la atención de cientos de capitalinos que cruzan la ciudad para disfrutar de sus tradicionales recetas y del vino pipeño, especialidad de la casa. (El Roble 1190, Recoleta / 22621 1838)

 

 
CALETA 94
Sin duda alguna fue la picada del 2018, ya que donde guardan las piscinas con agua de mar para mantener los mariscos frescos, colocaron bancos y pisos de madera con manteles de hule, donde le rinden culto a ostras, almejas, choritos, mariscales y merluza frita, a precios nunca antes vistos. (R. Cumming 94 / 95363 3624) 

 


 
PUERTO BELLAVISTA
Alojado en el Patio Bellavista (hay otro en el Alto Las Condes), se ha ganado su espacio gracias a la calidad de sus productos, amplios salones y terrazas, donde sus clientes disfrutan una sabrosa carta de especialidades donde las calugas de pescado, los locos y las pastas rellenas son sus grandes caballitos de batalla. (Pio Nono 71, local 71 / 22656 7015)

 

miércoles, 3 de abril de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 4 al 10 de abril, 2019
ESPECIAL: Los premios del Circulo de Cronistas Gastronómicos
MIS APUNTES: Brunella, una apertura italiana
LA SEMANA: Las mejores sopas de la plaza
 

ESPECIAL


LOS 25 AÑOS CIRCULO DE CRONISTAS GASTRONÓMICOS

Año tras año, desde 1994, el Circulo de Cronistas Gastronómicos de Chile realiza su premiación anual, donde distingue a los mejores en las áreas de la gastronomía y el vino.

Ayer en la noche, el Circulo de Cronistas celebró los 25 años de esta iniciativa, en una ceremonia que se realizó en la Sala de Arte de la CCU, ocasión que sirvió para confirmar que estos reconocimientos son los más importantes de la industria gastronómica y vitivinícola a nivel nacional. El reconocido chef “Coco” Pacheco recibió un homenaje especial, en representación de todos los premiados en años anteriores, dado que él fue el primer ganador de este galardón en el año 1994.

Este año se entregaron 12 reconocimientos, siendo el más importante el Premio Rosita Robinovitch, que este año y en forma especial fue unánimemente entregado al chef Rodolfo Guzmán (Boragó), por su notable trabajo por rescatar productos endémicos y ocuparlos en su cocina, labor que lo ha llevado a pertenecer a lo más selecto de la cocina mundial. Un ejemplo, ya que su restaurante recibe a muchos extranjeros que llegan al país solo para conocer su magistral experiencia gastronómica.

El galardón al Mejor Restaurante del 2018 fue para el restaurante Europeo, que tras la maravillosa cocina del chef Francisco Mandiola, unido a un servicio, productos e instalaciones de gran clase, ha mantenido una calidad inalterable desde su creación, ya que las sólidas bases que lo hicieron famoso hace muchos años atrás, se mantienen incólumes.  

 
Benjamín Nast (restaurante De Patio) fue elegido como el Chef del Año. Luego de haber trabajado en Barcelona y en Berlín, Nast volvió a Chile para abrir su proyecto, cuyo sello es la fusión de elementos chilenos con técnicas asiáticas. Todo en versión de tapas, para compartir. Además, en su restaurante todo es elaborado su personal, desde los vinagres y salsas, hasta la kombucha y el pan, un trabajo que rápidamente se fue consolidando y que anoche fue valorado por el Círculo de Cronistas.

¿Un nombre en inglés para premiar a la cocina chilena? Cierto. Aun así, The Glass (restaurante de hotel Cumbres Vitacura) fue escogido como el mejor representante de nuestra cocina, gracias a la gran preocupación el chef Claudio Úbeda en reinventar recetas antiguas criollas y burguesas, convirtiéndolas en imperdibles para los amantes de la cocina chilena de mantel largo. 

 

El argentino Federico Ziegler (Polvo, bar de vinos) fue escogido como el Chef Revelación, dada su prolijidad en la elaboración de sus platos, además de preocuparse personalmente de la elaboración de encurtidos y charcutería, la que está presente en casi toda su carta. Una cocina diferente que ha causado furor entre los amantes de la gastronomía.  

 
2018 fue un año de muchos restaurantes nuevos. Sin embargo, uno de ellos causó sensación y se eleva como la Mejor Apertura del Año. Pese a su reducido tamaño, pero con una carta deslumbrante, La Barra Chalaca (hoy con dos nuevas sucursales), causó furor y le dio un giro en 180° a la tradicional cocina peruana, con recetas llenas de sabor y picardía.

 
La cocina extranjera no se queda atrás en un país que gusta de sabores y aromas exóticos, por ello, el Circulo de Cronistas decidió premiar esta ocasión la cocina india del Risthedar, que en sus dos locaciones capitalinas ha permitido a los chilenos conocer parte importante de la cocina de este gran sub continente y su variada gastronomía. 

 

Este año, tres restaurantes de regiones fueron reconocidos por los miembros del Circulo. En la zona norte, el galardón fue para el restaurante Aurora, en Antofagasta, donde se puede disfrutar de una cocina chilena de vanguardia, con productos nacionales y una pisca de sazón peruana, digna de destacar.

 

En la zona Centro, los aplausos fueron para Puerto Claro, un proyecto gastronómico de alto nivel que ha llenado páginas de diarios y revistas a nivel nacional, gracias a la visión de sus propietarios, que no escatimaron recursos para lograr espacios de nivel superior y la impresionante cocina del chef Antonio Moreno, desconocido en la capital, pero con un largo historial en Europa y en la ciudad puerto.

En la zona Sur, el galardón fue para el Oxalis de Puerto Varas, una cocina de autor basada en productos de la zona y elaborada de mil maneras, un nuevo estilo de fusión que, pese a parecer intimidante, reúne lo mejor de las clásicas cocinas del mundo. Un experimento que se ha llevado palmas de todos los que han visitado este atrevido restaurante a orillas del lago Llanquihue.

En el capítulo de los vinos y la enología, como Mejor Enólogo, el Circulo premió a Christian Sepúlveda, enólogo jefe de Viña Bouchon, quien ha realizado la mayor parte de su carrera profesional en Viña Tabalí, donde se especializó en la producción de vinos de climas frío y se destacó en la búsqueda de nuevos valles. Christian es ingeniero agrónomo de la Universidad Mayor y tiene un Magister de Enología y Vitivinicultura de la Universidad de Chile. Previo a Tabalí, además tuvo experiencias en la viña de Comnte Armand, conocida por sus chardonnay y pinot noir, en la Borgoña, Francia y en Felton Road Wines, de Nueva Zelanda.

Por último, y premiando su gran Trayectoria Vitivinícola, el reconocimiento fue para María de la Luz (Marilú) Marín, una de las mujeres más influyentes en el mundo del vino. Titulada en agronomía y enología en la Universidad de Chile, Marilú fue la primera mujer en desempeñarse como enóloga de una viña chilena. Algunos años más tarde pudo cumplir su sueño y se convirtió en pionera creando la Viña Casa Marín, la primera viña de clima frío en toda América del Sur y en la costa del Pacífico. Con mucho esfuerzo y dedicación ha logrado posicionar sus vinos en los mercados más importantes del mundo, donde se destacan principalmente por su calidad única y alto valor de mercado.

Doce premios y doce premiados en una ceremonia de lujo que finalizó con un coctel ofrecido por la CCU a todos los presentes a este tradicional evento gastronómico, que enaltece a los integrantes del Circulo de Cronistas Gastronómicos por su independencia y disponibilidad para el crecimiento de las industria gastronómica y vitivinícola del país.

MIS APUNTES


 
BRUNELLA

Una decena de restaurantes dan vida al Bazar Gourmet del Parque Arauco, un agradable sitio donde destaca el Brunella, el único italiano de este nuevo espacio gastronómico.

Luminoso, con un diseño que pretende trasladar al visitante al verano italiano de la isla de Capri, con un cielo lleno de hojas verdes y limones, con mesas de madera donde predominan los celestes y amarillos, son parte de las sensaciones que ofrece desde enero esta nueva pizzería- restaurante, ubicado en la misma terraza del Distrito del Lujo del Parque Arauco.

Se denomina Brunella, ya que uno de los socios es Francesco Vannucci, empresario gastronómico italiano, dueño de Brunapoli y Mangi, que se asoció con el Grupo Gastronómico Mil Sabores (Tanta, Barra Chalaca, La Mar, Muu, Panchita entre otros), con la finalidad de instalar restaurantes en lugares de alta concurrencia, como son los centros comerciales, siendo el Parque Arauco el primero en abrir.

Pizzas y pastas son los predilectos del público. A la espera de la siempre anhelada patente de alcoholes, las limonadas y jugos de frutas son de consumo masivo. Aparte, ensaladas (como la caprese, $ 6.800), antipasti (como el carpaccio de vacuno, $ 7.800), risottos ($ 9.800) y ñoquis ($ 7.800), son buena compañía para la hora de almuerzo o cena, ya que acá los horarios son similares al de todo el mall.

El chef Rafael Medaglia, italiano de nacimiento y socio en los negocios de Vannucci, llegó a Chile a armar el primer Brunapoli. Su penúltima escala fue Dubai y aún mantiene su familia en Roma. Él es el encargado de entrenar a su personal –y bien que lo hace-, ya que tan sólo con harina, sémola, agua, con o sin huevos, en un minuto es capaz de sacar sabrosas pizzas de su gran horno a gas, epicentro de las operaciones del restaurante.


Redondas o cuadradas, chicas o casi de un metro, las pizzas son uno de sus caballitos de batalla. Las individuales (desde $ 4.800 a 5.800), las normales (entre $7.800 y 9.800, dependiendo de sus ingredientes), y la más requerida de los grupos o familias que mide casi un metro y de ella se logran 18 trozos para compartir (desde $ 21.800 a 24.800). De las probadas, la Tartufina (con mozzarella, champiñones, aceite de trufa y speck –jamón con sabor a enebro-); la Cuatro Quesos (mozzarella, gorgonzola, pecorino y parmigiano), y por último la tradicional Margarita (mozzarella, tomate y albahaca). Hay que destacar las masas de estas pizzas, realmente perfectas.

Las pastas son otra sorpresa. Las secas ($ 7.800) las importan de Italia (spaghetti. penne, tagliatelle) y se pueden solicitar con ocho diferentes salsas – acompañamientos. Las frescas ($ 8.800) se elaboran diariamente en el local y destacan los Tortelloni rellenos con carne mechada, salsa de crema y jamón cocido; y los Malfatti, con ricota, salsa de cuatro quesos y espinacas. ¡Qué bien combinaría todo esto con una copa de merlot!, posiblemente es lo único que falta para convertirlo en un imperdible de la capital.

Postres italianos –obvio- como el famoso Tiramisú ($ 3.900) y el Calzone di Nutella ($ 4.900), ambos capaces de destruir cualquier intento de bajar el colesterol. En todo caso, hay que saborearlos.

Acá hay experiencia. Esa que partió hace años con la apertura en Chile de Astrid y Gastón, el inolvidable restaurante peruano que elevó el nivel de esa cocina en el país, uniéndolo con la cocina italiana, que definitivamente es la que tiene más prestigio a nivel nacional.

No estoy seguro si en el Parque Arauco hay más restaurantes que tiendas, pero cada día que pasa hay más alternativas gastronómicas en este concurrido mall. Tres millones de visitas al mes es una estadística que convence a los empresarios gastronómicos para instalarse en el lugar y, a pesar de mis reparos a estos centros comerciales, parece que la tendencia superó mi negativismo.

Una sabrosa experiencia.

Brunella: Parque Arauco, piso 3 exterior, Distrito del Lujo / 22382 6719

 

LA SEMANA


LAS MEJORES SOPAS DE LA PLAZA

Elegancia es simpleza y lo que importa, en el fondo, es el sabor del plato. Por ello, ¡vivan las sopas para el frío! Calientan el cuerpo, estimulan el alma, recuperan energías, satisfacen y son maravillosas al paladar. Ya sea un caldo, una sopa, un consomé o una cazuela, ya sean clásicas o modernas, tienen la capacidad de reconfortar tanto o más que un abrazo bien apretado. Las preparan casi en todas partes, pero las inconfundibles, las cinco más cuchareadas, se las presentamos esta semana 

 

 
Ramen / TEMPLE
Para el frio, para el alma y los amantes de lo oriental, esta sopa es una de las delicias del invierno, donde los fideos de trigo bailan en un sabroso e intenso caldo a base de cerdo y pollo, junto a espinacas, hongos shiitake y cerdo braseado en salsa de soya, coronado con huevo duro, lo que en Japón se conoce como Chashu. ¡Un hit! (Vitacura 2885 / 22394 2463)

 

 
Caldo de gallo / BAR NACIONAL
El caldo de gallo (con criadillas) o de gallito (solo carne) son los grandes y enjundiosos clásicos que ofrecen en estos tradicionales locales capitalinos. Una paila en base a un caldo con carne atomatada y coronada con un huevo crudo que se va mezclando junto al calor del caldo y su guarnición, hacen de esta preparación una de los más enjundiosas de la ciudad. (Huérfanos 1109 / 22696 5986)

  
Crema de almejas y papas / LA CALMA
En este local capitalino trabajan mano a mano con pescadores artesanales, buzos y mariscadores, quienes se encargan de abastecer el lugar con los mejores productos marinos que, hasta hace doce horas, vivían felices en el mar. La crema de almejas, en perfecta comunión con las papas, es de epopeya y uno de sus grandes logros. (Av. Nueva Costanera 3832 / 22667 4416)



Crema de locos / BACO
Para muchos es el plato del invierno. La crema de locos ha causado un fervor casi religioso en este conocido restaurante. Suave textura y a la vez potente, el sabor de los locos en versión líquida, con crutones como guarnición, es una de las mejores ideas para esta fría temporada (Nueva de Lyon 105 / 22231 4444)

 
Sopa de cebolla / LES ASSASSINS
Ubicado en pleno centro de la ciudad, esta preparación clásica invernal es una infalible opción de encontrar una de las mejores sopas de cebolla de la ciudad. Según su dueño, Juan Carlos Cheyre, importó la receta directamente de París, y lleva de agregado queso gruyère y crutones. (Merced 297 – B / 22638 4280)

 

 

 

martes, 26 de marzo de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 28 de marzo al 3 de abril, 2019
LA SEMANA: Cinco cafeterías para inicios de otoño
MIS APUNTES: Cuerovaca se rejuvenece
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Eccolo Qua, una trattoria de barrio
PARA LEER: Vinos con cuento
 

LA SEMANA


 
CINCO CAFETERÍAS PARA INICIOS DE OTOÑO
Más allá de un reconfortante café, las cafeterías se han transformado en cómodos y relajados centros de encuentro social. Desde croissants y repostería a livianos almuerzos hacen a estos lugares en imprescindibles cómplices de la rutina diaria.
 

RITUAL
Sobria y tranquila, esta cafetería que se une al hotel Ritz Carlton (otra en el hotel InterContinental), llaman la atención gracias a su café de especialidad de origen brasileño y nicaragüense, que junto a una breve pero deliciosa carta de especialidades los ha transformado en un imperdible para los que transitan por las amplias veredas del barrio El Golf (Av. Apoquindo 3350 / Isidora Goyenechea 2876)

 

MILLEFLEUR

Con una deliciosa decoración al más puro estilo francés, esta elegante cafetería superó los estándares de calidad del mall Casa Costanera, fortaleciendo el lugar con un relajado ambiente donde destaca su fina pastelería, que, junto a bocados salados, sándwiches y ensaladas frescas, lo transportará rápidamente a Paris sin haber salido de la capital. (Nueva Costanera 3900, Vitacura)

 

 
 
 
 
BLUE JAR

Ver y dejarse ver es el lema de esta cafetería que, a media cuadra de La Moneda, recibe diariamente a los inquilinos de Palacio, turistas y la socialité capitalina. Acá, el infaltable café colombiano y el chocolate caliente de media mañana son un vicio, siempre y cuando encuentre espacio, ya que, a pesar de su rápido servicio, las mesas no dan abasto (Profesora Amanda Labarca 102, Santiago Centro)

 

CAFÉ DEL ÓPERA

Ubicado al costado del inolvidable restaurante Ópera, esta cafetería sigue la misma línea de excelencia y calidad en sus ingredientes y preparaciones, donde un buen café presentado en distintas versiones se puede acompañar con una con una variada selección de tortas, kuchenes y pies, aparte de sus ya tradicionales helados artesanales y panadería propia. (Merced 391, Santiago Centro)

 

 
 
 
 
 
 
 
ERIC KAISER

El aroma a pan y pasteles recién horneados y a café recién preparado se hacen irresistibles para los que transitan por las veredas que enfrentan esta cafetería - tienda y que ofrece lo mejor de la boulangerie y pâtisserie francesa de la ciudad, donde sus croissants y pain de chocolate son los caballitos de batalla a la hora del café de media mañana. (Augusto Leguia Norte 034, Las Condes)

 

MIS APUNTES


 
CUEROVACA SE REJUVENECE
Con el paso del tiempo, el Paseo El Mañío ha ido diversificando su oferta y por lógica, sus parroquianos. El Cuerovaca –por años uno de los restaurantes más conservadores del barrio- modernizó su apuesta para beneficio de su nueva clientela.
 
Siempre hay una primera vez y generalmente por ello se le recuerda con aprecio. En el caso del restaurante Cuerovaca, Juan Gabler, su propietario, fue el primero en dar a conocer –en forma exclusiva- los primeros cortes de wagyu que se producían en Chile. La presentación fue todo un éxito, ya que cada plato tenía dos cortes similares de carne: wagyu y angus, con la finalidad de entender esta nueva raza animal... y saborear sus cualidades.

En 18 años de existencia, el Cuerovaca se ha transformado en uno de los grandes símbolos de las parrillas gourmets de la capital. Su público es élite y para ellos han cocinado todo este tiempo. Sin embargo, el mundo cambia y los clientes –que van poco a poco envejeciendo- ya no son los de siempre, ni los de antes. Hoy existe una nueva pléyade –esa que no sabe de corbatas (menos de telegramas)- que también busca calidad, siempre y cuando los ambientes sean los adecuados para sus intereses.

Como resultado de este cambio generacional, el Paseo El Mañío leyó el mensaje y comenzó a adecuar sus comedores a estos nuevos clientes. Algo que también se reflejó en el Cuerovaca, ya que rejuveneció su terraza con una carta que le llamó “Meat & Wine”, donde presenta parte de sus mejores platos que le han dado fama durante casi dos décadas.

Con su siempre bien valorado servicio de sala, los mozos y mozas se mueven rápidamente para no dejar al cliente esperando más de un minuto. Las carnes demoran, pero el agua y el vino es casi instantáneo en este lugar donde el servicio es un placer. Además, recomiendan bien, algo que pocos pueden hacer. A mi mesa, luego del agua y vino solicitado, el pedido no demoró en aparecer. De partida, un maravilloso Pimiento –rojo- relleno con huevo y provoleta (5.200), de inconmensurable sabor. Luego, un Pulpo a la parrilla (7.200), blando y sabroso, pero – error nuestro- debimos haber partido por el pulpo, ya que el pimiento llena de sabor las papilas y fue casi imposible encontrarle mayores atribuciones al pulpo.

Vinos por copa (3.500) y variados “vuelos” de tres copas – reservas especiales, de verano, o ancestrales- son recomendadas dependiendo los fondos (más que fondos, tablas… más que tablas, sartenes), ya que la intensidad de sabores varía entre ellas. La idea es compartir al menos un par de ellas, como una deliciosa sartén con menudencias (18.400, que incluye longanizas de ciervo y de campo, prietas y butifarras); o una insuperable tabla de “interiores” (16.400), con anticuchos de corazón, lengua y mollejas. Para los no iniciados en esto de los subproductos cárneos, como le llaman, asómese entonces por un delicioso picoteo de Arañita de wagyu (14.700) que son los despuntes de la cadera del animal, o si no se decide por algún animal en especial, solicite la tabla de huesos (22.700), con Asado de tira angus, chuletas de cordero y baby back ribs de cerdo.

No se extrañe por los valores aquí indicados. Todo es para compartir, así que cualquier suma deberá dividirla por el número de comensales de la mesa. Aparte, en el Paseo El Mañío todo está pasando y la terraza está en la primera fila de este entretenido polo gastronómico.

Un cambio beneficioso que bien vale la pena conocer.

Cuerovaca: Paseo Peatonal El Mañío 1659, Vitacura / 22206 3911   

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


ECCOLO QUA
Una verdadera trattoria italiana
 
Si no puede presumir de tener a la mamma o la nonna en casa preparando unos tortellini caseros, al menos puede consolarse pensando en que la italiana es de las cocinas más exportadas del mundo, y en cualquier rincón podrá encontrar un restaurante con mantel a cuadros, velas, y una tarantela en la radio. A pesar de girar alrededor de la pasta, la cocina italiana no es en absoluto limitada y hace maravillas con el arroz, la carne y los mariscos. Algo tendrá la gastronomía italiana para ser la cocina más famosa del mundo.

A pesar de que el término “trattoria” está algo prostituido en nuestro país, acercarse de vez en cuando a estos lugares que se preocupan de elaborar sus propias pastas en un ambiente casero y familiar, es un placer que bien vale la pena disfrutar. Con cerca de veinte años de existencia, el Eccolo Qua es uno de los buenos ejemplos de que, a pesar de la globalización, del éxito de las cocinas étnicas y de jóvenes chefs planteándose platos para ser fotografiados, aún podemos darnos –solos o con la familia- el placer de disfrutar sin límite una rica y abundante comida.

Éramos tres amigos –dos hombres y una fémina- que deseábamos replicar una cena que hace un tiempo hicimos en Milán. La Trattoria della Pesa aún nos mantenía en la memoria los sabores de un risotto incomparable, y necesitábamos otra experiencia similar. No nos equivocamos. Desde el ingreso a la casona que acoge al Eccolo Qua, nos impregna de esa magia italiana, con aromas a tomates, a hierbas y especias, con varios comedores ocupados por clientes contentos y con una cocina –después sabríamos-, mejor a la esperada.

Ideal para conversar y/o reír, la idea de esta trattoria es pasarlo bien. Comenzamos con unos sabrosos trozos de mozzarella apanada con salsa al pomodoro y albahaca (4.900), que bien podría repetir ya que la porción no era muy abundante. Luego, y todo dentro de los antipasti, unos Camarones al pilpil (¿qué hacen estos camarones ecuatorianos con ají cacho de cabra en una trattoría?). Bueno, al menos no ofrecen cebiche.

¡Chapó! Me puse de pie para aplaudir la pasta. Mi plato escogido fueron unos Gnocchi con fonduta di gorgonzola, carciofi e prosciutto. (Crema de queso gorgonzola, alcachofas grilladas y prosciutto $ 9.900) de excelente factura. Mi amiga se decidió por unos sabrosos Ravioli Genovese (9.900), rellenos con carne, verduras y parmesano con pomodoro, champiñones, vino blanco y perejil. El último contertulio optó por una Lasaña de la casa (8.900), con salsa boloñesa gratinada en mozzarella, de agradable sabor y calidad.

Con un agradable Tiramisú (con queso mascarpone verdadero, $ 4.800), terminó este paseo a la profunda Italia casi en el corazón del mismo barrio que lleva su nombre. Me habría encantado que el lugar tuviese una variedad de vinos superior a la actual y que el servicio fuese más adecuado (o alegre), pero cumple con creces el propósito de trasladarnos a una decente trattoria, donde no hay lujos, pero si mucho sabor. (JAE)

 
Eccolo Qua: Av. Condell 621, Providencia / 22222 2098

 

PARA LEER


 
VINOS CON CUENTO

El periodista especializado Eduardo Brethauer, creador de Vitis Magazine y jurado en variados Concursos de Vino a nivel mundial, presentó la nueva edición de su libro Vinos Con Cuento, una selección de vinos nacionales con carácter que hablan de la idiosincrasia chilena, los que están plasmados en este excelente y lúdico ejemplar, fácil de leer y con una acertada, colorida y detallada ilustración, diseñada por Barabini, muy al estilo del periodista.

Acá encontrará más de 230 vinos catados, reseñados y divididos en distintas categorías, como Bohemios, Cancheros, Excéntricos, Jipones, Intelectuales, Soberbios, entre otros, que provienen de 108 viñas locales desde Huasco a Osorno, que invitan -en palabras de Bretahuer- a “descubrir nuevos parajes del vino chileno, a perderse en los bosques sureños, a coquetear con el desierto, a trepar montañas y sentir la brisa fresca del mar”.

Vinos Con Cuento no es sólo una guía más, sino una recomendación entretenida de vinos distintos, interesantes, que tienen algo que contar, esto acompañado de un singular maridaje de platos, películas, música, series, documentales y novelas.

A la venta en librerías y tiendas especializadas a $11.990 o al correo rvillablancacid@gmail.com