miércoles, 10 de diciembre de 2008

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY




MERCAT
Nueva apuesta

El cubo de vidrio que está al final de la Avenida Nueva Costanera y que responde al nombre de Mercat ha vivido altibajos durante su primer año de operaciones. Lo visité en un comienzo y Gianfranco Vanella, su chef, nos adelantaba una cocina brillante, de visos modernos y de gran factura. Luego, comentarios –buenos y de los otros- hicieron resquebrajar la estructura de este restaurante. Un año después volví a visitarlo. En la cocina, a falta del chef principal, el catalán Pablo Martínez oficiaba de sous chef. La oferta, novedosa y entretenida. Aunque, para estar en la principal arteria gourmet de Santiago, aun tiene mucho que mejorar.

Indudablemente la terraza interior del Mercat supera al comedor, ese cubo de concreto y vidrio que alberga a los comensales cuando el tiempo (y la temperatura) les prohíbe ocupar las mesas de la terraza. Me comentaba un cronista que una vez, en invierno, les prendieron una estufa al lado de su mesa para que los visitantes no pasaran mucho frío. Son detalles operacionales de los espacios grandes y técnicamente “fríos”. La época actual, calurosa e intensa, llama a ocupar los exteriores y probar la mano (o las manos) de la cocina. Esta vez con bastantes buenos resultados.

Tras una amuse – bouche de ostras con gel de limón y un pisco sour de buena factura, probé un correcto y sabroso Carpaccio de gambas con un “globo” –zepellin le llaman ellos- de mozarella. Un verdadero globo de queso que al reventarse podía unir el Carpaccio que venía con un pesto de albahaca. Veraniego total y muy bien pensado. A esta entrada le siguió un gazpacho con albahaca, langostinos y aceitunas de gran sabor, para finalizar las entradas con un atún nikkei con jengibre y tamarindo. Todos, con muy buena materia prima y ejecución.

Si las entradas estaban perfectas, los fondos me sorprendieron. Unos ravioles de tomate rellenos con riccota y nueces sobre un “espejo” de ají amarillo me convenció la mano de este catalán que está en la cocina. Perfecto, tanto como un trozo de solomillo apanado con una textura de maíz y espuma de albahaca que llegó a continuación. No sería de extrañar que previa a su llegada a Chile, Martínez hubiese estado un tiempo en el Perú. Acá hay una significativa puesta en escena de cocina peruana con técnicas europeas y una sazón –aunque no intensa- de buena calidad.

Sin embargo, la guinda de la torta fue un trozo de turbot al vapor con albahaca y tomates cherry confitados. Una delicia y un diez. Lo mejor del almuerzo y quizá lo mejor que he comido de los océanos este último tiempo. Delicado y delicioso, un plato que podría estar sin problema capitaneando las mejores preparaciones del año. Un acierto y una bendición para el chef.

Los postres, suaves y veraniegos incluían una pannacotta de coco y sorbete de piña, con physalis y granadina. Un refrescante final para un buen almuerzo.

La muestra, buena. Ante tanto comentario adverso es difícil aventurar si la calidad se mantiene y se supera. Acá hay intenciones y se nota. Es de esperar que la respuesta del público sea acorde a la buena voluntad de sus creadores. Creo que ya es hora de ponerse pantalones largos y demostrar que están en un barrio para quedarse definitivamente. Hay cosas que corregir. Como en tantas partes. Pero las intenciones gastronómicas son buenas. Si las mantienen, están al otro lado. Si se dejan estar… otro gallo podría cantar.

Promete. (J.A.E)

Mercat: Av. Nueva Costanera 4092, Vitacura, fono 784 2840

DE BEBISTRAJOS Y REFACCIONES

CIENFUEGOS
Un mix entretenido

Benjamín Cienfuegos es uno de los tantos chefs nacionales que estudiaron en el extranjero y regresaron a su país a poner en práctica sus conocimientos. El estudió en la escuela de cocina Hofmann y en Espai Sucre, la mejor academia de repostería de la península Ibérica. A su regreso decidió junto a su mujer María Cecilia Cavalieri instalar un restaurante y reunió esfuerzos para remodelar completamente una vieja casona de la calle Constitución, en Bellavista, para convertirla en bar y restaurante –separados- que este año ha sido la sensación del barrio por su calidad, distinción y prestigio que ha logrado en tan poco tiempo.

Atrevido, fue el primero que acertó al incluir aceite de trufas a un postre que llenó páginas y páginas de la prensa especializada este último invierno. Más allá de sus osadías, sigue estudiando para entregar a sus comensales variaciones importantes de platos con el único fin de que sean gustadores y reconocidos. Se nueva carta de verano se mueve entre lo chileno y lo europeo, siempre bajo su rigurosa mirada y la de su sous chef, el catalán Jesús Basterra en una de las cocinas más implementadas del país. Difícilmente se podría encontrar un restaurante con una cocina similar, envidia de muchos cocineros que como él, llegaron de regreso a Chile a hacer un aporte a nuestra antigua triste y pobre gastronomía.

Inolvidable, no. INOLVIDABLE, así, con mayúsculas es su merluza austral acompañada de un “fricasé” de habas y salsa de ternera. Y hablo del fricasé chileno, ya que el concepto –francés- no tiene nada que ver con nuestra popular receta. Un plato como para “chuparse los dedos” por tanto sabor y recuerdos que nos deja.

Pero hay más: Benjamín y Jesús unieron jaibas y peras, las envolvieron en unos ravioles y las ofrecen con un caldo corto e intenso de camarones y “caviar” de tinta de calamar. Una acertada combinación de sabores que, ocupando nuevas técnicas de cocina, convierte la sencillez en prolijidad. Más allá, unas mollejas, una de las delicias que aun tenemos el privilegio de comer en nuestro país, acompañadas de una variación de setas y aceite de trufas, que le da ese sabor intenso, caro y gustoso a nuestros populares champiñones.

La chuchoca, vilipendiado subproducto del maíz, acá se vuelve estrella cuando se sirve junto aun pebre de acompañamiento a un carré de cordero cocinado a fuego lento. ¿Cocina chilena?... Ojalá algún día podamos entenderla así, ya que en el Cienfuegos continúan experimentando con el producto nacional pero adaptándolo a la alta cocina, a esa que sin miedo hoy entregan los nuevos chefs nacionales.

A la hora del postre, el dulce final de una gran cena, un strudel con una sopa de ciruelas y helado de manzana cocida, recorro mentalmente lo probado esa noche y me felicito por haber estado por segunda vez en este bonito restaurante. Es distinto, entretenido, moderno y gustador. Y para los que aun no lo conocen, es una buena oportunidad, con estacionamiento privado a disposición, para visitarlo este verano. No saldrá ni defraudado ni contrariado. Al contrario, sería como un regalo propio. Ese que siempre quiso tener y ahora puede darse la oportunidad. (Juantonio Eymin)

Cienfuegos, Bar y Restaurante: Constitución 67, Barrio Bellavista, fono 248 9080

EVENTOS


AÑO NUEVO EN EL MARRIOTT

Creativos se pusieron en el Marriott para celebrar la llegada del 2009, ya que decidieron traer a la capital cuatro de las maravillas turísticas del mundo con la finalidad de dar a conocer las bondades y la gastronomía típica de cuatro regiones de nuestro globo.

Así, la alegría brasileña estará representada por el Cristo Redentor del Brasil y los platos más típicos de la cocina de se país como la cascata de camarón, ensalada de palmitos, ensalada tropical, ensalada de mariscos, salada de Feijoo fradinho, ensalada de choclo, piña y pollo y pinzas de jaiba sobre hielo.

El Perú estará representado por el misticismo de Machu Pichu y su gran cocina. Sus alegres mesas se vestirán con conchas a la chalaca, papas a la huancaína, tiraditos de reineta, y de atún, causa limeña, ají peruano relleno entre otras delicatessen.

La imponente China y su Gran Muralla tendrá platos de su milenaria cocina como arrollado de hoja de arroz y vegetales, tofu con salsa agridulce, diente de dragón, cerdo con salsa agridulce, fideos soba con miso, camarón y menta, rollo de pollo envuelto en nori y semillas de sésamo.

Por último, la bella y romántica Italia y su Coliseo se podrá recordar mientras se degustan platos típicos como vítelo tonatto, carpaccio de res y de salmón, ensalada capresse, berenjenas marinadas, morrones asados y una gran variedad de quesos y fiambres.

La cena bailable, con bar abierto, platos fríos y calientes, postres, cotillón y guardería infantil tiene un costo de $ 140 mil por persona y las entradas se pueden adquirir en el lobby del hotel.

Santiago Marriott Hotel: Av. Kennedy 5741, Las Condes, fono 426 200

BREBAJES


ERRÁZURIZ COMERCIALIZARÁ
PRODUCTOS DE VIÑA TAMAYA

Un importante acuerdo celebró Distribuidora Errázuriz (DESA) y Viña Tamaya, a través del cual la primera comenzará a comercializar las distintas cepas de esta bodega.

DESA distribuirá las líneas Reserva Especial (mezclas tintas y blancas), Winemaker’s Selection (Carmenere, Syrah y Sauvignon Blanc), Reserva (Cabernet Sauvignon, Carmenere y Syrah), Goat (Sweet Goat y Pink Goat) y Varietal (Cabernet Sauvignon, Carmenere y Sauvignon Blanc), que se encontrarán en restaurantes, hoteles, tiendas especializadas y supermercados.

Viña Tamaya está ubicada en el Valle del Limarí, a 23 Kms. del Océano Pacífico. Un valle privilegiado con un terroir excepcional, sin polución, con suelos poco fértiles y muy minerales, frescas brisas del océano, ausencia de heladas y grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche. Sus principales cepas son: Chardonnay, Viognier y Sauvignon Blanc en uvas blancas, así como Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere, Syrah y Sangiovese en uvas tintas.

NOVEDADES


COCINAR ES FÁCIL Y ENTRETENIDO

Navidad… hijos… nietos… sobrinos… A los que amamos la gastronomía esperamos que las futuras generaciones también tengan conocimientos del tema. Por ello Pilar Hurtado, periodista y cronista gastronómica, conocida también como La Comensala, lanzó esta semana un libro pensado para que los niños de 5 años en adelante aprendan a relacionarse con el mundo de los alimentos.

“Cocinar es fácil y entretenido”, además de recetas (de las cuales trae cerca de 80), incluye un capítulo con claves para que aprendan a alimentarse de manera equilibrada, evitando de paso la obesidad. También incluye un capítulo especial sobre ingredientes chilenos, para que los pequeños conozcan algunos de ellos y aprendan a consumirlos (cochayuyo, mote, picorocos, piñones, murtillas, etc.)

Las recetas son de Pilar Larraín SM, banquetera y asesora gastronómica, madre de la autora y en gran parte responsable de que Pilar Hurtado, periodista y magíster en literatura, haya terminado especializándose en el tema culinario. El libro ya se encuentra disponible en librerías y será un excelente regalo para estas navidades.

BUENOS PALADARES


LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(5 diciembre) CIENFUEGOS (Constitución 67, Barrio Bellavista, fono 248 9080): “Aquí, los pancitos finos y variados, más que acompañar la comida, atraen por sí solos. Pedimos primero ensalada de pato y maracuyá ($5.900) y, en el idioma en uso, "wagyu, lengua, humo y verdes" ($6.900). Tierna carne la del pato, con salsa de la fruta, nueces al natural y en praliné, y verduras poco aliñadas más algunos pistachos, una mezcla de sabores bien equilibrados, con distintas intensidades y dulzores.” “Después, congrio dorado (que el mozo describió como un misterioso congrio morado) a punto, con ostiones, pequeñas y gustosas vongole australes y daditos de papas ($7.300), y excelente garrón de cordero con hongos, cebolla acaramelada y rico puré de dátiles ($8.500). Por su respeto a cada producto y la sensatez con que utiliza su fácil creatividad, Cienfuegos está sin duda entre los mejores de su generación.”


ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(5 diciembre) YOCO BENKEI (Barros Borgoño 88, Providencia, fono 264 1051): “Calma y un sashimi mori (surtido), unas gyozas de cerdo ($2.500) y uno de esos platos componedores del ánimo, tamaño bol: unos udon ($4.850) –fideos en sopa, con cerdo, medio huevo duro y verduras–, y también otra versión del fideo –esta vez salteado con verduras varias y algo de carne–, un yakisoba ($4.800). Ambos contundentes y sabrosos. Lo mismo que un katsudon ($4.000), cerdo apanado con huevo revuelto, sobre una cama de arroz con salsa agridulce.” “En resumen, junto a las simpáticas chicas que atienden –muy rápido, la verdad–, de la mano reconocible de Yoko en la cocina, de la austeridad (antes estuvo allí el restaurante Aska, y poco ha cambiado) y de la cuenta poco abultada, poco queda por decir aparte de dos palabras al cierre: sencillo y rico.”

YIN Y YANG
(5 diciembre) TERMAS DE CAUQUENES (Camino Termas de Cauquenes s/n, Machalí, Rancagua, VI Región, 117 kilómetros al sur de Santiago, fono 72- 899010): “Las Termas de Cauquenes es un lugar ideal para pasar la noche del 31 de diciembre (sólo a la cena o en un “paquete” con alojamiento), en especial entre aquellos que buscan una gastronomía del más alto nivel, muy difícil de igualar en el país. Así, cada vez que llega el fin de año, los Acklin padre e hija se preparan para recibir no más de una centena de aficionados que acuden preparados para degustar una cena refinada e ingeniosa, en un ambiente siempre distinto que sorprende a los invitados con temáticas diversas.” “En esta ocasión ha sido James Bond, el sofisticado personaje del escritor Ian Fleming, el que ha inspirado a René y Sabine Acklin para preparar una celebración que evoca al agente 007 y parte de lo que éste ha comido o bebido en sus diferentes aventuras de la saga. Así, cada plato del extenso menú se ha inspirado en alguna de las películas que lo han hecho famoso.”

CARLOS REYES (La Tercera)
(5 diciembre) ORIENTAL (Av. Holanda 1927 (esq. Bilbao) Providencia, fono 223 2272): “Posee ambientación lujosa (el barrio lo amerita), full iluminación, grato espacio de espera en la zona para llevar y generosidad en términos de comodidad. Pero lo esencial está en sus décadas de experiencia en darle al gusto chileno, extractada del viejo -y para algunos mítico- local de Manuel Montt casi esquina Eliodoro Yáñez. Para empezar, un clásico Wantán ($ 990) pero de los de verdad: con masa frita muy ligera, suavemente crocante y abundante relleno de carne de cerdo. Hay recetas cantonesas más tradicionales, como el Sui Mai ($ 4.460), pasta de arroz al vapor rellena de camarones, cerdo y cebollín, de cobertura blanda –demasiado- e interior de carne compacta y sabrosa.” “En suma buen producto, ricas preparaciones y ojos puestos (por historia y necesidad) en la fusión espontánea. Una que funciona.”


PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(7 diciembre) GARAJE (Museo de la Moda, Vitacura 4562, Vitacura, fono 218 5500): “De la carta que ofrece un menú del día -bien contundente, por $ 4.950- probamos la ensalada de salmón, que traía muchos trozos de pescado sobre un mix de hojas verdes fresquísimas, con tomate y palta. La ensalada de camarones traía varios grandes, envueltos en pollo y salteados, sobre el mismo mix de verduras. Lo que se le debe pedir a una ensalada es frescura y buen tamaño, ambas cosas cumplidas en este caso. Pero nos hubiera encantado que cada una tuviera su propuesta de dressing propia, y no sólo oliva y balsámico. Ya con algunas calorías ahorradas, estábamos listas para probar los postres: un cheese cake con frutillas, exquisito, y una torta de chocolate que se sentía livianita. A mi hermana le gustó, y eso que es repostera.”

miércoles, 3 de diciembre de 2008

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XX, 4 al 10 de diciembre, 2008

LA NOTA DE LA SEMANA: Guía de la cerveza 2009
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Adra: brillante
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: My name is Acklin... René Acklin
LOS APUNTES GASTRONÒMICOS DE LOBBY: Alma, la reina de las especias
DE BEBISTRAJOS Y REFACCIONES: Festival gastronómico de Singapur
BREBAJES: Amaretto sour debuta en el mercado chileno
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA


GUÍA DE LA CERVEZA 2009

Leslie García es una buenamoza y delgada muchacha que trabajó junto al sommelier Pascual Ibáñez y al químico Mario Ávila para sacar adelante una nueva versión de la Guía de la Cerveza en Chile 2009. En la ocasión degustaron 189 variedades de cerveza que se comercializan actualmente en el país. Industriales y artesanales; de pequeñas elaboradoras -casi de garaje-, hasta de grandes fábricas que producen esta ancestral y milenaria bebida.

Este año, dos cervezas nacionales y dos canadienses se llevaron los aplausos del panel de cata: Trois Pistoles, Unibroue (4.85); Kross Stout (4.80); Szot Imperial (4.80) y Terrible Unibroue (4.80), fueron las reconocidas. Pero la guía contiene mucho màs material que las simples notas o puntos. Historia, maridajes, descripciones y análisis de cada una de las cervezas disponibles en el mercado están reflejadas en las 240 páginas de esta Guía, una verdadera biblia de la cerveza en el país.

Contenta estaba Leslie García durante el lanzamiento de esta Guía. Fue un trabajo duro para ella. Leslie solo escuchaba los comentarios de los presentes ya que ella no puede ver. Es ciega de nacimiento y se está convirtiendo en todo un descubrimiento para esto de las catas y prueba de productos. Leslie estaba tan contenta como su profesor, Pascual Ibáñez, que logró traspasarle todos sus conocimientos. Varios motivos para adquirir esta nueva edición que se pone a la venta esta semana en las mejores librerías del país a un precio de referencia de $ 9.900.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR



ADRA
Brillante

De Tomás Olivera se ha dicho todo. Su cocina es una de las más brillantes de las que se puede encontrar en el país. Ha recibido honores y premios. Él, sencillo y práctico, no se siente divo ni se le han subido los humos a la cabeza. Trabajador incansable, también se da tiempo para crear y buscar nuevas preparaciones. Se le “ocurren” platos y los lleva a la práctica y cada cambio de carta que realiza en su restaurante Adra es una oportunidad única para regocijarse y seguir “enamorado” de este comedor, uno de los más finos del país.

Una cocina de detalles podría llamarla. Como ocupar tres finas láminas de champiñón con azúcar y levemente rostizadas para resaltar una terrina de foie gras, o una “espuma” de pepinillo dill que esconde un pequeño trozo de foie gras que estaba sobre un pequeño lomito de atún crudo. Detalles para maravillar y encantar.

De la nueva carta, este escribidor degustó cuatro entradas, dos intermedios y cuatro fondos aparte de su estupenda repostería. De las entradas, imperdible es un tártaro de res con maní y menta, de intenso sabor y textura. Otra, tres finos camarones con sopa fría de tomate, “caviar” de naranja y ciboulette.

Los detalles y “ocurrencias” llagan a los fondos. Un “dúo de pescados con chapaleles” es una de las mejores opciones de esta nueva etapa. Dos trozos –reineta y salmón- con crema holandesa “sopleteada” y acompañada de un chapalele de centolla. Divino. Tanto como una versión comercial de nuestro común y vilipendiado tomaticán con papas doradas y una grandiosa sopa de almejas, de intenso sabor, propio de caletas y puertos.

Los postres, que llegaron en forma de trilogía (chocolate, maracuyá y banana), destacan por su sabor e innovación. La repostería del Ritz es una de las mejores de la capital y dignifican los postres que se elaboran en el país.
Los vinos, de una carta de 365 etiquetas, sobresalientes. Más que marcas o calidades, una gran armonía con los platos degustados.

Tomás Olivera sonríe satisfecho cuando finalizado el almuerzo lo abrazo y felicito. El sabe que a estas alturas de su carrera es cada día más difícil sorprender a sus comensales. Pero le gustan los desafíos y cuando se lo propone lo logra con creces. El acuñó el concepto de “Best sellers” para sus propuestas más conocidas y no cabe duda que a sus 35 años se ha convertido en uno de los mejores exponentes de la gastronomía en Chile.

Top. Incluso con los ojos cerrados (Juantonio Eymin. Fotos. Mariana Martínez)

Adra: Hotel Ritz Carlton. El Alcalde 15, Las Condes, fono 470 8500

LOS CONDUMIOS DE DON EXE



TERMAS DE CAUQUENES
MY NAME IS ACKLIN…RENÉ ACKLIN
Crónica gastronómica interpretativa

Tengo un par de diferencias con Bond. Lógico. A él le gusta el martini “shaken, not stirred” -batido, no revuelto-, y yo prefiero el vodka tónica. Él tiene licencia para matar, algo no muy bien visto este último tiempo en épocas de barbaries surtidas, y yo tengo licencia para ir donde se me plazca ya que vivo solo. Aparte de ello, creo que Bond y yo podríamos llegar a ser muy buenos compinches. El tiene buenas amigas y yo buenos contactos, así que podríamos formar una dupla de miedo.

En eso pensaba cuando Mathy me preguntó si en las Termas de Cauquenes hacía frío a finales de noviembre. Gracias a que el jefe sufrió una repentina indigestión debido a un exceso de oil fish que había comido dos días antes, me traspasó su invitación para degustar la cena de Año Nuevo que cada año organiza René & Sabine Acklin en sus termas ubicadas en la precordillera de Rancagua. Lógicamente invité a Mathy y ella, feliz, estuvo un día completo organizando un viaje que sería de antología.

La idea era ir, almorzar, ocupar las instalaciones, dormir, desayunar al día siguiente y regresar a la capital. Una muestra dedicada a James Bond era el enganche de ese domingo. El mismo tema que se repetirá a fin de año, en la cena de Año Nuevo que ya es tradicional en este hotel-tinelo que manejan los Acklin padre e hija.

Viajamos con otra pareja de invitados y “enllegando” como dicen en el campo, nos entregaron las llaves de la bonita y nueva habitación que nos correspondería. Como era pasado el mediodía, sólo una refrescadita por aquí y otra por allá ya que nos esperaban en el bar del hotel. ¿Habrá solamente martini?, preguntaba mi dulce Mathy pensando que Bond sólo tomaba este brebaje.

- No, preciosa. Acuérdate que Bond también alucina con el champagne
- ¿Y tendrán pisco sour?
- No creo –respondí-. Pero tendremos que averiguarlo rápidamente
- Vamos Exe, comentó cuando se ponía un par de gotitas de un suave perfume en su cuello. Estoy lista.

Alguien nos endilgó hasta un salón de conferencias donde estaba preparada la “mise en place”. Un salón de aperitivos con varias “estaciones” ambientadas en las películas de Bond. Por ahí, una mesa repleta de ostras de borde negro y champagne Brut de Torres (espumoso habría que llamarlo ahora); otra de caviar de salmón con blinis, huevo, crema ácida y vodka Stolichnaya; una tercera con centolla a granel; otras con camarones salteados, huevos benedictinos y tártaro de tacas patagónicas. Más que de Bond parecía parte de una bacanal romana. Una séptima estación abastecía de licores y preparaciones variadas a los invitados donde no faltaba el buen vino, los mejores vodkas, gines y piscos dispuestos para la ocasión.

- No doy más Exe, me comentó Mathy
- Cuídate perrita –repliqué- ahora viene el almuerzo…
- ¿Almuerzo? ¿Estás loco?
- Si. Almuerzo, y largo…
- Vamos a tener que dormir sentados Exe. ¿Te das cuenta?
- Preciosa, lo mejor que puedes hacer es dejar de lado ese huevo benedictino que tienes en la mano listo para engullirlo y nos vamos a fumar un puchito para después pasar a almorzar.

Dicho y hecho. Tras un cigarrillo la mesa ya estaba dispuesta. Un almuerzo de nueve tiempos nos esperaba. Será, junto al aperitivo, la cena de fin de año que ofrecerá el hotel a sus comensales. Mathy pensó que no sobreviviría ante tanta comida. -Ándate con calma, alcancé a aconsejarle cuando llegaban a la mesa “grosas” lonjas de salmón ahumado con espuma de raíz picante. Parsimoniosamente comencé a degustar mi plato y ella lo terminó antes que yo. “Que maravilla” comentaba mientras bebía un chardonnay muy adecuado para la ocasión. Una sopa de abalones peruanos con trufas negras frescas llegó a continuación. Mathy, que nunca las había comido me preguntó por el delicioso aroma que desprendía esa pequeña lámina de trufa. ¡Esto es un orgasmo gastronómico! me comentó al oído con esa mirada lujuriosa que pone de vez en cuando. No le respondí ya que pensaba que comer sería el único placer de este viaje ya que lo demás… estaría de más…

Y seguirían las sorpresas: un gran trozo de foie gras fresco con morillas y champiñones pondría a prueba a los paladares más exigentes del país (nótese que ese día estaban presente gran parte de los especialistas gastronómicos). Notable y único. No sólo el foie gras. Las morillas, las más grandes que he visto en años y de un sabor irremplazable.

Tras un adecuado sorbete de mojito, útil para refrescar las achuras y hacer un alto en este aquelarre gastronómico, el cordero se hizo presente en un perfecto “koeftede”, un pastel de cordero elaborado con pan pita y yogurt. Al lado (y por si acaso alguien aun continuaba con hambre), varios trozos de suprema de pato al anís estrella.

Un queso de nuez francés, de rica consistencia y sabor comenzó a despedir este largo acontecimiento. De ahí, un postre que encantó a todos: frutillas a la albahaca con galleta de mantequilla con almendras y helado de chocolate para finalizar con café café y trufas de chocolate blanco. No podíamos pararnos de la mesa. El evento había comenzado a mediodía y poniéndose el sol aun estábamos comiendo. Un cognac en la terraza sería nuestro próximo destino mientras el personal de servicio aprovechaba de limpiar las mesas para recibir nuevamente a los viajeros que dormirían en el hotel.

De hecho, parece que este veterano con un tenedor y un cuchillo es tan peligroso como Bond y su Walther PPK. Mathy tampoco lo hace mal ya que rato después estábamos cenando en los comedores de este complejo hotelero y gastronómico.

Dormimos prácticamente sentados en la cama. Tras caer en un profundo letargo, soñé con Bond. Miraba mi barriga y se reía. Me cae bien el tipo ese, aunque ande matando a medio mundo cada vez que se le ocurre. Pero hay cosas que él aún no puede hacer. El tiene licencia para matar. Yo para comer. ¡Buen equipo podríamos armar!

Exequiel Quintanilla

Cena de Año Nuevo
Hotel Termas de Cauquenes, Camino Termas s/n, Machalí, Rancagua
Valor $ 78.000 p.p (IVA incluido)
Reservas:
Fonos 72-899 011 / 72-899012
Celular 7-707 7212
E Mail: ventas@termasdecauquenes.cl

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY



ALMA
LA REINA DE LAS ESPECIAS

Llenas de ideas y proyectos están las socias mayoritarias del Alma. Tanto Pamela Fidalgo, la chef e Imara Castagnoni, su sombra y cable a tierra, admiten que los comentarios de la venta de su restaurante son verdaderos. Verdaderos pero inexactos me recalca Imara. “Todos los restaurantes del país están a la venta”, me comenta. El problema es el precio.

Cierto. Y lógico. En épocas de turbulencias económicas los buenos restaurantes bajan sus índices de ventas lo que provoca un cierto nerviosismo en sus propietarios. Sin embargo y a pesar de las vicisitudes, Pamela se da el lujo de preparar una carta nueva, de verano, platos llenos de colores y aromas que degusté la semana pasada en esta hermosa casa de estilo mediterráneo del Paseo El Mañío.

La reina de las especias y de los dressings podríamos llamar a Pamela. Juega y se divierte con mil y un productos provenientes de su huerta y de sus combinaciones de especias. Como probar sus ensaladas, todas diferentes y de exóticos sabores. Por un lado de albahaca morada con endivias, queso azul y dressing de vino seco, a otra con espinacas, arroz integral, champiñones y dressing de soya al limón de pica y jengibre. Un poema para el paladar y para reconocer que no sólo de aceite y vinagre se aderezan las hojas verdes.

Pero la idea era conocer lo más granado de la nueva oferta. De sus cinco entradas aluciné –y anótelo ya que le podrá servir este consejo- con un Springroll de cangrejo dorado con queso crema y palta y salsas teriyaki y picante. Otra, tanto o más sabroso es el tataki de atún rojo y filete sellado en especias con emulsión de limón de pica y aceite de vainilla. Ambas propuestas, excepcionales y para lucirse si usted es el anfitrión.

Pamela siente un gran amor por lo thai. Por ello separa los fondos en dos: por un lado sus creaciones y por el otro parte de la clásica comida thai como sus fideos Pad Thai o platos con curries y arroces orientales. De su cosecha para este verano, imperdible es el enrolladitro de mero en masa philo con pesto de jalapeño y un dúo de purés de zanahoria y de papa negra. Otro plato brillante es el atún rojo con tartar de tomates y camarones con salsa de yogurt al eneldo y arroz salteado. Aparte de los ya nombrados, lomo de res y pato son parte de sus nuevas preparaciones.

Los postres también son especiales (y especiados). Una muestra: Cheese cake de pera y piña con chutney de especias y salsa ácida. Un fresco y original postre lleno de sabores nuevos y muy adecuado para finalizar un almuerzo o cena de magnitud. Otro como el aspic de piña sobre sopa de chirimoya y frutos rojos y la tradicional variación de chocolates, son opciones más que validas para un fin de fiesta atractivo y de calidad.

En fin. El Alma goza de buena salud y un inmejorable estado de ánimo. Rico y muy bien atendido se podría decir. Y mientras no llegue un mecenas a comprarlo, podremos seguir comiendo esta original propuesta, que no me cansare de recomendar. (Juantonio Eymin)

Alma: El Coihue 3886, Paseo El Mañío, Vitacura, fono 208 6095

DE BEBISTRAJOS Y REFACCIONES




FESTIVAL GASTRONÓMICO DE SINGAPUR:
SINFONÍA EXÓTICA PARA LOS SENTIDOS

Karla Berndt


Si usted no tuvo la oportunidad de participar entre el 27 y 30 de noviembre del festival gastronómico de Singapur, ahora al menos podrá enterarse de algunas de las auténticas y sofisticadas preparaciones que el chef Mark Tay ofreció en esta oportunidad al público chileno en el restaurante Anakena de Grand Hyatt Santiago.

Para poder entender la tradición gastronómica de esta antigua colonia inglesa, isla-ciudad-país de tan sólo 700 kilómetros cuadrados ubicada en el sudeste asiático, hay que saber que su población – que no alcanza los 5 millones de habitantes – es una impactante mezcla de las culturas china, india y malaya, además, con influencias árabes. Un verdadero ejemplo de cosmopolitismo gastronómico.

Así de multifacética también se presentó la mesa aquel mediodía en la agradable terraza del Anakena, con vista privilegiada a la piscina y los jardines del Grand Hyatt.
Para comenzar, llenamos nuestros platos en el nutrido buffet de entradas, donde - entre alitas de pollo con salsa chili, fideos de huevo con camarones y curry, merluza austral con salsa de soya dulce y jengibre y ensalada de mariscos mixtos - destacan unos deliciosos rollos de pollo frito en masa de tofu especiados con anís y canela. Una verdadera sorpresa y me recuerdan un poco al sabor de las navideñas “Pfefferkuchen” de mi lejana tierra alemana.

Seguimos con brochetas de pollo, cordero y vacuno, marinados y grillados, servidos con una salsa espesa de maní, pepino, jengibre azul, cúrcuma y curry. La sopa Bak Kut Teh, preparada con hierbas chinas, pimienta y costillas de cerdo cocidas a fuego lento y de envidiable blandura, resulta muy aromática y reponedora.

Para degustar, sirven una bebida llamada Bandung, de color rosada, preparada con sirup de rosas, leche y agua, un refrescante cocktail sin alcohol que en Singapur es un típico acompañamiento a los bien especiados platos.

De todas maneras, para el próximo me quedo con el Chardonnay Reserva Santa Digna:
jaiba y carne desmenuzada de centolla en salsa de chili, jengibre, ajo y huevo, cocinada en wok y servida con arroz blanco al vapor. ¡Un verdadero acierto!

La siguiente sopa es ejemplo fiel para una de las preparaciones spicy de la cocina asiática en general y de Singapur en particular: Laksa, camarones y ostiones cocidos en una salsa de leche de coco y curry con especies fragantes.

Los postres del lejano oriente siempre sorprenden por su originalidad y poco parentesco con las recetas acostumbradas por nuestros paladares. El budín de perla de sago gratinado con azúcar de palma y salsa de leche de coco resulta muy sabroso y agradable en conjunto con un tibio té con leche condensada, agitado por el chef hasta tener la capa correcta de espuma.

Otras alternativas ofreció el buffet de postres donde la gama de tentativas alternativas abarcó desde frutas frescas hasta torta de arándanos y Lapis, una especie de biscocho típico del exótico país y que se disfrutan junto con el café. (Karla Berndt)