martes, 24 de julio de 2018

MIS APUNTES


 
TRAFALGAR
Recién remodelado, el imponente bar del hotel Crowne Plaza
apuesta por la revitalización del centro de nuestra capital
 
¡Vaya que tiene historias el Crowne Plaza capitalino!, pero como a pocos les interesa el tiempo pasado, ya que la vida es vertiginosa, nos quedaremos en el primer piso de este céntrico hotel capitalino y en el Bar Trafalgar, un renovado y cómodo espacio que se está transformando en uno de los epicentros más concurridos –y tranquilos- en un Santiago Centro que cada día se pone más interesante.

 
Atrás quedan los recuerdos de este bar – restaurante que hoy ofrece variados espacios para deleitarse con un café, una copa, un cóctel o de frentón un plato de comida. Con música en vivo al atardecer y varias pantallas de TV para ver espectáculos variados, la remodelación fue obra de Amalia Barreda, hija del reconocido arquitecto Ernesto Barreda, quien diseñó el hotel año 1981, cuando fue considerado como un elefante blanco.

 
Hoy, cuando los millennials buscan algo diferente, es posible que en este lugar descubran una de las mejores versiones del Club Sándwich (9.000) y la conviertan en propia. A diferencia de la hamburguesa, Santo Grial de su generación, es el favorito de los millones de turistas que llegan a los diferentes hoteles del mundo a sabiendas que su receta base (tocino, pavo, jamón, tomate, lechuga, queso, mayonesa y tostadas de pan de molde), es tan imprescindible como la ducha matutina, y es por ello que en el Trafalgar es uno de los emparedados más solicitados, ya que acá, aparte de los clientes nacionales, es posible encontrar desde tripulaciones de líneas aéreas extranjeras a turistas de todo el mundo que suelen moverse en hoteles de esta categoría. Con un servicio atento y experto, el barman, antecesor de los actuales magos de la coctelería, ofrece la misma experiencia y los mismos resultados, sin la parafernalia ni el aura que ostentan en la actualidad los iluminados alquimistas del alcohol.

Al atardecer, de siete a nueve de la noche (o la tarde, según la temporada), la música en vivo se toma el lugar. Piano y cantante para amenizar el fin del día. Dos por uno (en bebestibles) es la oferta de este “happy hour” especial que se acompaña con un buffet ilimitado de snacks fríos, calientes, salados y dulces, que prácticamente lo convierten en una cena. Todo ello por $ 12.500 por persona y con la posibilidad de seguir la fiesta con una carta de cócteles, cervezas, vinos y analcohólicos junto a variados platillos, varios de ellos aptos para celiacos y vegetarianos.

El centro de la capital se está revitalizando y esa es la razón de las últimas remodelaciones de este gran hotel. La cadena apuesta por esta ubicación y hay que creerle. Si no lo conoce, hay que ir. Si alguna vez lo conoció, verá las diferencias junto a su nuevo y moderno diseño. (JAE)

Bar Trafalgar, Hotel Crowne Plaza, Alameda 136, Santiago Centro / 22638 1042

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
ISSEI
Cocina nikkei en La Dehesa
Santiago crece y cada día los límites de la ciudad son más extremos. 35 kilómetros de norte a sur y 40 km de este a oeste para albergar a cinco millones de habitantes, es -obviamente- agotador para los que se trasladan entre dos puntos lejanos de la capital. Por ello y junto al crecimiento de la ciudad, los empresarios han comenzado a desarrollar todo tipo de infraestructura para  beneficiar a las familias que viven en los alrededores de la gran ciudad.

 
El Mall Vivo Los Trapenses es un claro ejemplo de ello. Rodeado de un barrio con cómodas viviendas ofrece tiendas, restaurantes, farmacias, juegos y gimnasio –entre otros-, oferta que aprovecha una población que ha ido creciendo y consolidando otro barrio de nuestra capital.

Y ahí llegaron cinco empresarios ligados a la gastronomía para abrir el Issei, el primer restaurante nikkei de la zona. Con dos comedores y una terraza adaptada para bar de atardecer, recibe en horario de Mall a sus clientes, muchos de ellos convertidos en adictos a esta cocina, que aparte de lo nikkei, también incursiona en platos orientales y otros de cocina de autor.

Gyosas carretilleras para partir, con filete de vacuno y salsa carretillera (7.900), de gran sabor y textura. Luego, un Tiradito Izanagi  (7.900), láminas de atún bañadas en aceite de sésamo tibio con cebollín, soya y crispys de quínoa, un plato verdaderamente para disfrutarlo de principio a fin.

Para degustar (y conocer algo más del Issei) dos niguiris Koushinoniku (3.900) de filete, huevo de codorniz y salsa de ostras, sabrosos bocados que sirvieron para aventurarse con los rolls, (americanizado en este caso) con un Quínoa Roll (8.900), con quínoa aderezada, palta, salmón, queso crema (infaltable) y poroto de soya, de buen sabor pero poca originalidad.

Mero (13.900) a la hora del plato de fondo, a la plancha con puré rustico de papas chilotas y reducción de camarones al Grand Marnier, Obviamente nada nikkei, pero de muy buena calidad. Aparte, la carta ofrece un par de carnes, Pad Thai y un trio de creaciones orientales.

Escaso público al almuerzo. Lógico. Pocos trabajan en las cercanías y no es un Mall de paso. En el ocaso del día la figura cambia y el movimiento se nota. Su terraza bar (calefaccionada este invierno) tiene una carta acorde a los cócteles que ofrece y en las mesas del primer piso aparecen los conocedores. Los fines de semana llegan en masa (y en familia), ocasión que sirve para mantener este difícil negocio de la gastronomía en lugares tan, tan alejados del circuito gastronómico capitalino, donde las apuestas son realmente difíciles y complicadas.

Issei: Av. José Alcalde Delano 10492, Local 1512 (Mall Vivo Los Trapenses) /23224 6913

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                           
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(JULIO) ESTRÓ (Hotel Ritz Carlton, El Alcalde 15 / 22470 8585): “Sin aspavientos, la carta recorre los productos más apreciados de nuestras regiones, que no se limitan a la tradición sino incorporan sabrosos productos de tenaces empresarios. Y muy buena elección de vinos.” “A la entrada, un tiradito tibio de pesca del día, con dressing de erizos, emulsión de cacho de cabra y camote crocante. Para beber, un sauvignon blanc Laberinto, Cenizas, 2017, Maule.” “Luego el sabroso y tierno un pulpo del norte chico a las brasas, con papas confitadas, chimichurri de chorizo y alioli de ajo negro” “Tras el intermedio de un sorbete de limón y jengibre, un salmón de Puerto Montt, con garbanzos, camarones y muy atractivo pebre de cochayuyo, aunque usted no lo crea.” “La culminación: un codorniz de Casablanca confitada, con hongos salteados papas chilotas y salsa de morcellas. Con el placer que aporta un pinot noir todo terreno de Casa Marín Cartagena 2016, Leyda, San Antonio.” “Con promedio de $25.000 p.p., se valora el mando del argentino Alejandro de Mato, chef ejecutivo, y Sergio Castro, chef del Estró, con un amigable flujo que crea atmósfera.”

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(JULIO) EUROPEO (Alonso de Córdova 2417 / 22208 3603): “El Europeo actual tiene una cocina con identidad propia, bien achilenada, una estética más luminosa y -para actualizarse- con precios que ya no son los más altos del ambiente.” “Con una atención realmente atenta, informada y nada de cargante (con descripciones absurdas y eternas de los platos), partió esta experiencia con pan recién salido del horno en el platito anexo. Antes de las entradas, un par de bocaditos de cortesía (uno era un minimilcao con piure, como para ponerlo de emblema de embajada cultural). “Los fondos, nuevamente impecables. Un pedazo de pecho de chancho agridulce ($15.500), montado en un puré de papa y menta, con un timbal pequeño de porotos, arvejas y murta, en una combinación tan terrestre como aromática. El otro plato fue aún más frágil y evocador. Un arroz caldoso ($15.800) con vegetales varios (parecía un minijardín, con algunos brotecitos), sus lascas de queso, algún camarón y trozos de filete. Pura sutileza, sin ningún sabor dominando al otro.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JULIO) CUATRO BOCAS (Manuel Montt 983, Providencia): “Novedoso: un restorán donde casi todo lo que se ofrece tiene forma y consistencia de albóndiga. Hay también sándwiches y tragos (tomar tragos mientras se ramonea en albóndigas fritas no está mal...).” “Hasta el tártaro de salmón con que partimos ($8.990) venía redondeado, cosa que, por cierto, no afectó en nada su buena calidad. Bien agradable. Y luego, antes de sumergirnos en el mar de bolas, optamos por pedir una degustación de ellas ($7.990), compuesta por cuatro (¿será una cábala, como le dicen?) clases diferentes: una clásica de carne con queso (nada muy especial), una de prieta con nuez,  una de "cerdo" (léase "chancho") con tocino, y una de pollo con sésamo (la carne de pollo, poco jugosa, no se presta para este tipo de preparación).” “La prieta con nueces nos pareció muy rica, pero de sabor quizá demasiado "intenso": que le lleven a uno cuatro de ellas es casi abrumador (no pudimos terminar con todas).”

 

 

martes, 17 de julio de 2018

LOBBY MAG

LOBBY MAG
Año XXX,  19 al 25 de julio, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Mistura: La mejor excusa para viajar a Lima
MIS APUNTES: Sarita Colonia
HECHOS: Winston Churchill: el Primer Ministro
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
MISTURA:
LA MEJOR EXCUSA PARA VIAJAR A LIMA

Desde el año 2008 se realiza en Lima la feria Mistura, uno de los festivales gastronómicos más reconocidos de Latinoamérica. Una buena razón para viajar en septiembre a la capital peruana y disfrutar de las bondades de una de las mejores cocinas del mundo. Este año, la decimoprimera edición de Mistura se realizará en la Costa Verde, frente al mar, del 6 al 16 de septiembre.

Mistura es el panorama imperdible de los que gustan de los verdaderos sabores peruanos. La feria estará dividida en 14 calles y avenidas, entre los que se encuentran bares, tabernas, fusiones, chocolateros, camiones del sabor (food trucks), dulceros, entre otros.  Algunos de los platos típicos que sin duda encontrará en la feria son el Cebiche, los Anticuchos, el Arroz con pato, el Cabrito a la norteña, la Papa a la huancaína, el Arroz con mariscos, el Rocoto relleno y el infaltable Chancho al palo. Para acompañar, pisco sour, chilcanos, chicha morada, aguaymanto con mandarina y una gran variedad de cervezas artesanales, piscos y vinos.

Aparte de la feria. Todo Lima para el visitante. Una ciudad linda, limpia, acogedora y llena de atractivos. Restaurantes, mercados y un sinfín de lugares que se pueden visitar. Para el que no conoce esta ciudad, se sorprenderá. Para los que ya la han visitado, el placer de regresar será inmenso. Tres o cuatro días en la ciudad del Rimac son suficientes para empaparse de peruanidad y de la simpatía de un gran pueblo.

 

MIS APUNTES


 
 
SARITA COLONIA

Un lugar especial. Conservando fachadas antiguas, decorado con iconografía kitsch y lleno de objetos como payasos de los Juegos Diana, una cabeza de macho cabrío, lámparas de lágrimas y figuras de yeso de casi dos metros, el Sarita Colonia sorprende hasta el más avezado visitante.

Un trabajo realizado por el arquitecto y diseñador Gino Falcone, conocido en la industria gastronómica por haber intervenido, diseñado y participado en decenas de restaurantes durante estos últimos 25 años. Proveniente del Perú, conoció la industria cuando estaba en pañales y no tardó en convertirse en uno de los diseñadores más solicitados. Pero como le gustaba la gastronomía, junto a dos socios abrió el ya desaparecido Puerto Perú en la calle Condell, preparando quizás, su primer “Sarita” en Bellavista, que tras cuatro años de éxito decidió abandonar para luego, diez años después lanzar su Sarita en versión 2.0, un lugar que no deja a nadie indiferente.

Fui (o fuimos, ya que éramos varios cronistas) a conocer la nueva carta de esa cocina que Gino llama “travesti”, ya que trasgrede lo tradicional. La cocina peruana es sólo la base de sus atractivos platos creados por Juan Andrés García, el chef del lugar, quien abraza el producto marino de las costas chilenas para sus creaciones tales como un maravillo Tiradito de chochas (11.900) con salsa verde, leche de tigre, ají verde, cilantro, merquén y palta, que sorprende por su sabor y textura, o su Cebiche de chochas y erizos (12.900) con daditos de yuca frita y ají cacho de cabra, un placer de dioses.

Junto a la muestra de la nueva carta, el bar no se queda atrás. Cristian Cuevas, el bartender del lugar ofrece una ilimitada y variada carta de cócteles -con y sin alcohol- donde lucen sus creaciones propias y que maridan perfectamente con los platos de la carta. La idea es reemplazar el vino o la cerveza con sus creaciones, ya que acá todo se viste diferente, algo entretenido y lúdico.

Los fondos también logran cautivar. Una Causa de plátano (11.900) donde la papa amarilla se mezcla con puré de plátano asado para formar la causa a la que se agregan palta, camarones y se corona con una chalaquita de ajíes y cebolla, no hace más que transportar al cliente a los mejores restaurantes de Lima, tanto como los fideos Udon con salsa de mariscos (14.500), fideos japoneses en base de harina de trigo y salsa de ají amarillo, vino blanco, fondo de mariscos, queso parmesano y crema. Acompañado de mariscos y huevo escalfado. ¡Puro sabor!

No es una comida liviana. Hasta los más golosos terminamos rindiéndonos ante tanto plato. Aun así probé un mote al ají amarillo que me cautivó, tanto como para regresar por él. Los postres, para tentarse entre tanto plato salado: ricos y dulces alfajores helados y un típico (por esta vez) Suspiro de limeña.

Sarita Colonia descontrola, vulnera y cual travesti, viste de manera diferente la cocina peruana. Juega con el cliente ya que es inusual. Acá se entra a un mundo paralelo entretenido y sabroso. Raro pero elegante. Único y digno. Tanto como para reservar un nicho en una de las paredes mortuorias que recorre los dos pisos del restaurante, ya que Sarita Colonia es una santa peruana que es seguida por los segregados, donde la rabia marginal es bienvenida y transformada en bálsamo para la tolerancia y el respeto.  

Simplemente, Sarita seduce.

Sarita Colonia / Loreto 40, Recoleta / 22881 3937

HECHOS

 
WINSTON CHURCHILL: EL PRIMER MINISTRO

"Certifico que la convalecencia post-accidente del Honorable Winston S. Churchill, hace necesario para él el uso de bebidas alcohólicas, especialmente con las comidas. La cantidad es naturalmente indefinida pero, el requerimiento mínimo sería 250 centímetros cúbicos."

Este simpático certificado médico fue emitido por el doctor James Pickhardt, de Nueva York, con ocasión de la visita de Winston Churchill a los Estados Unidos en plena Ley Seca, cuando la producción y consumo de toda clase de alcohol estaban prohibidos.

No podía ser de otra manera, Churchill era un gran bebedor desde su juventud y era imposible que pasara un día sin su trago encima. Durante la mayor parte de su vida se tomó un vaso largo de whisky con agua apenas despertaba -cada día-, su "papá cocktail" como lo llamaba cariñosamente, después de eso desayunaba. Acostumbraba a trabajar toda la mañana en su cama y se levantaba a la hora de almuerzo. Ahí comía un copioso almuerzo regado con champagne y brandy, y seguía con las reuniones. Después dormía una siesta de hora y media. Se levantaba para el té, tomaba un whisky, y seguía con la tarea. En la noche se terminaba de zampar el cuarto de botella de Johnnie Walker Black que le quedaba, pero esta vez "sin cometer el pecado de contaminarlo con agua".

Churchill era un optimista irremediable, como el mismo decía "Soy optimista, ya que no me parece útil ser otra cosa" y tenía una idea muy curiosa sobre la política "La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la primera te pueden matar una vez, en la segunda muchas".  Profético ya que apenas terminó la guerra en la que Inglaterra le debía todo, fue derrotado en las elecciones como primer ministro, sus electores lo mandaron de una patada a jubilarse, fue derrotado por el mediocre Clement Attlee, con lo que partió la decadencia del hasta entonces poderoso British Rule.

Además de bebedor fue un gran un aventurero que buscaba las guerras porque le encantaban, cuando Inglaterra estuvo a punto de caer durante los bombardeos de Londres y su cabeza tenía precio, Churchill dijo al parlamento: "Señores, estamos solos. Por mi parte, encuentro la situación extremadamente estimulante.”

Cuando era un joven teniente del Regimiento de Husares de Aldershort, les reclamó a sus superiores "El ejército británico no ha disparado un solo tiro a un soldado blanco desde la guerra de Crimea, es decir, desde hace 40 años, y yo necesito una guerra." Así fue como dejó el ejército y se enlistó como periodista en varias guerras como la de Cuba y España y la guerra de los Boers en Sudáfrica. Cuando un amigo le dijo que estaba loco buscando la muerte, Churchill respondió "Es un riesgo, sin duda, pero ¿qué es la vida sin riesgo?

Sir Winston Leonard Spencer Churchill, bebedor, aventurero y héroe británico nunca dejó de ser un niño, pasó la vida jugando y tomando riesgos, también se dedicó a la pintura y escribió tan bien que ganó el Premio Nobel de Literatura en el año 1953. En sus últimos años se aficionó a la albañilería. Gozaba reparando piezas y levantando murallas. Fue la encarnación de la idea del gentleman, ya desaparecida.

No podemos cerrar este artículo sin mencionar un par de sus muchas anécdotas. Una vez su archirrival política, Lady Astor le dijo: "Si usted fuese mi marido, le envenenaría el té." A lo que Churchill respondió: "Señora, si usted fuera mi esposa, ¡me lo bebería!" Otra vez la parlamentaria laborista Bessie Braddock le dijo: "Winston, usted está borracho." A lo que Churchill respondió: "Y usted, señora, es fea. Pero yo, por la mañana, estaré sobrio."

Murió en 1965 a los 91 años, de viejo.

¿Quién dijo que la historia era aburrida?

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                           
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(JULIO) SARITA COLONIA (Loreto 40, Recoleta / 22881 3937): “Allí se come “cocina peruana travesti”. Su joven chef, el limeño Juan Andrés García que llegó el 2014, cuando se lo dijeron pensó que tenía muchas ganas de volverse al tiro al Perú.” “Pero encontró la fórmula, con productos de acá, técnicas de allá. Por ejemplo, descubrió las deliciosas chochas que son casi monopolio “Donde Mario”, en La Herradura de Coquimbo. Deliciosos caracoles de mar chilenos que los orientales se llevan por toneladas, Juan Andrés las combinó con leche de tigre, en tiraditos ($11.900), y con lenguas de erizos. Sazona merluza austral con salsa parihuela y chicha de jora. Además glasea una sobre-costilla por ocho horas en cocción a baja temperatura, con óptimo cremoso de mote que solo, ya justifica la visita. Agregue un rico caldo udon ($14.500), de fideos de harina de trigo, con fondo de mariscos, criaturero, con su huevo escalfado.  Y postrera culminación, un marshmallow de higos ($6.900), magnífico. Funcionan sólo de noche: además del panteón necro y santero, ofrecen el comedor de la lámpara de lágrimas, el fraterno salón de la Guerra del Pacífico y el bar de tragos a la medida, en el tercer piso.”

WIKÉN 
ESTEBAN CABEZAS
(JULIO) CASA LUISA (Almirante Montt 533, Valparaíso / 32342 6990): “En vez de panera, la que podría haber ayudado en la espera, llega un "abre boca" con un pedazo de queso y frutas. Y luego (bueno, media hora después) dos entradas: una sopa de tomates que se suponía tenía toques de vino y queso azul ($8.500), la que era de un dulzor dominante sin contrapeso alguno. Junto a ella un roast beef ($8.500) que no solo estaba duro, sino que venía mal cortado, como abanico. De acompañamiento, un picadillo de cebolla, aceituna y alcaparras en extremo salado.” “Los fondos fueron un pescado y dos pastas, una de las cuales llegó tibia tirando a fría. Se trató de unos papardelles ($11.900) que supuestamente tenían algo de cúrcuma -inapreciable al paladar-, con una salsa de "setas deshidratadas" que era una intransitable planicie de sabor. Un plato definitivamente aburrido, aunque mejores estuvieron unos capelettis rellenos de pulpo ($12.900), tal vez lo mejor de este almuerzo, con una salsa de crema y vino blanco que tampoco representa riesgo alguno.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JULIO) BAZZAR (Hotel Icon. Alonso de Córdova 6050, Vitacura): “…probamos una cocina desconcertantemente dispareja, aunque el servicio de la misma fue excelente y muy amable. Comenzamos por dos platos de calidad: un ceviche de salmón ($8.200) muy bien hecho, según un estilo chileno, que ya se ha consolidado y que tiene igual derecho que el peruano al estrellato...” “Lo que vino después fue decepcionante. Un cassoulet de cordero ($11.500; nombrado como "cassoulette") sepultado por un cerro de pan rallado "al natural", que se intentó dorar un poco por encima con un soplete de cocina. Obviamente, el plato fue hecho por alguien que nunca ha comido un verdadero cassoulet francés. Desembarazamos el plato del pan rallado todo lo que pudimos, y lo que había debajo no estaba del todo mal. Pero... En cuanto a los agnolotti con salsa "carbonara" (sic), es decir, una crema con tocino, estaban semicrudos; no al dente: semicrudos. Postres: una tarta de manzanas caramelizadas, poco caramelizadas y poco tarta (sin buena base de masa). Y una marquise de tres chocolates, aceptable.”

 

 

 

 

 

martes, 10 de julio de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXX,  12 al 18 de julio, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Precio promedio por persona
MIS APUNTES: El comedor del Ritz Carlton
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Mi vecina vegana
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA



 

PRECIO PROMEDIO POR PERSONA

En reiteradas oportunidades me han consultado sobre el porqué y las razones que se esgrime para poner como precio promedio en un restaurante un valor que ni remotamente se parece a la cuenta final.

Este es un tema que da para mucho. De partida hay que considerar que los expertos toman como valor promedio sólo los platos y no los líquidos respectivos, los que la mayoría de las veces abulta la cuenta bastante más de lo pensado. O sea, si un restaurante tiene un valor promedio de 15 mil pesos, entre el aperitivo, el vino y el café deberá sumar a lo menos otros 15 mil y ya llegamos a $ 30.000, que es más menos el valor real de un consumo normal. A eso debe sumarle la propina legal del 10%, así que su cuenta se incrementará al menos en un 100%

Es difícil cambiar el criterio del precio promedio ya que los bebestibles no pueden ser cuantificados porque los valores de los líquidos varían enormemente entre local y local, además de que el cliente tiene siempre gustos diferentes. Desde bebedores de cerveza (y ahí baja el promedio de la boleta final), hasta almuerzos o cenas con bajativo y todo (que hace subir la cuenta). Por lo tanto y desde ya, agregue siempre un 70 a un 100% más a las recomendaciones de las crónicas y/o guías.

Así no pasará un mal rato.

MIS APUNTES


 
EL COMEDOR DEL RITZ CARLTON

De la noche a la mañana Santiago se llenó de hoteles. Según los entendidos, aún faltan camas turísticas en la ciudad y eso permite tener un mercado muy activo. Sin embargo, sólo un puñado de hoteles destacan por su gastronomía, algo que no todos pueden acceder.

Es el caso del Ritz Carlton que desde su inauguración ha sido un referente de la alta cocina en la ciudad. Con una de las ubicaciones más privilegiadas de la capital, como es el barrio El Golf, su restaurante ha ido evolucionando y ganando reconocimientos desde sus inicios el año 2002 tras una inversión de 45 millones de dólares.

Fino y lujoso, su comedor (en un inicio eran tres), en la actualidad todo gira bajo el nombre de Estró. Allí han hecho sus aportes grandes cocineros como Mauricio Guerrero, Jörg Delin, Tomás Olivera, Sergí Arola, Marco Rivas y Juan Morales (entre otros) que entregaron todos sus conocimientos para prestigiar la cocina de este hotel. Todos han dejado una huella de sabores y aromas, lo que siempre es más difícil superar.

Tras el traslado del mexicano Marco Rivas, el mejor chef del 2015 según el Circulo de Cronistas Gastronómicos, la tarea recayó en Sergio Castro, hasta entonces sous chef del Estró, quien fue el encargado de presentar parte de su primera carta menú, donde se puede apreciar el interés del chef por potenciar las materias primas chilenas con técnicas modernas de elaboración.

Supervisado por Alejandro Mato, chef ejecutivo del hotel y proveniente de Buenos Aires, conjugaron una paleta de sabores criollos muy interesantes, ya que la intención es ofrecer el lugar no sólo a sus huéspedes, sino a todos los que disfrutan del circuito gastronómico de nuestra capital. Sin ir más lejos, ofrecen un menú ejecutivo a la hora de almuerzo entre lunes y viernes, que podría ser considerado de lujo, donde por $ 15.000 se puede optar entre cinco entradas, siete fondos y cinco postres, algo inusual en el Santiago de estos días.

De la carta, varios botones de muestra: un sabroso Tiradito de la pesca del día con dressing de erizos, emulsión de cacho de cabra y camote crocante (8.000) o un destacado (blando y equilibrado) Pulpo de Coquimbo a las brasas con papas confitadas, chimichurri de chorizo y alioli de ajo negro (9.000) que nos hizo recuperar la confianza en el ultra explotado pulpo, octópodo de uso masivo y muchas veces mal elaborado.

De los fondos probados, el Salmón de Puerto Montt a la sartén con unos deliciosos garbanzos guisados con camarones y pebre de cochayuyo (14.000), insta a pensar que el acompañamiento superó con creces la materia prima principal –el salmón en este caso- ya que su sutil sabor se perdía con la fuerza de los garbanzos. Sin embargo, la Codorniz de Casablanca confitada, con setas salteadas, papas chilotas y salsa de morchellas (15.000) sacó aplausos entre los asistentes y a la vez agradecimientos por ofrecer esta ave, que alguna vez fue de caza.

Buenos postres, como un Cheesekake de zapallo y curry y un excelente servicio, donde la camarera no sólo sabe de platos sino también maneja los vinos como una destacada sommelier, hizo de este almuerzo una fiesta para los sentidos. El Estró tiene tres comedores y para aquellos que no conocen estos cambios, los espacios son diferentes. La terraza y el último comedor son los más agradables y concurridos. El comedor de la recepción es algo anodino y no motiva al cliente. Posiblemente es la única crítica que se le puede hacer a este lugar. Es cierto que hay cambios absolutos en las cartas del antiguo y el nuevo chef. Pero esa es la gracia de los hoteles ya que se permiten licencias gastronómicas que un restaurante cualquiera no las podría soportar. Los acentos gastronómicos son diferentes y ahí está el aporte del Ritz Carlton capitalino, que también renovó todas sus habitaciones de estilo victoriano que tenía en sus inicios, y las convirtió en modernas habitaciones donde el lujo se complementa con la tecnología. (JAE)

Estró / Hotel Ritz Carlton / El Alcalde 15 / Las Condes / 22470 8585

EL REGRESO DE DON EXE


 
MI VECINA VEGANA

Vivir en el centro tiene sus beneficios y también muchas desventajas. De partida, todo a mano y basta caminar tres cuadras para encontrar lo que necesites, ya sea una farmacia, una sanguchería, un restaurante peruano, un café con piernas o un asalto. Eso de los asaltos es común, pero como Lulú, la chica del piso 20 me lo había advertido, trato de guardar mis huesos temprano para no meterme en líos, problemas o vicisitudes varias cuando se vive en el kilómetro cero de la ciudad.

El sábado pasado tenía hambre y antes de regresar a casa pasé a comprar algo con que alimentarme y algo (también) para calmar la sed. Encontré –en el pasillo de las carnes- dos chuletas de chancho grandecitas, que compré para acompañar un puré de caja que tenía en la cocina. Un tomate y una bolsita de ají rojo fue el resto de los “sólidos” que adquirí, sin contar los líquidos, ya que estoy llenando esos espacios para las botellas que tienen los departamentos “modernos”. Cuento corto y para no aburrirlos, como a las nueve de la noche estaba friendo mis chuletas de chancho y mientras desprendían su grasita, cataba un rico Coyam, que me había llegado de regalo.

La paz reinaba en mi hogar hasta que alguien golpea la puerta ya que había desactivado el timbre por los constantes y repetitivos “rin rin raja” de los pendejos que viven en el edificio. Al abrirla me encuentro con una lola con cara de descompuesta y cargando un perro salchicha.
-Perdón, señor, -dice, - pero no puedo soportar el olor a esa asquerosidad

Hice un ademán de oler mi copa, pero ella se encrispó aún más
- No hablo de su vino, señor. Es la cochinada que está friendo y traspasa las paredes.
- ¿Y?
- Es que soy su vecina, no soporto la carne y menos que coman seres vivos.
- Pero este chancho estaba muerto cuando yo lo compré!
- ¡No me responda huevadas, señor! ¿Podría al menos abrir las ventanas de su departamento?

Ella se quedó en la puerta mientras yo hacía corriente de aire abriendo las ventanas y echando un spray para los olores. Como a esas alturas las chuletitas estaban listas, apagué el gas y las metí dentro del horno. Realmente mi vecinita estaba bien rica y el hambre que tenía se fue apagando a medida que contemplaba su tersa piel juvenil. Uno puede comer todos los días, pero conocer ricuras no es asunto diario.

- Espero haber cumplido tus deseos –dije, al menos podrías decirme tu nombre ¿no?
- Gracias vecino –respondió, mientras su perro estaba inquieto y miraba con ojos lascivos mi cocina.
- ¿Cómo te llamas? ¿Desde cuándo vives acá? ¿No te gusta la carne? 

Sin soltar al perro dio dos pasos al interior de mi cuchitril y me contó que se llamaba Sandra, que era vegana y que vivía desde marzo al lado mío, ya que era de Talca y estaba terminando Veterinaria. –Por eso este perro –lo señaló. Lo encontré en la calle en una protesta.

-¿Comes puras lechugas? ¿El animal hace lo mismo?

Encontrar una vegana simpática es como sacarse la Kino y el Loto juntos. Sandra era conversadora y entretenida. Habló de proteínas, de vitaminas y lo bien que hace dejar la carne; pero también de sus estudios, de su futuro y sus gustos personales. Bebimos un par de copas de Coyam y la convencí que cenáramos juntos. Ella –sola por el momento- fue a su departamento y regresó con una fuente de quínoa con tomate, cebolla y aceitunas. Calenté –para mí- una chuleta y le agregue quínoa. Ya un poco mareada con la segunda botella de vino, se rió cuando le puse al perro la chuleta restante. Total, era sábado… y el domingo se descansaba.

Mira, decía riéndose, mientras el perro –que nunca supe su nombre- se acomodaba como gusano de tierra en la alfombra con el fin de dormir luego de engullirse la chuleta. –El vino se hace con uva; el vodka con papas y trigo; el whisky con cebada… Todo natural… todo vegano… ¿cachai? - P’tas, me curé y aun no se tu nombre… ¿Cómo te llamai, viejito lindo?

Cuando le dije que me llamaba Exequiel, pero me decían Exe, ya estaba durmiendo con los brazos cruzados bajo su cabeza en el pequeño espacio que hace de comedor. No podía dejarla allí ya que los taburetes no son precisamente cómodos. Mojé mi mano con un poco de agua y le di una palmadita en la cara para despertarla. Abrió un ojo y me dice que la lleve a su casa… que en la muñeca de su mano izquierda tiene la llave del departamento.

Los departamentos, uno al lado del otro, son exactamente iguales, así que la dejé en la cama, vestida, tapándola con una frazada que encontré entre su femenino desorden. Salí sin meter ruido y al llegar a mi bulín recordé que el perro aun yacía sobre la alfombra, atiborrado a causa de la sobredosis de grasa, pero no tenía posibilidad de regresarlo donde su ama. Fue la primera vez que duermo acompañado en mi nuevo hogar en el centro de Santiago. Espero que la próxima sea sin tanto pelo.

Exequiel Quintanilla