martes, 23 de octubre de 2018

NOVEDADES


AHORA APARECEN LOS VINOS VEGANOS

Vegan Society, la sociedad vegana más antigua del mundo, autorizó a Viña Koyle a usar su sello Vegan, que asegura que todos sus productos están libres de ingredientes y análisis de origen animal. De este modo, los vinos de Koyle pueden ser consumidos sin ningún problema por los seguidores del veganismo, una opción de vida y de alimentación sana que gana cada día más adeptos en el mundo.

Los estándares de calidad de Vegan Society establecen que los ingredientes utilizados en el desarrollo y/o fabricación de los productos no deben involucrar o haber involucrado el uso de ningún producto animal, subproducto o derivado. Tampoco pueden haber participado en pruebas en animales realizadas por la propia empresa, por subcontratistas o proveedores.

Koyle fue fundada en 2006 por Alfonso Undurraga Mackenna y sus hijos, una familia dedicada al vino por más de seis generaciones (Francisco Undurraga Vicuña fue el fundador de Viña Undurraga en 1885). Su filosofía para la elaboración de los vinos se basa en el respecto al origen, por lo que se practica una agricultura orgánica y biodinámica. Sus viñedos están plantados sobre laderas de roca en Los Lingues, valle de Colchagua, a los pies de la cordillera de los Andes.

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(Octubre) HARD ROCK CAFÉ (Costanera Center, nivel 1 / 22618 9612): “…obligada para una despreocupada comilona es el Bourbon Glazed Baby Back Ribs ($19.990), suculento trozo de costillitas ahumadas, aliñadas con una salsa de whiskey bourbon, papas fritas, algo de repollo para que no digan. Alcanza de sobra para tres comensales. Y agregue fajitas de pollo marinado en tequila, pollo apanado en un batido de cerveza; tres hamburguesas con queso chedar y tocino al whiskey; chancho asado con acertado contrapunto de manzanas verdes. O salmón grillado con quínoa, crema fresca y pickles. Y claro, nubadas de papas fritas en todo.” “Si quiere sacudirse los fríos de este comienzo de primavera, este alegre local de la planta baja del Costanera Center promete satisfacer su apetito y quitarle a un tiempo la rutina y la sed. Y para postres, el en mismo estilo, un cheese cake con lo que conocimos con galletas Tritón y ahora llaman Oreo, y un chanchísimo fresh apple cobler con helado de vainilla, inevitable.”

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(Octubre) EL FOGÓN DE MOMO (Condell 806 / 22634 7964): “El tema aquí es... la parrilla, una que no tiene vocación de barrio alto, pero que también toma su distancia de la megapopular. Aquí no se trata de volumen y de rotación de comensales, sino de que la carne quede bien. De entrada advierten que hay que esperar una media hora por la carne principal y, como uno es obediente, se pide algo para la espera. De sus longanizas de ciervo, no había. Una pena. Pero sí son habidas un par de prietas nogadas con rabia ($3.300) que ya ayudan a entrar en modo campestre, casi pastoril. Como cortesía, unas sopaipillas con pebre aportaron también.” “Y llegan los dos cortes pedidos. Primero, una entraña jugosa, gruesita ($12.900), en su punto. En el precio medio entre una barata y dura, y tan buena como la de veinte mil pesos en Vitacura. Al mismo tiempo, se despliega en la mesa uno de los mejores, si no el mejor, asado de tira imaginable ($12.900). Al punto que uno se pregunta sobre el cómo lo harán, para que esta carne de las difíciles quede así: a punto, con una superficie crujiente. Cero gomosa, cero arrebatada. Después de tanta plata perdida intentando comer este corte en otros lados, este es un descanso para la mandíbula.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(Octubre) THE BISTRO (Av. Kennedy 5601, Las Condes): “Pues bien, el Bistró del Hotel Courtyard no tiene aire de bistró. Uno quiere bistró y cocina de bistró.” “Cocina variopinta. Una excelente crema de zapallo ahumado ($6.900), con toques de romero, y una galleta de parmesano durísima, "quebrantamuelas". Una ensalada Bistró ($9.700) bien provista: cubos de atún, rebanadas de jamón serrano, queso de cabra, más las demás cosas usuales en estas ensaladas, pero, en este caso, con un aderezo excesivamente dulzón. ¿Qué les habrá dado a los restauradores de esta plaza que todo lo japonizan con dulzores ubicuos y desatinados? Lo que en un plato japonés está bien, no tiene por qué estarlo en cualquier otra parte.” “Un salmón en hoja amazónica ($12.700), en porción de tamaño más bien económico, cocido al punto que se pidió, pero que de amazónico no tenía más que la hoja de plátano en la que yacía: nos llegó sin siquiera el pesto de cilantro anunciado, que le hubiera dado algún interés -además del propio del pescado-; la escolta estaba compuesta de tiritas de pimiento y cebolla morada salteadas. Y unas baby back ribs in BBQ sauce (demasiado inglés para las riberas mapochinas) muy al estilo estadounidense, o sea, atrozmente dulces ($13.500). Venía con hartas papas fritas "rústicas", bien buenas, en una canastita de mimbre, como para comerlas a mano. Pero sin aguamanil para los dedos.

 

 

 

martes, 16 de octubre de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX, 18 al 24 de octubre, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Obras son amores y no buenas razones
MIS APUNTES: Cumbres Lastarria
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Ciudad Vieja: Los veganos están de fiesta
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA




 
OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES
Un total de 16 jóvenes pertenecientes al Colegio Diferencial Madre Tierra de Lo Barnechea concluyeron con éxito el taller “Formación de Garzones”, iniciativa realizada en AIEP San Joaquín con el objetivo de fomentar la inserción laboral inclusiva en el sector gastronómico.
 
Fernando De la Fuente, gestor de esta actividad y director de la Escuela de Gastronomía, Hotelería y Turismo de AIEP, afirmó que “la idea nació a propósito de los desafíos de la Ley de Inclusión Laboral”, destacando la importancia que tienen las capacitaciones para lograr una integración efectiva de personas con discapacidad en mundo del trabajo.  “Para estos estudiantes, venir a aprender a AIEP se transformó en su refugio, ellos sabían que estaban consiguiendo herramientas para su futuro y se mostraron contentos y agradecidos con el resultado”, aseguró.

 
Dayani San Martín, directora del Colegio Diferencial Madre Tierra, destacó el impacto social de la actividad, afirmando que marca un precedente en nuestro país. “Hoy, gracias a AIEP, se nos ha permitido incluir a quienes tienen necesidades educativas especiales, en un mundo que hasta hace muy poco sólo lo integraban personas sin ningún tipo de discapacidad. Muchas veces, sentimos que, como sociedad, nos falta mucho para ser inclusivos, pero estas instancias nos demuestran que sí se puede”, expresó.
 
Desde LOBBY, un agradecimiento a Dayani San Martín y a Fernando de la Fuente, por sacar adelante un proyecto de esta naturaleza. Un aporte que va bastante más allá de las expectativas laborales, creando una verdadera autoestima a este grupo de muchachos para seguir enfrentando un mundo que siempre les ha sido hostil.
 
Nos sacamos el sombrero ante esta tremenda iniciativa. (JAE)
 

 

MIS APUNTES


 
HOTEL CUMBRES LASTARRIA
Un comedor patagónico

A veces -no siempre- hay que agradecerles a los arquitectos por sus obras. Entre sus grandes logros está el hotel Cumbres del barrio Lastarria, que en pocos metros cuadrados lograron construir un icónico edificio con setenta habitaciones, salones, terrazas, piscina, un gran bar y un mejor restaurante que ubicaron en el último piso de esta pequeña torre.

Ocho pisos que en la actualidad se ha convertido en uno de los hoteles con la mejor tasa de ocupación de la capital. Un barrio que poco a poco ha ido tomando protagonismo entre los turistas y que hace años se ha convertido en uno de los preferidos de los capitalinos a la hora de almuerzo, cena o simplemente un paseo por sus calles. Acá todo es distinto. Desde sus vecinos a la oferta gastronómica y cultural, hacen de este barrio un fenómeno interesante.

Le ha costado al Cumbres Lastarria posicionar su cocina. Este es un hecho que no se puede desmentir. Desde su inauguración han tenido varias propuestas que no tuvieron buena respuesta del consumidor. Tres chefs han pasado por sus cocinas sin mayor trascendencia. El Punto Ocho, un nombre que imagina un salón de pool, cuenta desde hace unos meses con un par de novedades dignas de mencionar. Por una parte, la argentina Virginia Velásquez, nueva jefa de Alimentos y Bebidas, que está absolutamente concentrada en ajustar todas los mecanismos humanos y tecnológicos de la cocina y salón para mejorar las debilidades, y la llegada del chef Cristian Urrutia, que tras varios años desempeñándose como chef ejecutivo del hotel Las Torres (en Torres del Paine), regresa a Santiago con un ojo puesto en los productos patagónicos y el otro buscando nuevas técnicas y sabores.

Probando y degustando varias preparaciones me topé con una entrada de esas que quitan el aliento: delgadas láminas de Lengua de cordero, con cintas de espárragos confitado y vinagreta de zarzaparrilla (8.900), que alucina de principio a fin. Igual celebración para un Caldo de cordero con luche, arvejitas y cilantro (6.900), que bien puede reemplazar cualquier entrada de la carta.

El cordero magallánico (más suave y tierno que el de la zona central) aparece también en los fondos -y de muy buena forma-, gracias a un trozo de Cordero con salsa de calafate, hongos a la mantequilla de eucaliptus y polvo de mate (15.500), que disputa su supremacía con un Lomo de guanaco orgánico al carménere, espárragos, y hierbas (15.900), o un destacado Conejo a la cerveza con papas michuñe (13.900). Para los menos aventureros, los típicos cortes de vacuno, las infaltables pastas de los comedores hoteleros y pescados de la zona, son opciones que no desentonan en esta carta con guiños magallánicos.

Para los amantes del pescado, insustituible el Rollizo con salsa de murtilla, cebollines asados y hongos en aceite de merquén (12.900), y sus ya famosos Pejerreyes fritos con riubarbo encurtido en vinagre de manzana (10.900).

Definitivamente el chef Urrutia tiene buena mano y buenas ideas para encontrar los agregados que más calzan con la materia prima, a lo que se suma un correcto servicio, una carta de vinos con etiquetas originales y una atmosfera amena, con una elegancia casual.

Un comedor diferente que vale la pena visitar. Un revival de la gastronomía patagónica que gusta y entretiene. ¡No se lo pierda! (Juantonio Eymin)

Hotel Cumbres Lastarria / Punto Ocho/ J.V. Lastarria 299 / 22496 9010

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
CIUDAD VIEJA
Los veganos están de fiesta

Comienzo este artículo advirtiéndole al lector que no soy vegano (y creo que nunca lo seré). No tengo el coraje de dejar de comer alimentos de origen animal, como carnes, pescados, huevos y miel, entre otros. Por otra parte, ser vegano no es fácil ya que estos individuos están prácticamente el día completo enfrentado a un mundo gastronómico donde ellos se sienten excluidos, tratando de encontrar algunos restaurantes o lugares de distracción donde no existan tentaciones que les lleguen a través del olfato. En pocas palabras, si hay quienes no comen pan, sentir el aroma del pan recién horneado es un suplicio. Aun así y ya sea por convicción o por moda, en muchos países del mundo ha crecido el número de personas que adopta la dieta vegana.

Para hacer más sociable la convivencia entre vegano y consumidor normal, a alguien se le ocurrió hacer hamburguesas de legumbres (lentejas y garbanzos entre las más populares), pensando que serían las alternativas más cercanas a un sánguche normal. Sin embargo, en los Estados Unidos de Norteamérica, una empresa de alimentos comenzó a estudiar las proteínas de los productos vegetales y con el tiempo lograron encontrar sucedáneos de la carne, del pollo y del pescado, que son realmente de calidad superior.

José Luis Merino, propietario de Ciudad Vieja, la primera sanguchería capitalina que cambió los esquemas de los clásicos sánguches nacionales, introduciendo una serie de acompañamientos que nunca habían acompañado un emparedado, como los porotos negros, ají de gallina y un largo etcétera, comenzó hace un tiempo a seguir los resultados de esta empresa norteamericana que trabaja con proteínas vegetales y a otras empresas elaboradoras de alimentos –como la mayonesa vegana- logrando con el tiempo ofrecer una carta de especialidades veganas únicas y que van ciertamente más allá de lo que este cronista había pensado.

En su nuevo local de Vitacura conocí la semana pasada parte de su propuesta. Y acá vale contarles que ya sea el símil de carne, pollo o pescado, los productos tienen las texturas y el sabor a cada uno de ellos. Probé la Veguiwimpy Burger (9.600) que contiene una hamburguesa vegana, tomate, ketchup, pepinillos, lechuga, queso, panceta y mayonesa vegana; el San Antonio (9.900) con filetes fishless, ensalada chilena, ají verde, lechuga y mayonesa vegana, para finalizar con un Porteño Vegano (9.400), con crujientes nuggets de granos y vegetales con lechuga, tomate y mayonesa vegana.

Tres propuestas que, si bien no son económicas debido a que las materias primas son de alto costo, sin duda alguna, son una de las más revolucionarias opciones veganas que puedan existir en nuestra capital. Un acierto de Ciudad Vieja que desde ya se pueden encontrar en sus dos locales (Bellavista y Vitacura). Un nuevo aire para esta sanguchería y una fiesta para los veganos.

Para finalizar, un dato: en la cocina vegana de Ciudad Vieja emplean alimentos elaborados en base a proteína vegetal, certificados veganos, orgánicos, Non GMO (sin transgénicos), Kosher, libres de hormonas y de calidad premium.  ¡No se lo pierdan! (JAE)

Ciudad Vieja
Bellavista: Constitución 92 / 22248 9412
Vitacura: Vitacura 7120 / 95638 9094

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(Octubre) LA BODEGUILLA DE CRISTÓBAL (Domínica 5 / 22732 5215): “…maravilloso engendro de rincón para conversar unos tragos de patxarán, comerse unas morcillas (prietas), unos callos (guatitas) o unos caracoles de viña que hacen tan bien al alma, si la tienes. La carta que probamos incluía anchoas en versión salada, y con vinagre, como rico boquerón. Platos sencillos pero que llegan a la médula. Como esas migas de pastor, que con algo de pan duro o menos, un, puñado de harina y una nada de aceite los pastores arman un picoteo al que lo ponen lo que encuentren: unos granos de uva, unos higos, un pedazo de queso, o de chorizo, o de sueños.  Y otro plato similar: habas salteadas con jamón, cebollín y huevos duros.” “Además de inevitable sangría, la Bodeguilla tiene un vino de tres cepas con su nombre. Su selección de tapas recorre un surtido de tortillas, de jamones crudos ibéricos, acompañamientos, tapas del mar y de tierra.  Notable de probar: una selección de vinos hechos con uvas tradicionales chilenas, centenarias o asilvestradas, que se pueden pedir por copa. Informalidad encantadora, para gente capaz de vivir, simplemente.”

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(Octubre) EL ZÓCALO (Providencia 1941 / 23283 6772): “Para partir, dos sopas. Una de tortilla servida en una especie de bol comestible de masa frita ($4.500), sabrosa, llena de trocitos de queso -igual mucho-, la mentada tortilla y harto cilantro. Para alguien en plan cuidadoso de la figura (no es el caso), bastaría y sobraría. A la par, unos porotos negros caldosos con abundante tocino (frijoles borrachos, $4.500) y unas tortillas de comparsa. Dos pesos pesados de entrada.” “Y hay más. De entre una variedad de platos inencontrables en los mexicanos de mentirita -ay, buenísimos sus tacos ahogados, semihundidos en salsa picante-, hay varios para compartir.” “Primero, unas tostadas ($6.990), en su tortilla durita, con puré de porotos, harta lechuga -una montaña-, crema agria y, en este caso, pollo en hebras. Un plato fresco de la culinaria azteca, a diferencia de la chimichanga ($6.990, un favorito -por como suena- de Deadpool, dato pop), que es una tortilla de trigo de las burreras -llamadas también, qué feo nombre, sobaqueras- rellena, doblada en forma de rectángulo y frita. Es más usual que la carne de relleno venga deshebrada, pero en este caso venía en picadillo con abundante queso derretido. Bien igual.

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(Octubre) JOSÉ RAMÓN 277 (Vitacura 3396, Vitacura): “El lugar parece destinado sobre todo a una juventud que, más que comer, picotea. Por lo que pedimos las "papas choras" ($7.800), con la idea de ver llegar alguna variación de "papas bravas", que se suele preparar bien en esta plaza. Apareció un gran lebrillo caliente colmado de papas recocidas (ultracocidas), mucha carne deshilachada, rebanadas de chorizo, y una mancha de... mayonesa fría puesta por encima (en obsequio del gusto "chancho", como dice nuestro vecino de columna). Poco agradable revoltijo.” “Y como se trata de una sanguchería, pedimos un sánguche de lengua ($6.700), pensando que una buena lengua hace perdonar casi todo. Mal haya: la lengua estaba seca y algo dura (fatal en una lengua), y venía oprimida por estratos de queso derretido, cebolla caramelizada, tomate, salsa tártara... Destapar el sánguche fue contraproducente; el amontonamiento de cosas heteróclitas y de poco atrayente aspecto no hizo sino terminar de desacreditarlo. ¡Qué mescolanza ilegible!”

 

martes, 9 de octubre de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX, 11 AL 17 de octubre, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: El vino se junta con las artes en el Patio Bellavista
MIS APUNTES: Bristol
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Hard Rock Café
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL VINO SE JUNTA CON LAS ARTES EN EL PATIO BELLAVISTA

Algunos de los mejores artistas y viñas boutique de Chile se darán cita este 10 de octubre, a las 19:00 horas, en el Patio Bellavista, en lo que será una fiesta para los sentidos, que celebra y pone a disposición de todos dos quehaceres que marcan la identidad de nuestro país: arte y vino.

Cada viña invitada tendrá un pintor o escultor como contraparte, que intervendrá una barrica en vivo a partir del 10 de octubre. Los asistentes podrán observar el trabajo de los artistas, en un mágico recorrido que incluirá degustaciones, venta de productos gourmet y vinos de bodegas que no se encuentran habitualmente en el circuito comercial, entre ellas Maturana Wines, El Escorial, Garage Wine Co, La Ronciere, Lugarejo y VIK.  

La exposición con las obras terminadas se realizará el 24 de octubre, donde se celebrará otro hito con degustaciones, venta de vinos y productos gourmet, para finalizar la muestra el 4 de noviembre. “Del arte extraemos su alto contenido de valor simbólico, asociado a innovación y estilo, y de las viñas buscamos proyectar su alto componente identitario de imagen país”, explica Marcelo Soto, productor general de Vinart.

En esta oportunidad, el periodista Eduardo Brethauer, autor de la popular guía Vinos con Cuento, eligió con pinzas las viñas participantes. “El objetivo es acercar estos tremendos vinos a un amplio público. Realmente, hacer una fiesta ciudadana, donde podamos conocer y sentir el trabajo de artistas de extraordinaria calidad, tanto en las artes plásticas como en la enología”, afirma.

Cuándo: 10 y 24 de octubre.
A qué hora: A partir de las 19:00 horas.
Dónde: Patio Bellavista, Santiago.
Valor: $ 5 mil la copa de degustación.

 

MIS APUNTES


 
BRISTOL
Con un nuevo comedor dedicado a las pastas y dos menús gastronómicos de lujo son las nuevas propuestas del hotel Plaza San Francisco, un clásico que siempre se renueva.

Dependiendo del lado que se mire, 30 años puede ser toda una vida o solo un suspiro para los que estudian la historia. Gastronómicamente hablando, en Europa se considera un clásico a los restaurantes que cumplen 200 años de vida, como La Tour d’Argent, que abrió en 1582 y que aún es uno de los más importantes de Paris. Pero el Nuevo Mundo tiene otro calendario y convertirse en clásico no requiere de siglos de funcionamiento.

Y el Bristol capitalino bien puede considerarse un clásico. Ubicado al interior del hotel Plaza San Francisco, sus muros están tapizados de diplomas, medallas y premios conseguidos desde los años 90. La mayor gracia es que su cocina ha tenido sólo dos chefs ejecutivos, Guillermo Rodríguez y Axel Manríquez, quienes han contribuido al éxito y posicionamiento de este exclusivo lugar de encuentro de empresarios, ejecutivos, miembros del poder político y turistas, en su mayoría europeos.

Atentos al mercado gastronómico actual, la ubicación física y sus clientes, los ejecutivos del hotel decidieron ocupar un espacio libre cerca de los ascensores para instalar su nueva propuesta que simplemente llamaron “Pastas Bristol”, un lugar que replica el tradicional restaurante interior y que ofrece una interesante carta de raigambre italiana, con Antipastos (6.900), Carpaccio de ternera (7.500), un maravilloso Risotto de champiñones y espárragos (7.500) y variadas pastas frescas y secas. Sin duda una novedosa atracción para los amantes de la pasta y para los turistas que viajan “a la segura” y no se atreven a paladear nuevos sabores, aromas y texturas.

En el comedor principal y a la hora de la cena, dos menús gastronómicos de lujo se llevan las palmas.  Creado por el chef Axel Manríquez, comienza con un bocado de alta clase y casi desconocido: el picoroco. Pariente de los percebes europeos, además de extraño es delicioso. Aquí, presentado como Cappuccino, es toda una experiencia.

Luego y para encantar a todos, la Centolla magallánica en caldo de crustáceos, muestra otro de nuestros mejores productos del mar. Más allá, el Róbalo en cancato sugiere ignorados tesoros del sabor y lo máximo: el segundo fondo, una perfecta chuleta de cordero asado, en salsa de carménère y estofado de mote y murta. Gran plato que culmina esta cena para grandes ocasiones que finaliza con un goloso domo de chocolate con centro de naranja y broche de oro… comestible.

Como todo lo bueno, este menú tiene su precio. Cinco tiempos por $49.900 y la opción de un menú más breve, de tres tiempos por $32.900.

Con un servicio de sala –sommelier incluido- de lujo y una maravillosa cocina chilena de mantel largo, hay que reconocer que el Bristol ha mantenido inalterable su alta calidad durante treinta años. Eso lo convierte en un clásico… y también en un ícono de nuestra gastronomía. (JAE)

Restaurante Bristol /Alameda 816, Santiago Centro / 22360 4516

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
HARD ROCK CAFÉ
Juicios y prejuicios

Existe un cierto desprecio de un grupo de intolerantes que tienen suficientes conocimientos gastronómicos, hacia todo tipo de negocios gastronómicos que provienen de los Estados Unidos. Mejor dicho, disparan contra cualquier marca que esté relacionada con la cocina “imperialista” y niegan haberse sentado en algunas de sus mesas alrededor del mundo. Un prejuicio que realmente poco importa a los propietarios o franquiciadores, ya que las ventas de este tipo de negocios han estado durante años en alza y nada detiene su crecimiento. Ni las colas de ratones en los McDonald’s o los escupitajos en los KFC, pasando por los malísimos cafés del Starbucks, lo mal que le fue a los Denny’s y lo nefastos que son los fast food gringos.

Como la vida tiene más vueltas que una oreja, la semana pasada y atraído por un nuevo menú que me enviaron por mail, entré por primera vez al Hard Rock Café, la franquicia chilena de este gigante norteamericano (dicho sea de paso, de propiedad de la tribu aborigen Semínola), pensando más allá del rock pesado o de la música en vivo que frecuentemente se toma el escenario del lugar. Fui a mediodía –más tranquilo- con la finalidad de compenetrarme con la cocina del lugar. La oferta era conocer los nuevos platos que están a la venta al mismo tiempo en todos los locales de la cadena en 63 países del mundo.

De ellos, un poker de ases como su Bourbon glazed baby back ribs: un sabroso y suculento costillar de cerdo ahumado, sazonado y fusionado con una nueva salsa americana de Bourbon + BBQ, servida con papas fritas, ensalada coleslaw (repollo y zanahoria), y macarrones con queso, un plato tan contundente que se necesitan al menos tres personas para dejarlo limpio. Si bien su precio es alto (19.990), al ser para compartir, su valor promedio baja considerablemente.

Si las costillas son un poker, cuatro reinas de corazones podrían ser las fajitas de pollo marinadas en tequila y jugo de limón, con pimientos rojos, choclo asado, jalapeños y cebollas asadas (11.990). Al igual que el caso anterior, un plato para compartir y disfrutar.

Para acompañar, una serie de cócteles al estilo norteamericano donde manda la decoración y el jugo de frutas. Sin ser prejuicioso, el cóctel norteamericano no es de mi agrado, así que, existiendo la posibilidad de beber una copa de vino, incliné mi balanza a lo conocido.

Juvenil y atento servicio. No podría ser de otra manera ya que acá mandan los jóvenes, el rock y la fantasía. El lugar es amplio, cómodo, luminoso y sin estridencias (a mediodía). Todo en grandes porciones, el pie de manzana y canela es uno de los postres más solicitados (acá le llaman fresh apple cobbler) y acá lo acompañan con helado de vainilla y caramelo.

Escasamente algunos millennials podrían leer estas crónicas ya que mi público lector es de otra generación. Sin embargo, recomendar a los mayores una visita al Hard Rock Café no es una locura. Vaya a mediodía y sorpréndase con la cocina de este lugar típico norteamericano. Muchos lo asocian con el fast food o lo que acá llamamos comida chatarra, pero en esta cocina tienen algo que decir y que va mucho más allá de las hamburguesas o el pollo frito. Así, los juicios y los prejuicios acerca de la cocina gringa serán bastante más sinceros. (JAE)

Hard Rock Café: Costanera Center, Nueva Tobalaba 0412, Nivel 1, Providencia / 22618 9612

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(Octubre) DANÉS (Mall Alto Las Condes / 22755 5946): “El Danés se instaló en el Mirador del Alto, del mall Alto Las Condes. Espacio muy especial, para público que se siente tan especial como el estallido de una galaxia (o sea, con enferma buena opinión de sí mismos). En ese Mirador no hay restaurantes de la vieja escuela, sino todas las especialidades se han separado en otros tantos locales” “Le gusta el Angus, ese animal alimentado en la pampa de tremenda carne. La que tiene Chile Beef, tan cara como rica. Y se preparó un crudo ($7.500), con la carne cortada a cuchillo para que no quepan mezcolanzas espurias en la receta. Más una memorable entraña, de 200 gramos, $15.900. Y arrollado de huaso genuino. Agregó además a la carta su tártaro de atún ($8.900), muy rico. Y para las damas que “comen verduritas para seguir viéndose bellas” (espero que ningún palurdo me pase un parte por el comentario) reemplazó a partir de este Dieciocho el pan por lechuga escarola en su serie de golosos sánguches.”

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(Octubre) GUSTO VIETNAM (Av. Francisco Bilbao 1315 / 22993 2783): “Para partir, evitando los rollitos fritos, que tanto se parecen a los tan conocidos chinos, se optó por unos que vienen fríos en fina masa transparente de arroz, unos nems ($6.500). A través del contenedor -porque son como esos cuerpos de plástico para aprender de venas y arterias en el colegio- se ven las verduritas picadas, menta y unos camarones de casting, los que se remojan en una característica salsa agridulce. Se siente y se come sanito, la verdad. Por otro lado, unos panqueques crujientes, maravillosos por su sabor -hechos con tres harinas, explica el caballero que atiende-, que se sienten harto menos saludables, pero OMG, qué ricos que son. Son los bánh xéo ($7.500), rellenos con algo de camarón, chanchito y dientes de dragón. Hay que bañarlos en una salsa bien licuada que viene con ellos. Crujen, y crujen mucho. Una gloria de sabor y textura, pero sin contarle al doctor.” “De fondos, un vacuno a la pimienta ($7.000), muy blandito y salteado con hartos cortes de pimentón al dente, acompañado de un arroz blanco. Y la clásica sopa local, la pho ($6.200), que es un caldo clarificado, con harto tallarín de arroz con carne y verduritas, que hemos probado más aromáticas, por lo que se acercó más a la categoría de comida de hospital. Sanita igual, entonces, pero al debe en exotismo.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(Octubre) LE PAIN QUOTIDIEN (Av. Kennedy 5413 local 364-B, Parque Arauco): “Lo que hemos catado en Le pain quotidien es de excelente calidad. En primer lugar habrá que destacar su baguette, que es la mejor que hemos comido en Santiago (aunque en Francia las hay superiores): crujiente y durita por fuera, con poca miga por dentro, y de buen tamaño ($1.500). Muy bueno también es su croissant ($1.000), y la brioche ($1.000) es de las mejores de esta plaza (aunque a nosotros, quizá, nos gusta un poco más "huevosita"): un pan fino, tan fino que con mantequilla es una pequeña fiesta.” “De excelente factura son las masas de hojaldre: hemos probado un rollo de canela y otro de pasas ($1.500) que están entre los mejores que se ofrecen en esta ciudad. Y por la misma línea va el croissant de almendras ($1.500). Habrá quien prefiera sus rollos de canela más canelosos; pero a nosotros nos pareció que la mesura del aroma del que probamos lo hacía perfecto.” “De la pastelería catamos un éclair de vainilla con cubierta de chocolate ($2.800) cuya crema pastelera es fuera de lo común: una delicia de sencillez y perfección. Y nos aventuramos con un queque de plátano vegano, a pesar de que no padecemos de veganismo, que resultó ser, como era de esperarse de algo que lleva esa fruta, muy bueno, y muy bien especiado, además. La tarta de manzana, en cambio, adoleció de un exceso de esencia de almendras.”