martes, 16 de mayo de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.
Año XXIX, 18 al 24 de mayo, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: La Caleta: del mar a la mesa
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Curry, el nuevo thai de Providencia
MIS APUNTES: Pez Quiero
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LA CALETA
Del mar a la mesa
Marcelo Arzola, el propietario de Ostras Squella, despeinó el primer piso de su restaurante para instalar a un costado de la gran piscina que mantiene en agua de mar sus ostras, choritos y almejas, un verdadero restaurante – picada, donde en largos mesones con manteles de hule y bancas de madera, el degustar mariscos se convierte en una verdadera fiesta diaria.

Le llamaron “La Caleta” y puede recibir hasta 40 personas que pueden instalarse en cualquiera de los largos mesones a compartir con amigos o desconocidos. La idea es probar ostras frescas, camarones apanados, picorocos tibios, almejas “encebolladas” y grandes choros a precios real e increíblemente económicos. Para beber, cerveza Estrella Damm, vino blanco o tinto y el infaltable sour elaborado esta vez con pisco peruano.

Con música de caleta, desde tangos a boleros, mozos atentos y grandes platos, la idea de renovar parte de este típico restaurante del barrio Brasil es un gran acierto, ya que es un aporte a la diversificación gastronómica del Santiago antiguo. (JAE)

La Caleta: Ricardo Cumming 94 / 22699 3059

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
CURRY, EL NUEVO THAI DE PROVIDENCIA
Los mismos creadores de Rocoto, un delivery de cocina peruana de gran éxito, abrieron en Av. Bilbao el Curry, donde la comida thai puede consumirse en el lugar o enviada a domicilio.

No cabe duda que estamos en la época de los emprendimientos. Rodrigo Parada y Natalia Serrano –marido y mujer y ambos profesionales- renunciaron en su momento a sus trabajos tradicionales para embarcarse en el negocio de la cocina a domicilio, más bien conocida como delivery. Tras varios años haciendo crecer el Rocoto, que se especializa en cocina peruana, en enero de este año abrieron en Providencia su primer local de comida tailandesa, el Curry, donde ofrecen esta cocina para consumir en el lugar o bien enviarla a domicilio.

Para los que desean probar la carta en el propio local, les contamos que este nuevo restaurante está muy bien instalado. Pequeño en sus dimensiones, la terraza cerrada y calefaccionada recibe a los clientes sin problema alguno. Tienen patente de alcoholes (fundamental la cerveza en la comida thai) y una buena y atractiva carta de especialidades. Las típicas brochetas (5.900) de pollo o camarón, encabezan las entradas, que incluyen unos sabrosos camarones apanados con salsa Spring Roll (7.200) hasta unos suaves Arrollados primavera vietnamitas (en papel de arroz, $ 6.200).

Larga carta de fondos. Desde el típico Pad Thai (7.400) y otros que incluyen curries de distintos colores (y sabores)  amarilllos, verdes y rojos. Los camarones y el pollo son repetitivos, algo usual en esta variedad de cocina. Con despachos a Ñuñoa, Providencia y La Reina, la carta puede encontrarse en www.curry.cl.

Limpio, sabroso y si bien su cocina es adaptada a la que comen los tailandeses en sus calles (ya que gran parte de esta cocina es la típica callejera de ese país), más allá de su tradicional Pad Thai, acá cocinan como los dioses un Pollo con castañas de cajú (7.400), con sabores francos y entretenidos. Si a ello le suma los arrollados (los vietnamitas) del inicio de este artículo, le aseguro un buen pedido. ¿Lo picante? Es mejor pedirlo aparte y cada uno corrige su plato ya que nadie conoce la mano del cocinero. (JAE)

Curry: Av. Francisco Bilbao 2752 / 22209 0595

MIS APUNTES



 
 
PEZ QUIERO

El grupo gastronómico que maneja los restaurantes El Otro Sitio y Perú Criollo (Maipú), encabezado por Emilio Peschiera, vio una oportunidad con el cierre del restaurante Ibis de Puerto Varas en BordeRío y tras una millonaria remodelación y recuperación de espacios, abrió hace algún tiempo el Pez Quiero, un lugar entretenido, con variadas opciones gastronómicas y –como ya es tradicional en locales donde predomina lo peruano-, un servicio deferente y aplicado.

No es de mantel. Es más bien un lugar de esos con onda. En sus terrazas y salones sobresale el color azul, que combinado con los blancos, le otorga un atractivo ambiente costero y festivo. Como nos tiene acostumbrados Emilio Peschiera, su gastronomía se basa en la cocina peruana pero reinterpretada a su manera. Ello le ha permitido mantener vigentes sus restaurantes por más de dos décadas, algo para nada común en nuestra capital.

En Pez Quiero se atreven incluso con platos nacionales, obviamente interpretados por Peschiera. Es él el encargado de crear, modificar y adaptar sabores para beneplácito de su clientela: acá no hay platos clásicos de la cocina peruana y tampoco hay que extrañarse que en los picoteos ofrezcan el británico Fish’s Chips (8.900) o Angulas –puyes- al pilpil (14.900), o los chilenísimos Locos mayo, Ostras y Erizos (en sus respectivas temporadas), aparte de nuestros famosos chupes (los chilenos) de locos, jaiba o centolla (12.900) y el típico Caldillo de congrio (9.900)

Las porciones son grandes y con apetito normal un plato alcanza para compartirlo entre dos. Entre los más novedosos está el Carpaccio de locos (12.900) con salsas de pesto y olivo, queso parmesano y salsa verde, un plato que encanta y brilla por sus sabores. Otros imperdibles en las entradas son el Tataki de atún a la pimienta, con salsa de maracuyá, emulsión de soya y sésamo con wantan crocante (12.900), y unos maravillosos Langostinos del Atlántico a la mantequilla y chimichurri (12.900) o sus tradicionales empanadas fritas de camarón, queso y ají amarillo (5 un. $5.200), que son el complemento ideal al reconocido Pisco sour que elaboran en todos los negocios donde esté el sello de Emilio Peshiera.

De lujo (y para lucirse) es el Anticucho de mero con arroz meloso (13.900), donde grandes dados apanados y fritos de mero acompañan un arroz de gran sabor. Este plato pertenece a la carta de especialidades del lugar, donde también se ofrece albacora, atún, vidriola, salmón y merluza austral. Para los amantes de la pasta (ítem donde los peruanos tienen mucho que mostrar debido a su comida chifa), la Pasta Chifera (19.900 para 3 a 4 personas) es una enorme porción de tallarines con ostiones, pinzas de jaiba, camarones y verduras.

Del mar, todo o casi todo. Postres típicos peruanos y una carta de bar y vinos con buena relación precio /calidad. Buen servicio aunque aún no definen la música ambiental. Aun así el lugar encanta ya que no tiene la sobriedad de El Otro Sitio. Pienso que Pez Quiero llegó a refrescar en parte la oferta gastronómica de BordeRío, que ha tenido altos y bajos durante su existencia. Los restaurantes están modernizándose como también el target de sus clientes. Y la llegada de este restaurante peruano-chileno, sin duda le dará nuevos bríos a este importante complejo gastronómico de Vitacura. (Juantonio Eymin)   

Pez Quiero: BordeRío, Av. San Josemaría Escrivá de Balaguer 6400, Vitacura / 22219 1544

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER LA TERCERA
PILAR HURTADO
(MAYO) DON CARLOS (Isidora Goyenechea 2895 / 22232 7144): “…además de carnes ofrecen también pescados y pastas, acompañamientos y ensaladas. Antes del ataque cárnico pedimos una porción de pimientos morrones a la parrilla y unas berenjenas. Los pimientos estaban mortales, muy ricos y perfectos para empezar y para acompañar también las carnes.” “La entraña, que le pedimos al mozo en el punto que mejor resulte, estaba muy sabrosa y blanda. Acompañamos con un par de copas de vino; me alegró que tuvieran malbec por copa. Igual dejamos espacio para probar un par de postres, un panqueque acaramelado de manzana, que estaba muy bien hecho y rico, servido con una bolita de helado. También una panacota de maracuyá, postre que nos pareció un poco fome a las tres. El servicio estuvo impecable y certero.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MAYO) PALACIO DANUBIO AZUL (Reyes Lavalle 3240 / 22234 4688): “Lo suyo son algunos platos cantoneses adaptados, con infraestructura y personal que aseguran buena relación de precio, calidad y cantidad. Giovanni Vanni asegura que su salsa es de tamarindo, y es confiable. Para las lluvias acaba de estrenar una flamante carta. Con lo que espera alegrar a los adeptos a esta comida con palillos, fai chi o chopsticks, como quiera llamarlos. Comienza con empanaditas o gyosas de espinaca, o crocantes arrollados primavera de pollo con salsa teriyaki. En espera de los platos al wok ($14.400), de breve paso por la sartén llameante. Ya se trate de un calamar Lyon Chung con verduras y salsa tausi, un combinado de ostión, pulpo y calamar al ajo servido en plancha, o un pulpo con algas (Lyon Chung, $13.200), picante suave. . O la corvina de fina carne al vapor (Imperial, $8.400), o el salmón con salsa de porotos soya.” “Y como sabemos, los postres chinos tienen un concepto muy distinto al occidental. Por eso es válido usar, en cambio, ingredientes orientales como el laichi (fruto de un árbol chino, dulce, de consistencia de cebollita encurtida), la rosa de pasión (que es el otro nombre del bien conocido  maracuyá), junto a merengues, creme brulé, el cheese cake y los tan actuales macarrons, tentadora lista de postres que nadie en su sano juicio rechazará.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MAYO) CAFÉ SAN JUAN (Av. Francisco Bilbao 765 / 23265 7816): “El Café San Juan es filial de un taquillero restaurante argentino, instalado en la esquina de Julio Prado y Bilbao en un local largo tiempo abandonado.” “La carta no es extensa y los precios de los fondos oscilan entre los $10.900 y los $14.900. Hay entradas, entre las cuales hay montaditos y cazuelas, a las que anteceden una panera y unas aceitunas negras (no les cuesta aliñarlas un poquito). De los primeros, tres trozos de pan fresco con puré de berenjenas ahumadas con nueces caramelizadas ($5.500), de sabor poco intenso para quien lo espera. De los fondos, la pesca del día (merluza española) a la sartén, con una emulsión de pimientos asados y comino, junto con una ensalada de hojas verdes ($11.900). El pescado, en su punto, pero un poco pasado de sal. Y lo que realmente era un error de concepto era un "pastel de trigo burgol" que era, en el plato, algo como un brownie de burgol, rico hasta el tercer bocado, por lo neutro de su sabor.” “Mucha mejor suerte se corrió con unos canelones rellenos de mollejas, ricotta, acelga y nueces ($12.900), nadando en una salsa caserísima de tomates y crema. Un interior suave y un exterior de rica acidez, mezclados en una paila. Un ejemplo de rusticidad y fineza.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MAYO) WARIQUE (José Domingo Cañas 1879, Ñuñoa / 22341 1495): “Fuimos, pues, a este restorán peruano autotitulado Warique (variación ortográfica curiosa). Y nos encontramos, como era de esperarse, no con un huarique sino con un restorán hecho y derecho, bien puesto, con amplios comedores, buen servicio, y miembro, por si fuera poco, de una organización de restoranes peruanos que incluye a no menos de diez en Chile.” “El piqueo caliente ($13.900) fue variado pero disparejo: los tequeños de camarón no era tales tequeños, el pulpo a la provenzal (blandito y rico) de provenzal no tenía nada, y el chicharrón de calamar, muy agradable.” “El costillar de chancho chifero con arroz chaufa ($8.600), en cambio, resultó estar a la altura de las expectativas y aun las sobrepasó: blandísimo, suculento a más no poder. Y lo mismo el arroz: chaufa con todas las de la ley.”

 

 

 

 

 

martes, 9 de mayo de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.
Año XXIX, 11 al 17 de mayo, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: El Club del Queso
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Brunch familiar en el Sheraton
MIS APUNTES: Dolce & Salato
EL REGRESO DE DON EXE: Querido diario…   
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL CLUB DEL QUESO
Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el consumo de queso en Chile ha vivido un boom en los últimos años, de la mano de una sofisticación de su consumo: en los últimos 5 años la ingesta de queso se ha incrementado un 60%, llegando a un per cápita que sobrepasa los 9 kilos al año. Pero no todo es color de rosa: al igual que en otras industrias (como en la del aceite de oliva, el chocolate, el café), el chileno consume cantidades considerables pero de productos de calidad media-baja o sencillamente baja. En muchos casos, sucedáneos, aproximaciones artificiales, por lo que podría concluirse que en la práctica, el consumo de “queso de calidad” en realidad es bajo.

Por ello, y como una forma de fomentar la cultura del queso y para democratizar el acceso al queso de alta calidad, cuatro destacados profesionales crearon la versión chilena de ‘El Club del Queso’, donde a través de actividades de difusión de los atributos de quesos nacionales y extranjeros, catas dirigidas, contenidos de calidad, charlas técnicas y la venta mensual de una selección de quesos exclusivos, cervezas o vinos, pretende ser un nexo entre el público consumidor y el mundo que rodea este noble producto.

Por lo mismo, sus creadores desarrollaron un formato de suscripción semestral en el que los socios podrán probar quesos y productos exclusivos, entregando mes a mes tres quesos que pueden ser de pequeños productores, quesos poco difundidos o importados especialmente seleccionados. Para acompañar los tres quesos que se reciben mensualmente, se incluye una botella de vino o cerveza que combine o maride con los productos seleccionados, más un complemento -embutido, chutney, chocolate, etc-.

Para hacerse socio del club, sólo hay que entrar a la página web www.elclubdelqueso.cl y suscribirse, con pago on line.

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
BRUNCH FAMILIAR EN EL SHERATON

Los niños, especialmente los menores de edad, siempre han sido un problema en los restaurantes. Son muchos los que ven con malos ojos a las familias que van con niños, coches y/o mamaderas; y si ya están más grandecitos, estos se aburren y encuentran que es una eternidad el tiempo que ocupan sus papás –o familiares- en almorzar. El tema es recurrente y en pocas oportunidades se nota la preocupación del negocio por atraer niños, ya sea por el caos que provocan o simplemente porque no están preparados para recibirlos, más aun en nuestro país, donde hace algunos años los niños en restaurantes eran simplemente una molestia.

El fenómeno no es nuevo pero las reglas del juego están cambiando. En la actualidad los niños son participes de las decisiones que toman sus mayores y cada día adquieren más protagonismo en la sociedad. Por ello es meritorio que en el restaurante El Cid, del hotel Sheraton, hayan decidido comenzar esta temporada de otoño - invierno con sus brunchs familiares dominicales, donde los chicos –sin ser los protagonistas principales- tienen su espacio y especial atención.

Como se puede ver en la foto que inicia este artículo, lo que es el espacio que ocupa el restaurante “El Jardín” que está conectado al comedor principal, se convierte en un jardín infantil hecho y derecho, donde ayudados por monitoras, los pequeños tienen la opción de jugar y comer a sus anchas, dejando a los papás o familiares compartir una mesa con una enormidad de especialidades gastronómicas –frías y calientes- para todos los paladares. Mariscos, carnes, pescados y pastas, todas preparadas con esmero por el equipo de cocina que encabeza el chef Gustavo Maurelli, que convierten los domingos de la temporada fría en un ambiente cálido, tranquilo y festivo.

Desde ostras frescas a decenas de postres, pasando por variadas delicatessen (como unos maravillosos huevos benedictinos, quesos y cecinas importadas), espumosos a discreción y una carta especial para menores es la propuesta. Fui testigo de su puesta en marcha y realmente es una de las buenas formas de pasar el día en familia. Todos bienvenidos (ojalá con reservas), el costo es de $29.000 por persona y los menores (entre 4 y 11 años) pagan la mitad, logrando convertir este brunch (desde las 12.30 a las 16 horas) en uno de los pocos lugares de la capital donde los niños pueden entretenerse con sus pares o bien almorzar con su familia.

La opción de los brunchs dominicales se está convirtiendo en un clásico de algunos hoteles capitalinos. Lo interesante de esta opción es que puede participar la familia completa en un ambiente amable y entretenido. Estamos en el siglo XXI y hay nuevas normas de convivencia. Eso lo entendieron en el Sheraton y por ello lo destacamos esta semana en Lobby, ya que es una buena noticia para nuestros lectores. (JAE)

El Cid, Hotel Sheraton & Convention Center. Av. Santa María 1742, Providencia / 22233 5000

MIS APUNTES


 
DOLCE & SALATO
Tras recibir el premio como la Mejor Empanada de Santiago el año 2009, Dolce & Salato apuesta ahora por un espacio gastronómico en plena Providencia.
Aires de paz y quietud se respiran en los jardines y terrazas de este resto-café abierto a inicios de año en pleno corazón del barrio Las Lilas, específicamente en lo que fue la residencia de Ricardo Lyon y su esposa Loreto Cousiño, que posteriormente fue donada por los hijos al Arzobispado, convirtiéndose un Inmueble de conservación histórica de la comuna de Providencia, una de las esquinas de la tristemente renombrada iglesia El Bosque.

Allí, la pastelera Loreto Reyes, decidió expandir su negocio que algunos años atrás le permitió ganar el Concurso de Empanadas que realiza el Círculo de Cronistas Gastronómicos. Para ello se asoció con Luigi Correa para instalar un café (y algo más) en este espacio que estaba disponible justo en una de las esquina de la tradicional Plaza Las Lilas.

Resto-café ya que se diferencia de los demás por tener una carta que incluye platos salados y que de acuerdo a su propietaria, “es un lugar donde las personas pueden disfrutar a cualquier hora del día y comer rico a un buen precio y con un menú de calidad, donde destaca una carta versátil y transversal. Queremos que quien trabaja, vive o visita el sector, disfrute del lugar y viva la experiencia de estar en un barrio con historia”.

Y a ciencia  cierta han logrado el desafío. El plan no es fácil pero bastante conservador: no hay alcoholes de ningún tipo y bienvenidos son los niños y las mascotas. Bastantes familias usan los prados del lugar como un espacio de picnic, con mantas ofrecidas por el mismo local y con un servicio ad-hoc. A la hora del desayuno los espacios techados son ocupados para reuniones de toda índole y su carta incluye sabrosos sánguches (el de arrollado es uno de los preferidos (4.900) y pailas con huevos a elección, donde los florentinos (4.900) acaparan toda la atención. El café (illy) en todas sus versiones (entre 1.800 y 2.600) y diferentes panes, tortas y pasteles hacen el resto.

A mediodía cambia el público ya que muchos son los que van por los platos que ofrece Sebastián Llanos, el chef del lugar. Ensaladas (buenas), pizzas (existen mejores) y una pequeña pero sabrosa carta de platos emblemáticos de la cocina chilena, como el famoso charquicán –con huevo frito incluido- (5.500), o excelentes ñoquis con champiñones (6.100) a los que se suman otros platos propios del otoño. Como no es del interés de sus propietarios vender alcohol, lo más parecido a ello es la oferta de cerveza sin alcohol (3.500) que se suma a una larga lista de jugos, aguas minerales y batidos de frutas para acompañar el almuerzo.

Luego, a la hora del té, el local revive con los habitantes del barrio. Allí se luce la excelente pastelería que elabora Loreto Reyes en su fábrica y unos helados de sabrosa factura. Como el barrio aún tiene numerosas viviendas donde conviven transversalmente grupos etarios de diferentes edades, no falta la clientela que de lunes a domingos llegan a recrearse a este tranquilo espacio. Curiosamente ya no elaboran empanadas –y se extrañan- pero el concepto atrae a una variopinta cantidad de habitués que junto a sus abuelos, niños y mascotas, buscan juntarse alrededor de una buena mesa con la finalidad de hacer más agradables sus días. (Juantonio Eymin)

Dolce & Salato: Eliodoro Yáñez 2820, Providencia / 99779 0641

EL REGRESO DE DON EXE


 
QUERIDO DIARIO…

Era un secreto. Desde chico me gustó escribir. Una vez y por error, alguien me regaló un diario de vida. Era de color rojo y tenía hasta un candado. ¿Por qué no?, me pregunté, y desde los doce años escribo de vez en cuando algo interesante que pasa en mi vida. Claro está que en la actualidad ya no es un diario… son mis Condumios.

A decir verdad, llené un montón de ellos antes que llegara la computación y hoy escribo en la red y guardo celosamente mis andanzas y pesares en la nube tecnológica. No sé la razón del por qué me acordé de los primeros cuadernos que completé y que aún están guardados en un ordinario baúl en la casa familiar ubicada cerca de Chillán. Allá vive mi primo Axe (¿se acuerdan del condenado?), y como me avisó que venía a Santiago por un par de días – obvio que a mi departamento-, le pedí que abriera el baúl y sacara los tres primeros diarios ya que estaban enumerados.

- ¿Eres mariquita?, me preguntó de inmediato.
- ¿Por?
-¿Cómo se te ocurre escribir diarios de vida?
- Mira Axe. En esa época vivía en el campo y poco y nada tenía que hacer.
- Yo también vivía en el campo, -contesta-, -pero nunca me dio por esas mariconadas. ¡Pero te los llevaré! Anda eso si a buscarme el viernes al terminal.

Llegó como a las siete de la tarde.

Cuando mi paquita lo supo, puso el grito en el cielo. “Te aseguro que van a terminar en una casa de huifas”, sentenció. Yo, serio y acordándome de la calaña de Axe, le respondí que ya no estaba para esos trotes y que si ella quería, nos acompañaba a cenar.

- Con tu primo ni a misa, respondió. -Es capaz de pedir vuelto cuando pasen pidiendo la limosna.

-¡Primo!, me dice llegando. Le traje de Renaico unas tortillitas de rescoldo y un quesito de cabeza entre otras cositas. ¡También sus diarios de vida! No sabe cuánto me entretuve leyéndolos. ¿Es cierto que te comiste a la Rosita?

Huaso bruto. No debí confiar en él. Pero a lo hecho, pecho. -¡Vengo con platita iñor!, dice. ¡Esta vez no me pierdo las minas de la capital, gancho!

Tiró su maleta arriba de la cama de la habitación de las visitas, pasó al baño y a los tres minutos estaba listo para salir. “No quiero perder el tiempo, primito. ¿Dónde vamos?

-¿Tienes hambre?
- Más que el Chavo del Ocho, primito. ¿Dónde me llevará? ¡Yo pago!

Tomamos un taxi y salimos del centro. Al poco rato el auto llegábamos a La Cascade, allá Vitacura arriba.

- ¡‘Tás la quinta de recreo bonita! ¿Hay baile y guachitas aquí?

Le dije que sólo comeríamos. -“Es uno de los mejores restaurantes de la capital”, comenté. Axe se acercó al taxista y le dice: - “Usté no se me mueve de aquí. ¿Cuánto cobra por hora?

- 25 lucas más la bencina, responde el taxista.
- Tome… ahí tiene 50 a cuenta… Cuando salgamos quiero que esté esperándonos. ¿OK, amigo?
- De todas maneras, señor.
- ¡Y vaya pensando donde nos llevará después!
- ¿Conoce el Passapoga?
- ¿Qué es esa hueá, Exe?, me pregunta.
- Cenemos primero, dije algo compungido… de ahí vemos lo que haremos.

Pobre Axe: quería pipeño y tuvo que beber champagne francés; las patitas de chancho con ají rojo se la cambiaron por una brandade a la provenzal y el lomo a lo pobre con pebre y ensalada chilena se lo reemplazaron por una merluza austral con salsa de morillas. Se lo comió todo. A la hora de los postres pidió un mote con huesillos y un mozo le hizo unas Crêpes Suzette en la mesa.

- En Santiago no se come bien, pariente. Fue lo único que dijo.

Del taxista nunca más se supo. Yo me reía pero a la vez comprendía los pesares de mi primito en su viaje a la capital. No estaba acostumbrado a que lo estafaran. Después de una sarta de improperios, hizo parar dos autos de Seguridad Ciudadana y luego me dice:
- Me clavaron con 50 lucas, primito.
- Eso te pasa por confiado.
- Puta que son malos aquí en la capital, iñor. Malos y cagaos… Con lo que pagué con esta comida siútica, en Renaico me habría comido una vaca entera. Quedé con hambre primito. En este boliche dan puras muestras. ¿Hay algún lugar donde comerse una parrillada de las que me gustan?

Cuento corto. Visitamos La Uruguaya y finalizamos en la Fuente Alemana. En cada uno de esos lugares Axe comió y bebió como cosaco. Yo sólo me serví una papita hervida y una prieta de esas generosas. Lo llevé a casa bastante malito. No se acordaba del Passapoga ni nada parecido. Llegando, se tiró en la cama y se puso a dormir. Le saqué los zapatos y lo cubrí con una frazada.

Ya tranquilo en cama comencé a leer mis diarios de vida:

4 de junio

Querido diario:
Tengo dose años y hoy comienso a escribir los abatares de mi existensiaia en Renaico. Recién me regalaron este diario de vida junto a un lápis BIC que no conosía. Acá todo es con lápis a mina. Mina como la Aurorita que hoy levantó su vestido y me mostró sus calzones de lana. Ella tiene 13 y dice que va a ser monja cuando grande. Yo no le creo mucho ya que a la Aurorita le gusta mirar a los caballos cuando se aparean…y eso no es de monjita. Además se pinta las uñas de las manos y los pieces con la pintura que le roba a su mamá. A mi me gusta la idea de atracar con ella, pero me da miedo. ¿Qué hago si quiere repetir lo que hacen los pingos en el fundo?
Hasta pronto, querido diario…

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO
(MAYO) LA PERCANTA (Av. El Rodeo 13350, Lo Barnechea / 22247 2358): “Este local en Lo Barnechea es espacioso, luminoso, cálido, con amplios ventanales, piso pintado de rojo, fuegos a la vista, mucha madera, bastante terraza y amplio estacionamiento.” “De la amplia carta, que revisamos buscando qué nos provocaba comer, pedimos unas mollejas doradas al limón y una cacerola de choritos para compartir, junto a dos copas de pinot noir Leyda Las Brisas.” “Llegaron las mollejas sobre una plancha hirviendo, muy crocantes pero un tanto chiclosas y delgadas, acompañadas de limón y servidas con sal gruesa (en mi mente había unas mollejas gorditas…). Luego la caldera con los choros, plato que nos sorprendió encontrar en un lugar de este tipo, acompañada de papas fritas. La cacerola la preparan con vino blanco y sobre los choritos agregan un toque de puerros con tocino y crema. Estaba muy bueno, nos encantó: caldo sabroso, choritos a punto y el toque final le hacía mucha gracia al plato, otorgándole una nueva personalidad.

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MAYO) BRUNAPOLI (Nueva Costanera 3961 / 23224 4988): “Y así es la comida. Ponga atención a Raffaele, chef de ambos locales, que juega con los ingredientes como si fueran notas. Emplea harinas italianas, de grano duro, de sémola, para diversas funciones. La novedad, que también está en los Trapenses, serán las pastas frescas. Siempre con productos italianos auténticos con denominación de origen, como el prosciutto San Daniele, el queso parmigiano, el aceite perfumado a la trufa blanca.” “Con hornos traídos piedra a piedra desde Nápoles, sus pizzas no necesitarían relleno. Y no cabe una degustación, porque dan ganas de comer hasta la última miga.  Como su carpaccio di manzo, filete de vacuno argentino ($9.100), con rúcula, parmigiano, unas gotas de limón y oliva, más diminutas tostadas que exhalan el aroma entre terroso y aliáceo de la trufa. En pastas está todo por descubrir. Lo mismo en postres donde, por ahora, un affogato (helado de vainilla “ahogado” en un espresso) será vivificante término. Para acompañar todo con un prosecco ($4.500), o lo que su sed y presupuesto le permitan.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MAYO) SACRAMENTO (Santa Magdalena 88, local 9 / 22233 5832): “Lo difícil de un restaurante es ser constante y estar siempre al pie del cañón. Aquí no vale eso del "hoy no, porque tengo dolor de cabeza". Y es porque el cliente espera siempre lo mejor del sitio que escoge. Por lo mismo, con poco tiempo de abierto, la falta de platos en Sacramento -ubicado tras el Dos Caracoles- puede recibirse de dos formas. Empática: "Ay, si están empezando". O no: "Si empiezan así, mejor ni pensar en cómo terminarán.” “Pero vaya la rabieta, antes de partir con unas abundantes papas fritas con queso cheddar derretido y tocino ($3.200). Una chanchería, con papas de corte grueso y de las de verdad.” “De segundo, una de sus hamburguesas: la Sacramento ($7.300), con lechuga, pepinillo, tomate, palta, aros de cebolla y queso, todo en su justa proporción, de forma que destaca muy bien como comparsa de un par de hamburguesas a punto (estaban perfectas, pero hay quien las podría haber preferido más hechas: pregunten, plis).

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MAYO) PASTELERÍA CORY (Av. Colón 5069, Las Condes / 22768 3900): “Se sigue en esta pastelería o salón de té la actual costumbre de presentar como pasteles trozos de torta. Sin duda esto facilita muchísimo la confección de pasteles, pero... no es lo mismo. Ojalá se vuelva en Santiago a la artesanía pastelera, que modelaba cada pastel individual, haciendo de él una pequeña obra de arte. En esta visita a Cory hemos probado un trozo de la torta San Esteban, chocolatosísima y muy rica, y otro de la torta María Antonieta, que tiene chocolate negro y blanco. Nos pareció muy buena una torta de chocolate con mazapán, y la torta Selva Negra, que es, como se sabe, un clásico en Chile que todo el mundo conoce, no respondió a la idea que de ella se tiene, sino que fue un bizcocho denso, con apenas una capa de crema metida por ahí, sin mucho sabor de guinda ácida.”

 

 

martes, 2 de mayo de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.
Año XXIX, 4 al 10 de mayo, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: La crítica y las redes sociales
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Cardoenland
MIS APUNTES: Del Crostini al Senso
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica